En Busca de Ánimo

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: 1 Tesalonicenses 5:11-14].

Introducción

A. Lo que leemos acerca de Bernabé nos ayuda a ver claramente la razón por la cual se le dio el nombre de “hijo de consolación” (Hechos 4:36).

B. Si hubiera vivido en el primer siglo, ¿qué clase de nombre se le hubiera dado?

I. Incluso los más valientes y fuertes se desaniman de vez en cuando.

A. Job se desanimó terriblemente cuando entró al foso de la desesperación (Job 1-2), y sus amigos no le ayudaron mucho.

B. Moisés sufrió de desánimo algunas veces mientras guiaba a Israel hacia Canaán (Números 11:11-15).

C. David necesitó ánimo debido a los problemas con los cuales lidió en su vida (Salmos 22:1-2; cf. 119:49-54).

D. Cuando Elías se sintió solo, necesitó ánimo (1 Reyes 19:10,18).

E. Incluso Jesús necesitó ánimo cuando enfrentó momentos muy oscuros (Mateo 26:38; Lucas 22:43).

II. ¿Cómo podemos animarnos mutuamente?

A. Podemos animar por medio de las palabras (1 Tesalonicenses 4:18).

B. Podemos animar por medio de las acciones (Hechos 28:15).

C. Podemos animar por medio del ejemplo (1 Pedro 3:1-2).

D. Podemos animar por medio de la fidelidad a los servicios (Hebreos 10:24-25).

E. Por otra parte, podemos animar al pecado si no somos cuidadosos (Ezequiel 13:22; 1 Corintios 8:7-13).

III. Cualquier persona puede animar.

A. Usted puede ser tan joven como Jonatán (1 Samuel 14) o David (1 Samuel 17), o tan mayor como Moisés (Deuteronomio 3:28).

B. Puede ser rico como Barzilai (2 Samuel 19:32) o pobre como la viuda que dio todo lo que tenía (Lucas 21:1-4).

C. Puede ser un hombre como Bernabé o una mujer como Febe (Romanos 16:1-2).

D. Puede ser casado o soltero (1 Corintios 7:17).

Conclusión

A. Debido a la realidad del mundo en que vivimos, todos necesitamos ánimo de vez en cuando.

B. Dediquémonos al ánimo mutuo.