El Alfarero y la Arcilla

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Jeremías 18:1-6].

Introducción

A. Isaías (29:16) y Jeremías describieron a Israel como la arcilla en las manos de un alfarero experto, y ambos predijeron la caída de Judá bajo Babilonia.

B. Necesitamos entender que Dios es capaz de moldearnos hasta hacernos algo extraordinario si confiamos lo suficiente en Él como para permitirle hacer Su voluntad en nosotros.

I. Nosotros somos la “arcilla”.

A. Dios nos formó literalmente de la “arcilla” (Génesis 2:7; Job 33:6).

B. La arcilla es una sustancia muy frágil; nosotros somos débiles (Job 4:17-19; Daniel 2:42).

C. La arcilla es prácticamente inservible hasta que el alfarero le dé forma hasta transformarle en algo de uso especial (Mateo 16:26; 2 Corintios 4:7).

II. Dios es el Alfarero.

A. Aunque esto parezca absurdo, algunas veces la “arcilla” niega o desafía al Alfarero (Isaías 29:16; 45:9).

B. El Alfarero sabe muy bien lo que está haciendo con cada uno de nosotros (Isaías 55:8-9; Romanos 11:33-36).

C. El Alfarero también es remarcablemente hábil (Romanos 9:17-21) y paciente (1 Pedro 3:20; 2 Pedro 3:9-10).

III. Dios puede usar a cualquiera que se someta a Él.

A. Dios puede usarnos para hacer un instrumento para honra (2 Timoteo 2:20-21).

B. Dios puede usarnos a pesar de nuestro pasado (Hechos 9:15-16; 1 Timoteo 1:15-16).

C. Debemos considerar que todos somos obras en vía de desarrollo (1 Corintios 8:2-3).

IV. Las Escrituras están llenas de ejemplos de aquellos a quienes Dios ha moldeado.

A. La mayoría de los judíos siempre ha rechazado el intento de Dios de moldearle para hacer de ellos instrumentos para honra (1 Reyes 9:1-9; Jeremías 6:16; Lucas 7:30; Juan 6:66; Hechos 7:51-57; 2 Corintios 3:14).

B. Por un tiempo, Saulo resistió la mano del Alfarero (Hechos 7:58-8:1; 26:14-20).

C. Coré y su banda de rebeldes rechazaron someterse a la voluntad de Dios y pagaron un precio muy alto (Números 16).

D. Por otra parte, María estuvo dispuesta a permitir que el Señor le usara según Su voluntad (Lucas 1:38).

Conclusión

A. Si permitimos que Dios nos moldee a través de las instrucciones que ha dado en Su Palabra, podremos causar que otros glorifiquen a Dios (Mateo 5:16).

B. Aunque puede ser imperceptible, el Alfarero siempre está trabajando en nuestras vidas. ¿Confiará en Él para permitirle hacer Su voluntad en usted y moldearle a Su imagen?