“Acordaos de la Mujer de Lot”

por Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Génesis 19:24-26].

Introducción

A. Cuando Jesús advirtió a Sus discípulos acerca de la destrucción de Jerusalén, les instó a recordar a la mujer de Lot (Lucas 17:32).

B. La mujer de Lot también había sido advertida, pero descubrió que era difícil dejar atrás a Sodoma. ¿Qué lecciones podemos aprender de la mujer de Lot?

I. Hay muchos ejemplos de aquellos que han mirado atrás.

A. La nación de Israel tenía la costumbre de regresar a las cosas vanas (Hechos 7:39-40; Jueces 2:17-19).

B. Durante su carrera misionera, Pablo fue desilusionado por varios que regresaron atrás (Hechos 15:38; 2 Timoteo 4:10).

C. Había algunos en la región de Galacia que habían retrocedido del servicio a Dios (Gálatas 1:6; 3:3; 4:8-9; 5:7-8).

D. A muchos de los judíos que habían llegado al cristianismo les era difícil dejar el judaísmo (Hebreos 10:35-39).

II. No vale la pena mirar atrás a lo que hemos dejado.

A. Ciertamente no valía la pena mirar atrás hacia Sodoma (Génesis 14:12-16; 18:32; 19:9; 2 Pedro 2:7-8).

B. El mundo nos promete libertad, pero causa esclavitud y muerte (Romanos 6:20-21; 2 Pedro 2:18-22).

C. Cuando llegamos al cristianismo, debemos dejar atrás estas cosas vanas (Romanos 6; Filipenses 3:8; Colosenses 3:5-8).

III. Lo que tenemos es mucho mejor que lo que hemos dejado atrás.

A. Cuando salimos del mundo, las bendiciones superan grandemente las pérdidas (Mateo 19:16-29; Filipenses 3:7-8).

B. Disfrutamos de una mejor comunión que la que podríamos tener en el mundo (Hechos 2:42-47; 1 Corintios 12:26; Efesios 4:3; 2 Pedro 1:1).

C. Tenemos un gozo mayor al que el mundo pudiera ofrecer (Hechos 16:25; Filipenses 3:1-3; 4:4; Hebreos 11:25-26).

D. Como ciudadanos del cielo, podemos alcanzar satisfacción verdadera (Filipenses 4:11-13; 1 Timoteo 6:5-6).

IV. Lo mejor de todo es el gozo que yace más adelante.

A. Esperamos la resurrección (Filipenses 3:10-11).

B. Esperamos la victoria (1 Corintios 15:26,54-57).

C. Esperamos la gloria eterna en el cielo (Romanos 8:18-19; 2 Corintios 4:17-5:1; 2 Timoteo 2:10; 1 Pedro 5:10).

Conclusión

A. Los hombres de gran fe nunca miran atrás (Filipenses 3:13-14; Hebreos 11:15-16).

B. Las advertencias del Señor salvaron a los cristianos de las persecuciones que experimentaron los judíos en Jerusalén cuando la ciudad cayó, y Sus advertencias pueden salvarnos de perecer con el mundo (Hebreos 10:35-39).

C. ¡Pongamos nuestras manos en el arado y nunca miremos atrás (Lucas 9:62)!