Buenos Administradores de la Palabra de Dios

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Esdras 7:10].

Introducción

A. De todos los regalos que Dios ha confiado en manos humanas, ciertamente la Escritura está entre los más preciosos (Salmos 119:105; Romanos 1:16).

B. ¿Estamos siendo buenos administradores de este regalo precioso?

Exposición

I. ¿Cuál es la conducta del mal administrador de la Palabra de Dios?

A. En primer lugar, el mal administrador no permitirá que la Palabra entre a su corazón (Mateo 13:4; 2 Tesalonicenses 2:9-12).

B. El mal administrador permitirá que otras cosas ahoguen a la Palabra (Mateo 13:7,22).

C. El mal administrador torcerá la Palabra para conseguir lo que desea (2 Pedro 3:16).

D. El mal administrador puede predicar la Palabra, pero no con motivos adecuados (Filipenses 1:15-18).

II. ¿Cuál es la conducta del buen administrador de la Palabra de Dios?

A. El buen administrador recibe la Palabra con un corazón abierto (Hechos 2:41; 17:11-12; 1 Tesalonicenses 1:6; 2:13; Santiago 1:21-22).

B. El buen administrador es un hacedor de la Palabra (Mateo 7:21).

C. El buen administrador comparte la Palabra con otros (2 Timoteo 2:2).

D. El buen administrador defiende la Palabra (2 Timoteo 4:1-5).

Conclusión

A. No seamos culpables de esconder esta maravillosa bendición de la manera que el siervo infiel escondió en la tierra el dinero de su amo (Mateo 25:24-30).

B. Como Pablo, considerémonos administradores de los misterios de Dios (cf. 1 Corintios 4:1), ¡y consideremos nuestra responsabilidad seriamente!