El Problema en Tulsa

El problema de la disciplina cristiana en Tulsa
Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él (2 Crónicas 16:9).

Raramente las noticias de la iglesia del Señor llegan a los medios principales de noticias como la televisión nacional o la revista Time. Sin embargo, este episodio particular en la vida de la iglesia del Señor llegó a ser titular de noticia. El artículo del 26 de marzo de 1984 de la revista Time lleva el título colorido, “Marian y los Ancianos”. El artículo procede a resumir el caso de una corte en que un miembro de la iglesia de Cristo llamada Marian Guinn demandó al ancianato de su congregación por 1.3 millón de dólares por supuestos daños a causa de su excomunión. Se le concedió $390,000 en el fallo inicial que se realizó en 1984 en Tulsa, Oklahoma.

Como el artículo de la revista Time y otros documentos de la corte registran, Marian asistía a la iglesia de Cristo en Collinsville, Oklahoma. Ella se había divorciado y tenía tres hijos cuando se asoció con los hermanos allí. Algunos años después, comenzó una relación sexual continua con un hombre en Collinsville. Ella confesó esta relación pecaminosa a los ancianos pero rechazó arrepentirse y salir de la situación. En tres ocasiones diferentes, los ancianos hablaron con ella en cuanto al estilo de vida que llevaba. Ella rechazó arrepentirse. Durante la tercera confrontación, los ancianos informaron a Marian que notificarían públicamente a la congregación y dejarían de tener comunión con ella si rechazaba confesar su pecado a la congregación y arrepentirse.

El 25 de septiembre de 1981, poco después que los ancianos le informaran de su decisión, Marian les escribió una carta pidiéndoles que no la excomulgaran públicamente, sino que dijeran a la congregación que ella había renunciado a su membresía. Los ancianos rechazaron su petición y, el 4 de octubre leyeron a la congregación las Escrituras que Marian había violado, y la excomulgaron públicamente. Ella luego demandó a la congregación, y se le concedió $390,000.

Como sucede a menudo, esta noticia “jugosa” llegó a los medios de comunicación y causó gran conmoción. El popular programa de entrevistas de Phil Donahue acogió la historia e invitó a Marian y a su abogado al programa, juntamente con una muestra representativa de varios miembros de la iglesia de Cristo. Garland Elkins, de la Escuela de Predicación de Memphis, también apareció en el programa como un portavoz “no-oficial” de las iglesias de Cristo. La confrontación fue interesante. Phil Donahue hizo una pregunta a Garland Elkins, y Garland Elkins respondió principalmente con una cita textual de las Escrituras. La audiencia y Donahue continuaron haciendo preguntas, y las preguntas se continuaron respondiendo con citas textuales de las Escrituras. Finalmente, se le dio la oportunidad a una mujer para que hablara, y ella dijo, “Yo sé cuál es el problema con ustedes: la Biblia les ha cegado”. No hace falta decir que la audiencia nacional general pasó por alto la autoridad escritural y las acciones elogiables de los ancianos de Collinsville.

El caso de la corte se realizó más de 20 años atrás, pero su recuerdo devastador obsesionó las reuniones de muchos ancianos y las discusiones en cuanto a la disciplina por esas dos décadas. ¿Cuántas veces algún miembro de la iglesia ha abordado el tema de la disciplina de la iglesia en una reunión de ancianos o de varones con una sugerencia basada en el “recuerdo de lo que pasó en Collinsville”? ¿Cuántas veces los líderes de la iglesia en los Estados Unidos, por al menos 20 años, han permitido que hombres y mujeres que viven en pecado se sienten (sin ser disciplinados o reprendidos) en medio de la congregación porque tenían miedo que cualquier acción de su parte ocasionaría una batalla legal larga y costosa? “Recuerde a Collinsville” ha llegado a ser el grito de batalla, o más apropiadamente, el llamado de retirada que se susurra al oído de hermanos concienzudos a través de los Estados Unidos. Tristemente, Satanás ha logrado su efecto deseado, haciendo que miles de congregaciones de la iglesia del Señor teman excomulgar al indisciplinado a causa de la acción legal y la pérdida financiera.

Hermanos, ya es tiempo que se denuncie la actitud de evitar el mandamiento ordenado por Dios a causa de la idea que esto nos puede costar algo. Si podemos mostrar que Dios manda la excomunión al indisciplinado, entonces el cuerpo de Cristo debe estar listo y dispuesto a obedecer los mandamientos de Dios, sin importar lo que pase. ¿Pudiera imaginar que Pedro y Juan fueran intimidados por la idea de perder dinero o ser demandados si predicaran el Evangelio de Cristo? Cuando se enfrentaron a los líderes judíos que les habían prohibido predicar a Jesús, “Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29). Es tiempo que nos demos cuenta que evitar la disciplina en la iglesia por temor a perder dinero o a la demanda es simplemente cobardía e infidelidad. ¿No creemos que la mano de Dios trabaje en los asuntos de los hombres para que Su nombre sea glorificado y el justo sea vindicado?

¿Qué pasaría si perdiéramos cada edificio que poseemos y cada centavo de nuestra tesorería al defender la verdad? Otros han sacrificado mucho más que esto. La Biblia nos recuerda que los siervos de Dios fueron “apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra” (Hebreos 11:37-38). ¿Qué pensaría alguno de esos siervos fieles que fueron aserrados acerca de la persona o grupo de personas que no obedecen el mandamiento de Dios porque esto puede causar una acción legal o pérdida de dinero? Lo que es más importante, ¿qué pensaría Dios? No disciplinar adecuadamente a los miembros indisciplinados es negar la autoridad de la Palabra de Dios y desobedecerla voluntariamente. Santiago escribió: “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (4:17). El escritor de Hebreos lo declaró más enfáticamente: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio” (10:26-27).

EL RESTO DE LA HISTORIA

Además, es tiempo que los miembros de la iglesia del Señor tengan la oportunidad de oír “el resto de la historia”. El caso de Marian Guinn contra los ancianos de Collinsville no finalizó con la entrega de $390,000. En cambio, se apeló el caso hasta que finalmente llegó a la lista de la Corte Suprema de Oklahoma. En la apelación, la corte estatal anuló el juicio y decretó que se procese el caso una vez más. Después se hizo arreglos entre las dos partes, fuera de la corte.

Algo que fue más interesante que la anulación del juicio es los enunciados que se encuentran en los documentos oficiales de la corte. Bajo la sección titulada “Hechos”, párrafo 3, el documento dice: “La iglesia de Cristo sigue una interpretación literal de la Biblia que sirve como la única fuente de la iglesia en cuanto a la guía moral, religiosa y ética. Cuando confrontó la acusación, la Feligresa [Marian Guinn—KB] reconoció que había violado la prohibición de la Iglesia de Cristo en cuanto a la fornicación. Ya que trasgredió el código ético de la denominación, la Feligresa llegó a ser sujeta a los procedimientos disciplinarios que Mateo 18:13-17 establece” (Guinn…, 1989).

Debemos notar varias cosas importantes en cuanto a este enunciado revelador. Primero, la corte principal en el estado de Oklahoma admitió que la iglesia de Cristo no tiene un libro de credo humano, artículos de fe inventados por hombres u otra fuente de guía aparte de la Biblia. Segundo, aunque la corte se refirió erróneamente a la iglesia como una denominación, determinó correctamente que se debía disciplinar al miembro culpable de la iglesia según Mateo 18:13-17.

Juntamente con esto, el siguiente párrafo en los “Hechos” del caso declara: “Los Ancianos llevaron a cabo el procedimiento disciplinario mandado bíblicamente en tres etapas. El proceso completo duró más de un año” (Guinn…, 1989, énfasis añadido). ¿No es irónico que la corte secular superior en el estado de Oklahoma reconociera el hecho obvio que la disciplina de la iglesia es un procedimiento mandado bíblicamente? Pero muchas congregaciones de la iglesia del Señor no reconocen este hecho, o a lo menos no actúan según este hecho.

Otros comentarios en los documentos de la corte también son impresionantes. Bajo la sección titulada “Acciones Post-Excomunión”, se declara lo siguiente: “Ya que la Iglesia cree que los miembros de todas las iglesias que practican los preceptos del Nuevo Testamento bíblico constituyen la iglesia universal, sus procedimientos de disciplina incluyen la notificación de iglesias cercanas en cuanto a la excomunión de la Feligresa. Esto tiene el propósito de purificar a la Iglesia y prevenir que el pecado se esparza”.3 De manera impresionante, la Corte Suprema de Oklahoma estuvo en lo cierto en cuanto a su evaluación de muchas de las creencias básicas de la iglesia del Señor, ¡incluyendo el hecho que cada congregación que practica los preceptos del Nuevo Testamento pertenece a la iglesia de Cristo universal!

CONCLUSIÓN

¿Qué realmente pasó en Tulsa? Después de considerar el resto de la historia, es claro que este fue un episodio de la obra providencial de Dios. Se atormentó a un ancianato que fielmente siguió el mandamiento bíblico de excomulgar a una hermana pecadora a causa de su desobediencia a Dios. Debido a este incidente, un hermano fiel y entendido fue invitado a presentar el caso bíblico para la disciplina en un programa a nivel nacional, lo cual realizó efectivamente. Los que miraron el programa pudieron no haber apreciado la Palabra de Dios sobre el tema, pero no pudieron negar que la iglesia en este caso estaba siendo fiel al mandamiento de Dios que la Biblia contiene.

Después de aproximadamente cinco años, cuando se apeló el caso finalmente a la Corte Suprema en el estado de Oklahoma, los documentos oficiales de la corte ya habían registrado para generaciones futuras varios enunciados exactos que detallaban algunas de las enseñazas básicas de la iglesia de Cristo, una de las cuales es que la iglesia no tiene otra fuente de guía moral, ética o religiosa aparte de la Biblia. La corte también afirmó que los ancianos estuvieron siguiendo un procedimiento “mandado bíblicamente”. En el análisis final, el Señor usó este suceso para traer gloria a Su nombre, a Su iglesia y a los hermanos fieles que permanecieron en obediencia al mandato de apartarse de la hermana pecadora que estaba andando desordenadamente. Espero que realmente “recordemos Collinsville” y dejemos que la memoria incite la obediencia a los procedimientos mandados bíblicamente en nuestras iglesias. [NOTA: Se puede obtener los documentos del caso en http://wyomcases.courts.state.wy.us/applications/oscn/DeliverDocument.asp?citeID=10494. También se puede acceder al artículo de la revista Time en http://www.time.com/time/archive/prinout/0,23657,921655,00.html].

Referencia

Guinn vs. la Iglesia de Cristo en Collinsville [Guinn v. Church of Christ Collinsville] (1989), Corte Suprema de Oklahoma.