El Dios de Toda Consolación

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: 2 Corintios 1:1-7].

Introducción

A. Cuando Jesús dijo a Sus discípulos que iría al Padre, prometió que les enviaría al Consolador (Juan 14:16,26).

B. Cuando Pablo tuvo tantos problemas que perdió la esperanza de conservar la vida (2 Corintios 1:8), todavía pudo encontrar consuelo.

C. ¿A qué podemos acudir para encontrar consuelo en este mundo lleno de problemas?

Exposición

I. Podemos encontrar consuelo en la fortaleza de Dios.

A. Hay momentos en que debemos recordar cuán débiles somos (2 Corintios 1:8-9; 5:1-2; 12:9).

B. Aunque no podemos salvarnos a nosotros mismos, Dios puede hacerlo (2 Corintios 10:4; 1:9-10; Colosenses 1:13; 1 Tesalonicenses 1:10; 2 Timoteo 4:16-18).

C. Dios incluso puede usarnos (Hechos 9:15; 2 Corintios 4:6-10).

II. También podemos encontrar consuelo en la Palabra de Dios.

A. Obviamente Pablo encontró consuelo en las Escrituras (Romanos 15:4-6; cf. 1 Tesalonicenses 4:18).

B. Podemos encontrar consuelo en las promesas de Dios (Hechos 18:9-10; 23:11; 27:23-25; 2 Corintios 7:1; 1 Timoteo 4:8).

C. Tal vez el más grande consuelo de todos sea la promesa de ir al cielo (2 Corintios 5:1; Apocalipsis 21:4).

D. Por medio de la Palabra, podemos atravesar las tormentas de la vida (Mateo 7:24-27).

Conclusión

A. A diferencia del consuelo superficial de este mundo, el consuelo de Dios nunca será arrebatado de nuestras manos.

B. Si desea conocer el consuelo verdadero, venga a Jesús, y Él dará descanso a su alma preocupada (Mateo 11:28-30).