El Hombre de Pekín: Otro Eslabón Perdido que Continúa Perdido

Jeff Miller

Pregunta:

“¿Quién o qué fue el Hombre de Pekín?”.

Respuesta:

Si es verdad que los seres humanos son el último producto de una cadena prolongada de antepasados evolutivos que fueron mitad humanos y mitad criaturas parecidas a los simios, debería haber evidencia contundente en el registro fósil que apoye tal hecho. Deberían existir millones de fósiles que ilustren la progresión evolutiva del hombre desde sus antepasados como simios. Sin embargo, como se ha demostrado en varias ocasiones (cf. Harrub y Thompson, 2003; Thompson, et.al., 2002), se carece de tal evidencia. Como el fallecido paleontólogo, Colin Patterson, admitió varios años atrás, aunque los evolucionistas traten, después de más de un siglo de investigación fósil, “no hay ningún…fósil [transicional—JM] por el cual se pueda argumentar con certidumbre” (citado en Sunderland, 1984, p. 89). El Hombre de Pekín no es la excepción.

En las décadas de 1920 y 1930, se descubrió algunos fósiles cerca de Beijing, China, los cuales los evolucionistas creyeron que eran los restos de una criatura transicional que llamaron el Hombre de Pekín. Los evolucionistas rápidamente consideraron a estos fósiles como prueba de criaturas transicionales que estaban en su camino al hombre “moderno” y que por ende probaban la evolución; dataron a los fósiles entre 300,000 y 800,000 años atrás. Pero los científicos han encontrado evidencia conflictiva en el mismo lugar de excavación. En 1933, también se descubrió varios fósiles de humanos “modernos”, los cuales supuestamente no debían haber vivido en el mismo periodo (“El Lugar de Excavación…”, 2011; “El Lugar de Herencia…”, 2011). Lo cierto es que, aunque en su esfuerzo desesperado por presentar evidencia de la evolución muchos evolucionistas todavía señalan al Hombre de Pekín como una criatura transicional, no hay evidencia en absoluto para sostener tal reclamación. En 1941, los fósiles desaparecieron misteriosamente. Gao Xing, un paleontólogo y miembro del Comité Laboral en Busca de los Casquetes Perdidos del Hombre de Pekín, dijo: “No sabemos dónde están los huesos. Pueden haber sido destruidos. Pero tenemos que buscarlos” (Melvin, 2005). Es irónico que cuando se examina más la evolución, la evidencia llegue a desaparecer misteriosamente.

Referencias

Harrub, Brad y Bert Thompson (2003), La Verdad en cuanto a los Orígenes Humanos [The Truth about Human Origins] (Montgomery, AL: Apologetics Press).

Melvin, Sheila (2005), “Arqueología: El Hombre de Pekín, Todavía Perdido y Extrañado” [“Archaeology: Peking Man, Still Missing and Missed”], The New York Times: Healthscience, http://www.nytimes.com/2005/10/10/health/10iht-melvin.html.

Sunderland, Luther (1984), El Enigma de la Evolución [Evolution’s Enigma] (San Diego, CA: Master Books).

“El Lugar de Excavación del Hombre de Pekín en Zhoukoudian” [“Peking Man Site at Zhoukoudian” (2011), World Heritage Convention, http://whc.unesco.org/en/list/449.

“El Lugar de Herencia Mundial del Hombre de Pekín en Zhoukoudian” [“The Peking Man World Heritage Site at Zhoukoudian”] (2011), Unesco, http://www.unesco.org/ext/field/beijing/whc/pkm-site.htm.

Thompson, Bert, et.al. (2002), “La Evolución Humana y el ‘Registro de las Rocas’” [“Human Evolution and the ‘Record of the Rocks’”], Apologetics Press, http://www.apologeticspress.org/article/153.


Título original en inglés, “Peking Man: Another Missing Missing Link”, en Reason & Revelation Resources, 31[9]:92. Traducción editada por Moisés Pinedo.