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Bautismo Diluido

Cuando diluimos algo, lo desleímos, lo disolvemos o lo hacemos menos potente. En tiempos antiguos, las cantinas diluían el licor para que durara más. (Usted puede haber estado en restaurantes que hacen esto con la salsa de tomate con el mismo propósito). Se diluye algunas medicinas para que no sean muy fuertes para los niños. Si la pintura se espesa demasiado, tiene que diluirse con químicos.

En la religión, se ha diluido algunas cosas. En un tiempo moralmente decadente y permisivo, muchos líderes religiosos han diluido el Evangelio para hacerlo más atractivo para el auto-tolerante inclinado al vicio (cf. Gálatas 1:6-10). Se declara, “Está bien que beba, solamente no se emborrache”; “Si desea, vista provocativamente, pero no se desnude”; “Si desea, puede apostar con tal que sea para una buena causa o por entretenimiento. Solamente no se convierta en un adicto”; “El sexo antes del matrimonio es aceptable con tal que sea entre ‘adultos responsables’ que tienen la intención de casarse algún día”. Por ende, se cierra los ojos ante la homosexualidad, se autoriza el juego de azar, se defiende la inmodestia, se permite la bebida social, se promueve el baile y se acepta a los adúlteros sin cuestionamientos (cf. Mateo 19:9; Romanos 1:24-28; Gálatas 5:19-21).

Los asuntos doctrinales tampoco han escapado a la amenaza diluyente. Los representantes del cambio religioso han “descubierto” que la gracia no solamente es inmerecida (verdadero), sino también incondicional (falso). Ya que la cultura ha cambiado, se nos dice que no se debe negar a las mujeres los roles de liderazgo en la iglesia. La música instrumental que antes fue una innovación, ahora se usa extensamente. El pentecostalismo y el premilenialismo que antes se rechazaba, ahora se propaga. El Espíritu Santo solía obrar a través de la Palabra, pero ahora se mueve en “formas misteriosas”. [Sobre estos puntos, lea Mateo 7:21-23; 1 Corintios 14:34; Efesios 2:8-9; 6:17; Colosenses 2:17; 1 Timoteo 2:8-12; 2 Pedro 3:9; Apocalipsis 22:18-19]. Se puede decir que los partidarios de la amenaza diluyente se avergüenzan del Evangelio (Romanos 1:16).

También se ha diluido al bautismo hace mucho tiempo en el mundo protestante y denominacional. Nadie puede negar la importancia que la Biblia concede al bautismo ya que esta palabra aparece alrededor de 100 veces en varias formas en el Nuevo Testamento. Se ha diluido la doctrina bíblica del bautismo por lo menos en tres maneras.

EL BAUTISMO POR ROCIAMIENTO EN VEZ DE INMERSIÓN

¡Algunos han diluido el bautismo al quitarle la mayor parte del agua! Jesús fue bautizado por inmersión. El texto dice que Él “subió luego del agua” (Mateo 3:16). Para “subir del agua”, se debe estar en el agua. Además, la palabra griega del Nuevo Testamento para “bautizar” (baptizo) significa “hundir, zambullir o sumergir”. (Consulte cualquier obra de referencia griega, tal como Thayer, Liddell o Scott). Juan el Bautista buscaba lugares para bautizar donde hubiera “muchas aguas” (Juan 3:23). Los apóstoles practicaban la inmersión. Pablo calificó al bautismo como una “sepultura” (Romanos 6:3-4; Colosenses 2:12). Alguien que es sepultado es cubierto completamente. El primer caso de rociamiento se documenta en la historia de la iglesia, no en la Escritura. Fue administrado en el año 251 d.C. a un hombre llamado Novaciano que yacía enfermo en cama. No se aceptó generalmente hasta mil años después en el Concilio de Ravena en 1311. El rociamiento es evidencia de un bautismo diluido. No hay suficiente agua para salvar.

EL BAUTISMO QUE TIENE EL PROPÓSITO DE “DEMOSTRAR QUE SE HA SIDO SALVO” EN VEZ DE “SALVAR”

De acuerdo a la Biblia, el propósito del bautismo es quitar los pecados (Hechos 22:16). En ningún lugar en la Biblia se lee que el bautismo muestra al mundo que una persona ya ha sido salva. Pablo explica que el bautismo representa la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Romanos 6:3-17). Muestra al mundo que se ha muerto al pecado; luego que el hombre viejo ha sido sepultado para que un hombre nuevo pueda levantarse y vivir en Dios. Eso no descarta el hecho que Dios quita los pecados en este acto de obediencia. Jesús dijo que el bautismo salva (Marcos 16:16). Pedro lo calificó “para perdón de los pecados” (Hechos 2:38) y “mandó” a los que estaban en la casa de Cornelio a bautizarse (Hechos 10:48). Pablo dijo que el bautismo nos pone “en Cristo” (Gálatas 3:26-27), donde se encuentran todas las bendiciones espirituales—incluyendo la salvación (Efesios 1:3; 2 Timoteo 2:10). Pedro luego dijo que el bautismo “salva” (1 Pedro 3:21). El bautismo que muestra que ya se ha sido salvo es un bautismo diluido. Ha perdido su potencia.

EL BAUTISMO PARA “OBEDECER A DIOS” EN VEZ DE “PARA REMISIÓN DE LOS PECADOS”

Últimamente, algunos han estado dispuestos a tener comunión con aquellos que no fueron bautizados para el perdón de los pecados. Ellos argumentan que los que fueron bautizados, sabían que lo hacían para obedecer a Dios, por tanto eso es suficiente. Aunque es bueno desear obedecer a Dios, no se puede hacer esto sin entender la voluntad de Dios. Jesús dijo, “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí” (Juan 6:45). El orden bíblico en la conversión es aprender y luego venir a Dios, no venir a Dios y luego aprender.

Cada acción religiosa en el Nuevo Testamento tiene un significado espiritual. No existen rituales innecesarios. No se puede malentender el significado y todavía completar la acción aceptablemente. Por ejemplo, considere la Cena del Señor. No se puede participar del pan sólo para “obedecer a Dios” sin entender que representa el cuerpo de Cristo y hacerlo en una manera agradable delante de Dios (Mateo 26:28; 1 Corintios 11:23-28).

Pablo encontró a algunos en Éfeso que habían sido bautizados incorrectamente. Aunque habían sido sumergidos y lo habían hecho para “obedecer a Dios”, les faltaba un conocimiento adecuado del Espíritu Santo y la venida de Cristo (Hechos 19:1-6). Cuando se dieron cuenta que no entendían adecuadamente el bautismo bajo la Gran Comisión, fueron bautizados otra vez. Note que ya que recibieron una enseñanza equivocada, su bautismo fue equivocado. No se puede recibir una enseñanza errónea y recibir un bautismo correcto.

Cuando una persona es bautizada, debe tener fe que Dios está quitando sus pecados. Examine las palabras de Pablo: “Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos” (Colosenses 2:12). Dios realiza una operación en el agua. Él no extirpa un órgano canceroso o un miembro enfermo, sino quita el pecado del alma. Debemos tener fe en esa cirugía y en el Cirujano para que ésta tenga éxito.

Frecuentemente en estudios bíblicos, alguien sincero que ha aprendido lo que la Biblia enseña acerca del bautismo, pregunta, “¿Necesito ser bautizado otra vez?”. Para responder esta pregunta, necesitamos saber lo que la persona entendió acerca de su bautismo. ¿Entendió que Jesús es el Hijo de Dios? Si no entendió esa verdad, no pudo haber sido bautizado escrituralmente (Hechos 8:37-38). ¿Entendió que este acto marcaba un cambio en su estilo de vida? Si no significó para él una separación de la vida mundana (el arrepentimiento), entonces su bautismo no pudo haber sido escritural (cf. Hechos 2:38). ¿Entendió que en este acto Dios le perdonaría sus pecados? Si no entendió eso, entonces su bautismo no pudo haber sido escritural (Hechos 22:16).

A menudo la persona no puede recordar lo que hizo. Esto se soluciona al averiguar quién le enseñó y le bautizó. Si fue un predicador de una denominación particular, entonces se puede afirmar que él le enseñó lo que la denominación cree. Si esa denominación enseña que el bautismo no es necesario para la salvación, entonces él no pudo haberle bautizado para la remisión de los pecados. Sin duda, la persona bautizada no entendió el propósito del bautismo. ¿Cómo pudiera ir al agua pensando, “Esto no es para la remisión de mis pecados ya que estos fueron perdonados en el punto de la fe”, y a la vez ser bautizado para el perdón de los pecados? Es mejor “procurad hacer firme vuestra vocación y elección” al ser bautizados “otra vez” (2 Pedro 1:10)—para quitar toda duda.

No se conforme con un bautismo diluido. Reciba el bautismo real.