¡Deme la Libertad!

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Colosenses 1:12-14].

Introducción

A. El 23 de marzo de 1775, Patrick Henry instó a la guerra a los habitantes de Virginia con estas palabras: “¡Deme la libertad o deme la muerte!”.

B. La libertad es algo maravilloso en lo cual frecuentemente no se reflexiona, pero muchas personas en el mundo no la disfrutan.

Exposición

I. Los ciudadanos del cielo son libres de los males que plagan a la humanidad.

A. Son libres del pecado (Romanos 6:12-23; 8:1-4).

B. Son libres de la culpabilidad (Hechos 23:1; cf. 1 Timoteo 1:15).

C. Son libres de la maldición de la Ley (Gálatas 3:10-14).

D. Son libres de la pena de muerte del pecado (Juan 11:25-26).

II. Incluso en prisión, ¡los ciudadanos del cielo son libres!

A. José pasó una docena de años en cautividad, pero el mismo Faraón no tenía las libertades de este joven esclavo (Génesis 39).

B. Ninguno de los oficiales de Nabucodonosor poseía las libertades de Daniel y sus compañeros.

C. Pablo pasó al menos cuatro años en prisión (Hechos 24:27; 28:30), pero no necesitaba que ningún hombre le diera libertad (2 Corintios 3:17).

D. A los ciudadanos del cielo nunca se les podrá robar su libertad (Mateo 6:20; Juan 8:34-36; 10:28-29).

III. Tristemente, muchos escogerán la muerte en vez de la libertad.

A. Como cristianos, nos esforzamos a compartir nuestra libertad con otros (Mateo 28:18-20; 2 Corintios 5:11).

B. Como Agripa (Hechos 26:28), algunos preferirán permanecer en esclavitud en vez de aceptar la libertad que está en Cristo.

Conclusión

A. Usted tiene dos opciones hoy: libertad o muerte.

B. No sé qué curso otros tomarán, pero en lo que respecta a mí, ¡deme la libertad!