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Cristo Me Ama, Bien Lo Sé

El poema sencillo de Anna Warner, Cristo Me Ama, tal vez es el himno cristiano más conocido jamás compuesto. Ha sido traducido en más lenguajes que cualquier otro. Incluso después de 160 años, sigue siendo el canto espiritual Número 1 alrededor del mundo.

Pero esto es más que una canción para niños. Es una canción rara que se aplica a todas las edades. Tiene letra simple y tono eterno para alcanzar a los corazones jóvenes, pero también tiene la profundidad para captar a las mentes adultas.

Un predicador fue tan lejos como para declarar: “Todo lo que he aprendido en cuanto a la religión lo aprendí de Cristo me ama, bien lo sé”. Él pudo no haber exagerado mucho, ya que el plan de redención completo se contiene en su letra.

Estrofa 1: El Amor Divino, la Revelación, y la Necesidad Humana

Cristo me ama, yo lo sé, ya que la Biblia me lo dice. Los pequeños pertenecen a Él; ellos son débiles, pero Él es fuerte.

La canción comienza con una declaración simple (“Cristo me ama”), y luego procede a probarla. ¿Cómo se sabe esto? “La Biblia me lo dice”. De todos los libros religiosos del mundo, solamente la Biblia de los cristianos habla del gran amor de Dios. La Biblia es la revelación inspirada del amor de Dios para todos los hombres de todos los tiempos (Salmos 19:7-8; 1 Corintios 2:9-16).

¿Dónde dice la Biblia que Él nos ama?

  • Jesús dijo: “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado” (Juan 15:9).
  • “Porque el amor de Cristo nos constriñe” (2 corintios 5:14). Vivimos en este amor; nos insta, controla y guía.
  • El “Hijo de Dios…me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).
  • “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5).

¿A quiénes dice la Biblia que Jesús amó?

  • Al joven rico (Marcos 10:21).
  • A María y Marta (Juan 11:5).
  • A Lázaro (Juan 11:3; cf. 11:36).
  • A Juan (Juan 13:23; cf. 19:26; 20:2; 21:7).
  • A Sus discípulos. Durante Su última noche con los discípulos (en Juan 13-17), Jesús usó la palabra “amor” 31 veces (13:1,15,34-35; 14:15,21,23-24;15:12,17; 16:27; 17:26).

Luego esta canción señala la necesidad humana: “Los pequeños pertenecen a Él; ellos son débiles, pero Él es fuerte”. Somos débiles porque pecamos, y pecamos porque somos débiles. Jesús dijo a Pedro: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41). A pesar de nuestra debilidad, Jesús todavía nos ama. Afortunadamente, Él también nos ha hecho fuertes (Filipenses 3:12-14).

La vida de Phyllis Zeno cambió el día que el Departamento de Recursos Humanos trajo a una niña hermosa con problemas a su guardería. La niña había nacido en una prisión después que su mamá se hubo involucrado en el consumo de marihuana y cocaína durante todo su embarazo. Ella no hablaba, y tenía poco control emocional. Cuando alguien se le acercaba, ella se tornaba violenta y se lanzaba al suelo llorando.

Mientras los años pasaban, Phyllis desarrolló un vínculo especial con esta niña a quien nadie quería. A Phyllis le cautivó esta niña que tenía tan poco pero que necesitaba tanto; le dolía en su corazón que una niña de cuatro años pudiera sufrir tan profundamente.

Diariamente se sentaban en una mecedora, meciéndose continuamente, mientras Phyllis cantaba Cristo Me Ama. Esto siempre calmaba a la niña. Aunque ella nunca hablaba, una mirada pacífica llenaba su rostro.

Después de una crisis seria, Phyllis la abrazó y comenzó a mecerle silenciosamente. La niña con problemas le miró con lágrimas y habló por primera vez, diciendo: “Cántame en cuanto al Hombre que me ama” (“Ilustraciones…”, 2003-2016).

Estrofa 2: La Encarnación y la Crucifixión

Desde Su trono en las alturas, Jesús vino a este mundo a morir. Para que yo sea libre del pecado; Él sangró y murió en el madero.

Jesús dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). El veterano de Vietnam y Coronel de la Fuerza Aérea John Mansur contó de una huérfana de ocho años que fue herida por un mortero y que necesitaba una transfusión de sangre. Ningún norteamericano en el lugar tenía su tipo de sangre, pero varios de los otros huérfanos lo tenían.

El doctor que tenía una enfermera con poco conocimiento de francés y del lenguaje vietnamita, explicó a los niños aterrorizados que a menos que se reemplazara algo de la sangre de la niña, ella moriría. Él preguntó quién estaba dispuesto a donar sangre.

Los niños se miraron entre ellos en silencio. Después de un tiempo, un niño levantó la mano e hizo señales, luego la bajó y la levantó nuevamente. La enfermera dijo: “Oh, gracias. ¿Cuál es tu nombre?”.

“Heng”. Rápidamente se limpió el brazo de Heng y se insertó una aguja en su vena. Al principio, él se sentó rígidamente y en silencio. Luego comenzó a sollozar. Cubrió su rostro con vergüenza y puso su puño cerca de su boca. Luego comenzó a llorar suavemente.

Una enfermera vietnamita llegó. Al ver la angustia de Heng, le habló en vietnamita, preguntándole lo que le pasaba y respondiéndole con voz suave. Él dejó de llorar y le miró con duda. La enfermera movió su cabeza, y el niño se calmó completamente.

Luego ella dijo a los americanos: “Él malentendió lo que dijeron. Pensó que moriría. Creyó que ustedes le pidieron que diera toda su sangre para que ella viviera”.

Después de algo de silencio pensativo, la enfermera norteamericana preguntó: “¿Por qué estuvo dispuesto a hacer eso?”. La traductora preguntó al niño, y él respondió simplemente: “Ella es mi amiga” (“Ilustraciones…”).

Pablo escribió: “Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:7-8).

El plan de Dios involucró la venida de Jesús de Su trono de gloria a este mundo para morir en la carne. “[A]quel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14; cf. 3:17).

La culminación del plan fue el remplazo de los pecados con Jesús en la cruz cuando Él sangró y murió en el madero. Sus biógrafos registraron el evento más grande de la historia en un estilo limitado: “Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí” (Lucas 23:33; cf. Romanos 3:23-26).

Estrofa 3: La Salvación y la Esperanza

Cristo me ama, Quien murió para abrir ampliamente la puerta del cielo. Él lavará mi pecado; dejen que Sus hijos entren.

La cruz muestra cuánto Dios nos amó. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

El amor de Dios proveyó una manera para que “Sus hijos entren” (Juan 14:6; Romanos 5:9-10), lo cual involucró el “lavamiento del pecado”. Solamente un limpiador puede remover la mancha del pecado—la sangre del Cordero. El Cordero de Dios derramó suficiente cantidad de sangre para remover todos los pecados de la humanidad (Apocalipsis 1:5). De manera apropiada, Dios aplica este limpiador del alma cuando nuestros cuerpos son “lavados” en el agua (Hechos 22:16; Romanos 6:1-6; Efesios 5:25-27).

Estrofa 4: La Seguridad y el Consuelo

Jesús ama a los niños, niños lejos y cerca. Ellos están a salvos bajo Su protección, cada día y en cada lugar.

Jesús ama a “los niños lejos y cerca”. Su amor no tiene límite, así como el espacio; es tan ancho como el océano, infinito como el cielo. Alcanza a gente de toda raza, religión y nivel: todo color, clase y género; toda tribu y lengua (Mateo 11:28-29; 1 Timoteo 2:3-4; Hebreos 2:9-10).

Jesús murió por todos (Romanos 5:18), así que quiere que Su mensaje alcance a todos (Marcos 16:15-16). La gente de todas las naciones respondió a Él: los judíos (Hechos 2), los samaritanos (Hechos 8), los gentiles (Hechos 10) y los romanos (Hechos 16). De hecho, para el final del Nuevo Testamento, Dios escribió que Cristo había redimido “todo linaje (grupo genético) y lengua (grupo lingüístico) y pueblo (grupo social) y nación (grupo político)” (Apocalipsis 5:9; cf. 7:9).

Los hijos de Dios están a salvo mientras estén bajo Su cuidado, todo día y en todo lugar (Romanos 8:33-39). Jesús dijo que Sus ovejas “no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28). Él protege durante el dolor, la soledad, la pobreza, la desilusión, la tragedia y el pecado.

Los pasajes del Nuevo Testamento que muestran que los cristianos están “seguros” incluyen los siguientes:

  • Romanos 8:28: Todas las cosas ayudan a bien.
  • Romanos 8:38-39: Nada puede separarnos.
  • 1 Juan 1:9: Si confesamos, Él perdona.
  • 1 Pedro 5:7: Póngase toda ansiedad sobre Él; Él tiene cuidado.
  • 1 Corintios 13:4-8: El amor nunca deja de ser.
  • 1 Corintios 10:13: Dios provee una salida.
  • Mateo 10:28: No hay necesidad de temer.
  • Hebreos 13:8: Cristo es el mismo siempre.
  • 1 Corintios 15:58: Nuestro trabajo no es en vano.
  • Santiago 1:12: Somos bendecidos si perseveramos.
  • 2 Pedro 3:9: El Señor no quiere que nadie se pierda.
  • 1 Corintios 13:13: Permanecen la fe, la esperanza y el amor.

Estrofa 5: La Vida Cristiana

Cristo, toma mi corazón, y hazlo puro y completamente Tuyo; Tú has sangrado y muerto por mí; por ende, yo viviré por Ti.

Pablo escribió: “[P]or todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel” (2 Corintios 5:15). El mandamiento más importante—un resumen de todos los mandamientos—es amar a Dios y a nuestro prójimo (Mateo 22:36-40; cf. Juan 13:34).

Una cosa es cantar, “Cristo me ama”, pero otra cosa diferente cantar, “Oh, cuánto amo a Cristo”. Mostramos que Le amamos al obedecerle. Él dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15; cf. 15:14).

Cuando Karl Barth dio una conferencia en Chicago, se le preguntó cuál era su descubrimiento teológico más grande. Muchos esperaban una respuesta complicada, pero Barth tomó una pausa, sonrió y dijo: “El enfoque teológico más grande que jamás he tenido es que ¡‘Cristo me ama, bien lo sé, ya que la Biblia me dice esto’!”. De hecho, él se equivocó en muchas cosas, pero ciertamente nadie puede descubrir nada mejor que el hecho que “Cristo nos ama”.

Referencia

“Ilustraciones de Sermones” [“Sermon Illustrations”] (2003-2016), Sermon Central, http://www.sermoncentral.com/.