Acceso a Dios

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Hebreos 11:6].

Introducción

A. Cuando Jesús murió en la cruz, dio igual acceso a los gentiles a las promesas que Dios hizo a Abraham, Isaac y Jacob.

B. Hay muchas personas y lugares a los cuales usted y yo nunca tendremos acceso, ¡pero todos podemos tener acceso a Dios y Su trono!

I. ¿Qué se requiere de nosotros para tener acceso a Dios?

A. El primer requisito es la voluntad de Dios (Juan 6:44; 12:32; 1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9; Apocalipsis 22:17).

B. Para tener acceso a Dios, debemos tener fe (Hebreos 11:6; Mateo 7:21-23; Marcos 7:7).

C. La clase de fe que agrada a Dios viene solamente por el oír Su Palabra (Romanos 10:17; Santiago 1:19-22).

II. ¿Por qué incluso debemos desear tener acceso a Dios?

A. Según las Escrituras, Dios es la fuente de todo lo que es bueno (Mateo 19:17; Santiago 1:17).

B. Tener acceso a Dios significa que podemos hacer peticiones a Él en oración (Mateo 21:22; 1 Pedro 3:12; 1 Juan 5:14).

C. Dios puede ayudarnos en tiempo de necesidad (Hebreos 4:15-16).

D. Necesitamos acceso a Dios porque Él tiene las llaves de la tumba (1 Corintios 15:54-57; Apocalipsis 1:18).

III. Si perdemos el acceso a Dios, ¿podemos acceder a Él otra vez?

A. La Biblia enseña que perdemos acceso a Dios cuando pecamos (Isaías 59:1-2; Ezequiel 18:20-21).

B. Todos hemos pecado (Romanos 3:23; 5:12).

C. Las buenas nuevas del Evangelio es que podemos obtener nuevamente acceso a Dios después que pecamos (Romanos 6:3; Gálatas 3:27).

IV. ¿Qué hará con el acceso a Dios?

A. Si tuviera la oportunidad de hablar con el Señor cara a cara, ¿qué le diría (cf. Lucas 5:8; Juan 4:19-20; 20:28)?

B. Los que le han obedecido pueden hablar con Él y pedirle cosas como sabiduría (Santiago 1:5), obreros (Mateo 9:38), perdón (Mateo 6:12) y protección del mal (Mateo 6:13).

C. La oración tiene un valor inestimable (Santiago 5:16-18), y debemos ocuparnos en esta actividad “sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).

Conclusión

A. No podemos tener acceso a Dios a través de las tradiciones o credos humanos, sino solamente a través de la fe en la Palabra de Dios que Él ha dado por medio de la inspiración del Espíritu Santo (2 Pedro 1:21).

B. El Señor ha extendido una invitación para que venga, y Él está esperando su respuesta.