Aprendiendo del Maestro

por Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Mateo 11:28-30].

Introducción

A. Cuando comienza el horario escolar, los estudiantes regresan al ambiente de aprendizaje.

B. Las lecciones y destrezas más importantes que podemos aprender son las que recibimos de Jesús (Mateo 11:29).

I. El aprendizaje requiere una autoridad.

A. Los niños deben aprender de sus padres (Efesios 6:1).

B. El Señor es nuestra autoridad final en todas las cosas (Mateo 7:29; 28:18-20; Efesios 1:22-23).

II. El aprendizaje también requiere instrucción.

A. Esto es generalmente el caso en cuanto a temas seculares (Juan 7:15).

B. Jesús tuvo que enseñar a Sus discípulos (Mateo 13:36; Lucas 11:1).

C. Incluso había algunas cosas que se debió enseñar a Jesús en Su naturaleza humana (Hebreos 5:8).

D. Ya que el cristianismo es una religión enseñada, el mundo tiene la gran necesidad de maestros (Hechos 8:31; Romanos 10:13-17).

E. Necesitamos instrucción incluso después de haber llegado a la conversión (Hechos 2:42; 13:1; 20:28; Efesios 4:11-12; 1 Pedro 2:2-3).

III. El aprendizaje requiere diligencia y dedicación.

A. Se requiere estudio diligente para aprender cualquier destreza (2 Timoteo 2:15).

B. Debemos estar dispuestos a dedicar tiempo (Isaías 28:10).

C. Debemos continuar siendo dedicados incluso en medio de la adversidad (Mateo 10:24-25; 1 Pedro 2:20-24).

IV. El aprendizaje requiere escuchar.

A. Escuchar es una parte del aprendizaje (Deuteronomio 5:1; Proverbios 1:5).

B. Los fariseos no aprendieron ya que rechazaron escuchar (Mateo 13:14-19; Juan 9:27).

C. Algunas veces incluso los discípulos de Jesús no escucharon (Mateo 26:41-43; Marcos 8:17-18; Hechos 1:6).

D. ¿Escuchamos cuando Jesús enseña a través de Su Palabra?

V. El aprendizaje requiere humildad.

A. A diferencia de los fariseos, debemos reconocer que no sabemos todo (Mateo 9:13; 22:41-46; cf. Job 40:1-5).

B. Debemos estar dispuestos a admitir nuestros errores y aceptar la corrección del Señor (Mateo 16:23; 18:1-4; Lucas 9:51-55; Hebreos 12:5-8).

Conclusión

A. El aprendizaje es un proceso lento, difícil y tedioso, pero se supone que la responsabilidad de los discípulos es aprender.

B. Jesús nos ha dado un yugo que debemos cargar, pero si le dejamos que nos enseñe, descubriremos que la carga no es tan pesada como pensamos.