¿Es el Ayuno Hoy para los Cristianos?

Wayne Jackson

Pregunta:

“¿Qué enseña la Biblia sobre el ayuno? ¿Es hoy para los cristianos?”.

Respuesta:

En el sentido bíblico, el ayuno es la abstinencia de comida y bebida por una razón espiritual. En la era del Antiguo Testamento, los judíos ayunaban frecuentemente, aunque había solamente un ayuno que la Ley prescribía. Una vez al año, en el Día de la Expiación, los hebreos debían “afligir” sus almas (Levítico 16:31), lo cual significaba que debían ayunar (cf. Isaías 58:3).

Aunque hoy no hay ayunos obligatorios para los cristianos, parece que el Nuevo Testamento implica que los hijos de Dios considerarán la necesidad de ayunar ocasionalmente.

Cuando se criticó a los discípulos del Señor por no ayunar, Jesús respondió al sugerir que no era apropiado para ellos mientras Él estaba con ellos. Sin embargo, vendría el tiempo en que Él les sería quitado; entonces ellos ayunarían (Lucas 5:35).

Además, al advertir en cuanto a las motivaciones incorrectas en la adoración, Jesús dijo: “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas” (Mateo 6:16). Es interesante que Él no dijo, “Si…”, sino “cuando…”—reflejando la expectativa de que ellos lo harían.

Para los cristianos, el ayuno es un asunto estrictamente voluntario. Debe surgir de un sentimiento de necesidad intensa, no debe ser el resultado de simplemente formalidad.

Entonces, ¿cuándo puede tener valor el ayuno?

  1. El ayuno puede ser beneficioso en tiempos de dolor personal. David y sus hombres hicieron duelo y ayuno al oír de la muerte de Saúl (2 Samuel 1:12), y Nehemías hizo lo mismo cuando se le informó de la condición terrible del remanente en Jerusalén (Nehemías 1:4). Ciertamente el ayuno parece ser apropiado cuando un ser amado está gravemente enfermo (2 Samuel 12:16).
  2. Frecuentemente el ayuno acompañaba al arrepentimiento como una indicación externa y genuina de dolor por la rebelión espiritual (1 Samuel 7:6). El pueblo de Nínive proclamó un ayuno cuando reconoció sus pecados (Jonás 3:5).
  3. Se practicó el ayuno en conexión con grandes eventos religiosos importantes. Moisés ayunó por un periodo de tiempo cuando estuvo recibiendo la Ley (Éxodo 34:28). Cristo ayunó antes de su encuentro con Satanás en el desierto (Mateo 4:2). La iglesia ayunó antes de enviar a Bernabé y Saulo en el primer viaje misionero peligroso (Hechos 13:2-3). El ayuno fue un componente en el ministerio dinámico de Pablo (2 Corintios 6:5; 11:27).

No obstante, se debe admitir que se puede abusar del ayuno. No se debe usar esta práctica como un sustituto de la vida personal piadosa. Isaías reprendió severamente a los que ayunaban y luego seguían los placeres mundanos (Isaías 58). Además, el ayuno no debe ser una ocasión para hacer alarde de la religión personal. Los fariseos fueron culpables de hacer esto (Mateo 6:16-18).

Finalmente, no se debe permitir que los rigores del ayuno activen una sensación de suficiencia y autojustificación. Los que ayunan pueden caer en esta tentación (cf. Lucas 18:9-14).

En conclusión, parece haber algunos beneficios del ayuno voluntario en ciertos tiempos. Medite en lo siguiente:

  1. Parece que las Escrituras sugieren que Dios elogia el ayuno cuando se lo realiza como muestra de dedicación profunda y sincera.
  2. Los médicos indican que el ayuno moderado puede ser beneficioso para la salud, teniendo el efecto de permitir que nuestros sistemas ocasionalmente tengan la oportunidad de limpiarse.
  3. Parece que la mente puede reflexionar más profundamente durante periodos de ayuno.
  4. El ayuno puede ayudar a alguien a refinar su sentido de autodisciplina.
  5. El ayuno también puede tener el efecto adicional de reafirmar nuestro aprecio por las cosas de las cuales nos privamos durante los periodos de abstinencia.

[NOTAS DEL EDITOR:

  • Tenga en cuenta que el autor no está sugiriendo que las congregaciones deban considerar el ayuno como una práctica obligatoria en el Nuevo Testamento, ni hacerlo parte de su programa para la iglesia. (Tales prácticas perturbarían la libertad cristiana en este respecto). El escritor aclara enfáticamente que este es un asunto personal estrictamente voluntario. Aunque un cristiano puede escoger ayunar en tiempos de prueba espiritual o sufrimiento personal, no se debe considerar esto como una norma para cada cristiano.
  • Algunas alusiones al ayuno en el Textus Receptus, donde se lo conecta a la oración (e.g., Mateo 17:21; Marcos 9:29; 1 Corintios 7:5), no aparecen en varios manuscritos unciales. La mayoría de eruditos considera que la lectura preferible es la que carece del término (vea R.K. Harrison (1982), “Ayuno” [“Fast”], La Enciclopedia Bíblica Estándar Internacional [The International Standard Bible Encyclopedia], eds. Geoffrey Bromiley, et.al. (Grand Rapids, MI: Eerdmans)].

Título original en inglés, “Is Fasting for Christians Today?”, en www.christiancourier.com. Traducción editada por Moisés Pinedo.