“¡Envíame!”

por Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Éxodo 3:9-12].

Introducción

A. Cuando Dios llamó a Moisés y le comisionó a liberar a Israel de Egipto, Moisés presentó excusas para hacer que Dios enviara a otro en su lugar.

B. ¿Somos nosotros de la clase de personas que dice, “Envía a alguien más”, o somos de la clase que dice, “Envíame”?

I. Algunas veces sentimos que no estamos capacitados para hacer lo que Dios espera que hagamos.

A. Como Moises, podemos pensar que carecemos de las habilidades necesarias para el trabajo esperado (Éxodo 3:13; 4:1,10).

B. Podemos pensar que nuestro tiempo para lograr tales cosas ya ha pasado (Hechos 7:20-29).

C. Podemos pensar que otra persona está mejor calificada para el trabajo (Éxodo 3:11; Jueces 6:14-15).

D. Si el Señor está con nosotros (Éxodo 3:12; Jueces 6:16; Mateo 28:20), no hay nada que no podamos hacer (Filipenses 4:13).

II. Dios nos conoce y conoce nuestras habilidades mejor que nosotros mismos.

A. Dios conocía las habilidades de Moisés (Éxodo 4:11-12).

B. Dios también conocía las habilidades de Jeremías (Jeremías 1:5-8).

C. Dios conoce nuestras habilidades ya que fue Él Quien nos las dio (1 Corintios 12:14-24).

III. Adoptemos la actitud que dice, “Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8).

A. Ese fue el espíritu de Isaías, incluso cuando el mensaje que debía llevar era de reprensión y desolación (Isaías 6:9-13).

B. Esa también fue la actitud de Pablo y Bernabé (Hechos 13:1-3; cf. 22:10; 16:10).

Conclusión

A. ¿Hemos estado ocupados haciendo lo que Dios nos ha llamado a hacer como cristianos, o hemos estado ocupados presentando excusas?

B. Si vamos donde Él nos envía, Él siempre irá con nosotros, ¡y nosotros podemos sorprendernos de lo que podemos hacer cuando al final decidamos intentarlo!