El Todo del Hombre

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Eclesiastés 12:8-14].

Introducción

A. Salomón descubrió que nada realmente cambia en el curso de la naturaleza o las actividades humanas.

B. Después de buscar significado en muchos lugares, finalmente lo encontró en el temor a Dios y el cumplimiento de Sus mandamientos.

Exposición

I. Sin Dios en el centro de todo, todo es vanidad.

A. Sin tener en cuenta a Dios, el Universo no tiene importancia (Eclesiastés 1:2,7).

B. Sin tener en cuenta a Dios, nuestra labor no tiene importancia (Eclesiastés 1:3,14; 2:20-21; 4:7-8).

C. Sin tener en cuenta a Dios, la riqueza no tiene importancia (Eclesiastés 2:5-11).

D. Sin tener en cuenta a Dios, incluso la sabiduría y la vida no tienen importancia (Eclesiastés 1:16-17; 2:22-23).

E. Sin tener en cuenta a Dios, el hombre no es mejor que los animales (Eclesiastés 3:18-21; cf. 12:7).

II. Si Dios está en el centro de todo, repentinamente todo llega a tener significado.

A. El todo del hombre no es vanidad si su todo es temer a Dios y guardar Sus mandamientos (Eclesiastés 12:13).

B. Ya que se dará cuenta de todo en el Día del Juicio, todo no carece de significado (Eclesiastés 12:14).

C. Si Dios es el centro de todo, nada de lo que hacemos carece de significado (1 Corintios 15:58; Colosenses 3:22).

Conclusión

A. Si buscamos significado en las cosas pasajeras, la vida perderá su significado.

B. El servicio a Dios no quitará el sufrimiento que podamos experimentar, pero dará significado al sufrimiento.