Al Punto que la Evolución Atea Guía

Dave Miller

¿Qué se esperaría que fuera el resultado de 50 años de enseñar a los jóvenes que Dios no existe, y que los humanos están simplemente “más arriba” de la escala evolutiva que las otras formas de vida? Un ejemplo es el “Proyecto de Empatía Hacia los Peces” de la organización Gente por el Trato Ético de los Animales (PETA—por sus siglas en inglés). Karin Robertson, gerente del Proyecto Empatía, declaró: “Los peces son comprendidos mal porque están muy lejos de nuestras vidas diarias… Estos son individuos interesantes y fascinantes, pero se abusa increíblemente de ellos” (Crary, 2004). Como el director de la oficina de PETA en el Reino Unido explicó, “A muchos animales hermosos, inteligentes y sensibles—que valoran sus vidas como nosotros lo hacemos—se les mata innecesariamente porque los seres humanos no podemos superar nuestra adicción por la carne” (Carr, s.d.). “Nadie atravesaría un anzuelo en la boca de un perro o un gato”, dijo Bruce Friedrich, director del programa vegetariano de PETA (Crary, 2004). De hecho, Friedrich cuestionó la razón del apoyo popular por salvar a los mamíferos marinos—delfines y marsopas—pero la falta de interés por especies como la tuna, “cuyo sufrimiento se consideraría como un crimen hacia los animales si fueran mamíferos” (Crary, 2004). La bióloga marina, Dra. Sylvia Earle, estuvo de acuerdo: “Yo no comería un mero así como no comería un perro cocker. Ellos tienen una naturaleza muy buena y son muy curiosos. Usted sabe, los peces son sensibles, tienen personalidades, sienten dolor cuando les hacen daño” (“Anuncio de Empatía...”, 2004).

Después de crear a los animales, Dios creó a los primeros seres humanos, apartando a los humanos del reino animal al crearlos a Su propia imagen (Génesis 1:27). Los seres humanos poseen un alma—un espíritu—que continúa viviendo después de la muerte del cuerpo (Eclesiastés 12:7; Zacarías 12:1; Lucas 16:22-31; Hebreos 12:9; Santiago 2:26). Los animales no comparten esa dimensión espiritual con los seres humanos. Los animales no son humanos, y no se les debe tratar como humanos. La Biblia habla directamente del tema de la relación entre los seres humanos y los peces. Los seres humanos deben “señorear (i.e., gobernar) en los peces del mar” (Génesis 1:26,28, énfasis añadido; cf. Salmos 8:6-8). De hecho, la Biblia declara específicamente que entre otras cosas, “todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados...[y] será para mantenimiento” (Génesis 9:2-3, énfasis añadido).

El ateísmo y la evolución degradan inevitablemente a la humanidad y deifican a los animales. La Biblia y el cristianismo levantan a los humanos y les instan a estar a la estatura de la “imagen” (Génesis 1:26-27) y dignidad que el Creador les otorga. Las palabras de Jesús se aplican a los peces así como se aplican a las aves: “¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” (Mateo 6:26).

Referencias

Carr, Dawn (sine data), “Ellos Mueren Lentamente…” [“They Die Slowly...”], PETA, http://www.fishinghurts.com/feat/dieslowly/.

Crary, David (2004), “Campaña de PETA Presenta a los Peces Como Inteligentes” [“PETA Campaign Pitches Fish As Smart”], FindLaw, http://news.findlaw.com/ap_stories/other/1110/11-16-2004/200411162230 04_23.html.

“Anuncio de Empatía por los Peces de PETA Llega a las Aerovías” [“PETA’s Fish Empathy Ad Hits the Airwaves”] (2004), PETA, http://fishinghurts.com/feat/linda/.


Título original en inglés, “Where Godless Evolution Leads”, en www.apologeticspress.org/. Traducción editada por Moisés Pinedo.