El Patrón de la Adoración

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Juan 4:24].

Introducción

A. Es imposible que el hombre inmortal mejore el patrón que Dios ha dado para Su adoración.

B. Si queremos agradarle, debemos someternos al patrón que Él ha establecido en Su sabiduría.

Exposición

I. Dios estableció un patrón para la adoración en el Antiguo Testamento.

A. Especificó el lugar en el cual Israel debía adorarle (Deuteronomio 12:1-6,13-14; Jeremías 7:12; 1 Reyes 9:3).

B. Especificó los tiempos para los varios actos de adoración y las ofrendas que se debían ofrecer (Deuteronomio 16:16-17; Levítico 23).

C. También especificó quién debían ejercer las funciones en los rituales (Éxodo 28:1; Números 3:5-13).

II. Dios también ha establecido un patrón en el Nuevo Testamento.

A. Ha especificado el tiempo y el “lugar” de nuestra adoración (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2).

B. Ha especificado las ofrendas que se deben ofrecer (Juan 4:24; Romanos 12:1-2; 1 Corintios 16:1-2).

C. Ha especificado los roles para los que Le adoran (Efesios 5:19; 1 Timoteo 2:12).

III. Debemos respetar la autoridad del Señor en todas las cosas.

A. Debemos reconocer Su autoridad sobre la iglesia (Efesios 1:22-23; Colosenses 1:18).

B. Su Palabra nos juzgará (Juan 12:48).

Conclusión

A. Dios enseñó a Israel la diferencia entre lo que se requiere y lo que no se requiere (Levítico 10:1-2).

B. Si deseamos adorar “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24), debemos continuar permitiendo que nos enseñe lo que se requiere en Su presencia.