Cuando el Liderazgo Falla

por Roby Ellis

Introducción

A. Aunque tengamos un buen liderazgo, no esperamos que todos los problemas desaparezcan, pero es más fácil lidiar con ellos (cf. Salmos 23).

B. Hay pocas cosas que son peores que tener un liderazgo deficiente o no tener un liderazgo en absoluto (Mateo 9:36).

I. La nación de Israel siguió el patrón del liderazgo.

A. Cuando Israel tenía líderes piadosos, la piedad prosperaba en la tierra (Josué 24:31; Jueces 2:18).

B. Cuando Israel tenía líderes impíos como Jeroboam (1 Reyes 14:15-16) y Acaz (2 Reyes 16; 2 Crónicas 28), la impiedad prevalecía.

C. Frecuentemente los profetas de Dios reprendieron a los líderes de Israel por descuidar sus responsabilidades (Ezequiel 34; Isaías 56).

II. El hogar sigue el patrón del liderazgo.

A. Los padres fieles tienden a criar hijos piadosos (Hebreos 11:7; Génesis 22:6-8; 2 Timoteo 1:5).

B. Los padres débiles tienden a producir hijos sin fe (1 Samuel 2:13et.seq.; cf. Proverbios 22:6).

III. La iglesia sigue el patrón del liderazgo.

A. Esto explica la apelación de Pablo a los ancianos de la iglesia en Éfeso (Hechos 20:28).

B. Pedro sabía que el liderazgo de las iglesias del Asia Menor debía ser fuerte para sobrevivir el “fuego de prueba” que estaban enfrentando (1 Pedro 4:12; 5:1-7).

Conclusión

Debemos tener cuidado de no menospreciar el valor del liderazgo firme, ya que cuando este falla o se deshace, las consecuencias generalmente son desastrosas.