“Enséñanos a Orar”

por Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Lucas 11:1-13].

Introducción

A. Para que los niños adquieran habilidades de escritura, repostería, costura, etc., deben recibir instrucción.

B. La oración es una habilidad poderosa para aquellos que son experimentados en su uso.

C. Por esta razón Jesús tomó tiempo para enseñar a Sus discípulos a orar.

I. ¿Por quién y por qué deberíamos orar?

A. Deberíamos orar por aquellos en posición de autoridad (1 Timoteo 2:1-4).

B. Deberíamos orar por nuestros hermanos (Hechos 12:5; Santiago 5:14-16).

C. Deberíamos orar por el trabajo de la iglesia y por los que se involucran activamente en él (Mateo 9:37-38).

D. Deberíamos orar por nuestros enemigos (Mateo 5:43-45; cf. Jeremías 29:4-7).

E. No deberíamos olvidar orar por nosotros mismos (Mateo 6:12-13; 26:39).

II. ¿Cuándo deberíamos orar?

A. Cuando estamos felices (1 Tesalonicenses 5:16-18).

B. Cuando sentimos dolor (2 Reyes 20:1-7; Hechos 20:36; 21:5).

C. Cuando nos sentimos tentados (Lucas 22:40-46).

D. Todo el tiempo (Lucas 6:12; 9:28-29).

III. ¿Cómo deberíamos orar?

A. Deberíamos orar con reverencia (Salmos 86:1; Lucas 11:2; 18:9-14).

B. Deberíamos orar con fervor (Lucas 22:44; Santiago 5:16-17).

C. Deberíamos orar con fe (1 Samuel 1:18; Santiago 1:6-7).

Conclusión

A. La oración es uno de los regalos más grandes que Dios nos ha dado, pero el pecado puede estorbar nuestras oraciones (1 Pedro 3:7-12).

B. ¡Nunca renunciemos a la paz y seguridad que se puede encontrar por medio de la oración!