El Ideal de Dios para “Dejar” y “Unirse”

El Ideal de Dios para “Dejar” y “Unirse”

Casarse es una de las metas más emocionantes de la vida—después de entregar la vida a Cristo. Tu esposo tendrá un impacto principal en todo lo que te pase por el resto de tu vida—el lugar donde vives, tu estabilidad económica, la crianza de tus hijos y tu bienestar espiritual. Seamos honestas: es una decisión escalofriante considerar las ramificaciones. Si consideras seriamente el mandamiento de Dios en Mateo 19:4-6 de “dejar” a tus padres y “unirte” a tu esposo, entenderás que el matrimonio significa que renunciarás a algunas comodidades.

Yo tengo una relación muy cercana con mis padres. Ellos aman a Dios y desean más que nada ir al cielo un día y llevar a sus hijos con ellos. Aunque yo sabía que todavía seguiría teniendo esta relación cercana con ellos, también sabía que renunciaría a algunas de mis cosas favoritas en cuanto a mi relación con ellos, incluyendo:

  • La seguridad de vivir en la misma casa con un padre protector y una madre alentadora. Siempre que necesitaba consejo o afirmación, podía ir rápidamente al cuarto de mis padres. Dormir en las noches era fácil; no tenía que pensar en casi ninguna de las cosas por las cuales los adultos nos preocupamos, ya que sabía que mis padres cuidarían de mí.
  • La seguridad económica constante. Nunca sentía temor de quedarme sin dinero o comida o techo mientras vivía con mis padres. Nunca tenía que pensar en cuanto al pago de cosas como la comida, el jabón o el detergente para ropas… De hecho, nunca tenía que pensar mucho en cuanto al lavado de ropa, ya que mi madre lo hacía.
  • La atención y preocupación constante de mi bienestar espiritual y emocional. Lo más importante para mis padres era que mi hermano y yo fuéramos al cielo. Siempre sabía que ellos estaban prestando atención a mis sentimientos, pensamientos, acciones y caminar con Dios. Si me veían ir por un camino peligroso espiritual o emocionalmente, me amaban lo suficiente como para detenerme y animarme a tomar mejores decisiones.

Así que, ¿por qué alguna mujer quisiera renunciar a esta clase de seguridad al casarse?

Aquí está la respuesta: Si escoges a tu pareja sabiamente, no tendrás que renunciar a ninguna de estas cosas. Si escoges a alguien que ama a Dios más que a cualquier otra cosa, él cumplirá cada uno de estos roles que tus padres una vez cumplieron (¡excepto tal vez por la parte del lavado de ropa!).

Como mujeres, se nos manda honrar y reverenciar a nuestros esposos (Efesios 5:22-33). Si sigues el patrón de Dios para el matrimonio, te alejarás de la supervisión y cuidado constante de tus padres y te unirás completamente a tu esposo. Tu esposo no es tu novio; él es tu protector—proveedor—guía espiritual y emocional. Como la Biblia describe, es tu “cabeza” (Efesios 5:23). Nuestro mandamiento como mujeres es someternos a nuestros esposos “en todo”. Debes depositar tu confianza y dependencia en tu esposo en vez de tus padres. Esto le muestra honor, reverencia y amor—así como Dios quiere.

¿Cómo demostramos sumisión a esta clase de organización de amor que Dios ha establecido para nosotras como esposas? Aquí hay algunas maneras prácticas:

  • Asegúrate de mantenerte en los límites del presupuesto familiar de tu esposo. Si constantemente empujas los límites y gastas más de la cuenta, él puede sentir que dudas de su capacidad de proveer para tu familia, y que estabas más feliz bajo el techo de tus padres.
  • Cuando algo te preocupa, honra a tu esposo al recurrir primero a él en busca de consejo. Está bien llamar a tu madre en busca de consejo, pero tu protector emocional principal debe ser tu esposo. Dale tu confianza cuando le das tu corazón. No llames a tu madre cada vez que tu esposo hiere tus sentimientos. Habla con él y oren en cuanto a esto. Si él te ama, querrá resolver cualquier problema contigo.
  • Informa a tus padres que tú y tu esposo deben tener confianza completa y mutua. Es muy importante que tus padres sepan que tú y tu esposo deben tener dependencia entre ustedes más que en cualquier otra persona en la tierra. No corras a tus padres cada vez que tengas dificultades financieras o una discusión con tu esposo. Aprende a confiar en tu esposo.
  • Permite que tu esposo ejerza completamente su rol como el líder espiritual de tu hogar. Tu esposo tiene la responsabilidad de tomar las decisiones finales que afectan a la familia. Muéstrale que crees en él y confías en su buen juicio. Anímale, apóyale y ora por él, ya que su posición en tu hogar es una responsabilidad seria.

Es posible que estés pensando: “Pero ninguna de estas cosas funciona con mi esposo ya que mi esposo no es cristiano”. Desde luego, si tu esposo no es cristiano, no podrás someterte a él si te pide que desobedezcas la ley de Dios. Pero la meta es honrarle en todos los puntos anteriores como sea posible. Dios dice en 1 Pedro 3:1-4:

Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo…, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.

Este pasaje nos da el plan de Dios de comportamiento ante un esposo incrédulo. Aunque nosotras podemos no pensar que este espíritu de mansedumbre y respeto funcionará para alcanzar a nuestros esposos por Dios, debemos recordar que 1 Pedro 3 no es sabiduría humana; es el plan de Dios para tal hogar dividido. Después de todo, la fe no es hacer lo que nos parece mejor; es rendirse al plan de Dios incluso si Su plan no nos parece el mejor. Recuerda que esto puede no tener sentido para ti, pero Dios dice que si algo puede llevar a un incrédulo a los pies del Señor, esto será la manera piadosa de vida y el espíritu manso y respetuoso de su esposa. En un sentido práctico, la palabra “mansedumbre” significa tener una causa que es más grande que uno mismo. Significa que estarás dispuesta a poner a un lado tus sentimientos para esforzarte por una meta que es más grande que ti misma—en este caso, ayudar a tu esposo a encontrar la salvación.

Así que, la Biblia manda a la esposa a honrar y someterse a su esposo en todo, a menos que él demande que ella viole la Palabra de Dios. (Desde luego, no es la voluntad de Dios exponerte a ti o a tus hijos al peligro. Si hay algún riesgo de daño físico, la mujer piadosa buscará ayuda e intervención, y al mismo tiempo mantendrá la esperanza y orará por la armonía matrimonial en un espíritu de mansedumbre).

Depender completamente y mutuamente como pareja puede ser satisfactorio en muchos aspectos. Hay una razón por la cual Dios diseñó la familia de tal manera. La felicidad marital tiene una proporción directa a la voluntad de los esposos de someterse al ideal de Dios para “dejar” y “unirse”.

Estad Firmes

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