Bebés Recién Nacidos

por Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: 1 Pedro 2:1-3].

Introducción

A. ¿Qué pudiera ser más puro y precioso que un bebé recién nacido?

B. Dios escogió enviar al Salvador al mundo como un niño pequeño (Isaías 9:6; 11:6).

C. Una de las bendiciones más grandes que Dios nos da es la capacidad de traer niños a Su familia (1 Corintios 4:15; Tito 1:4).

I. Los bebés recién nacidos requieren mucha paciencia de los que cuidan de ellos.

A. Requieren una dieta especial (1 Corintios 3:1-2; Hebreos 5:11-14; 1 Pedro 2:2), y necesitan ser alimentados regularmente.

B. Todavía no tienen un buen enfoque en cuanto al mundo (Hechos 18:24-28; Romanos 14:1; 15:1).

C. Usualmente requieren un cambio de hábitos de viaje (Génesis 33:13-14) y hábitos de dormir (Hebreos 13:17).

II. El gozo que los recién nacidos causan vale la pena.

A. Tener un recién nacido algunas veces puede ser angustioso (Gálatas 4:11; 2 Corintios 11:28).

B. Parece que los recién nacidos no contribuyen mucho al comienzo, pero son una gran bendición (Juan 16:21; Eclesiastés 6:3; Salmos 127:3-5).

C. Como siempre, a nuestro enemigo le gustaría robar a nuestros pequeños hijos (Hechos 7:19).

Conclusión

A. Los recién nacidos tienen una forma especial de cambiar nuestro enfoque de la vida (1 Corintios 13:11; 2 Corintios 12:14-15).

B. Si usted no ha “nacido de nuevo” (Juan 3:5), si lo hace ahora puede ser causa de gozo en esta reunión y en el cielo mismo (Lucas 15:10).

C. ¡Nunca dejemos de llevar fruto espiritual en el reino de Dios!