La Maldición de Jericó

La Maldición de Jericó

Lectura bíblica recomendada: 1 Reyes 16:34

Introducción

A. Las Escrituras dicen que, después de la caída de Jericó, la ciudad debía ser “anatema a Jehová”.

B. Como sucede hoy, hubo algunas personas que no consideraron la Palabra de Dios seriamente, y tuvieron que pagar severamente por su desobediencia.

Exposición

I. La Biblia relata en cuanto a dos hombres que ignoraron la maldición divina de Jericó.

A. Acán tomó del “anatema” y lo escondió en su tienda entre sus propias cosas (Josué 7:11).

B. Un hombre llamado Hiel ignoró la maldición de Jericó y reconstruyó la ciudad algo de 500 años después (1 Reyes 16:34).

II. ¿Por qué Hiel decidió ignorar la Palabra de Dios?

A. Tal vez ignoró la Escritura ya que no la conocía (cf. Mateo 15:14; Hechos 17:23; Romanos 10:1-2).

B. Tal vez pensó que la maldición era demasiado antigua como para aplicarse a él (cf. 2 Pedro 3:8-9).

C.  Él pudo haber pensado que un Dios de amor realmente no castigaría al hombre (cf. Éxodo 34:6-7; Romanos 2:3-9).

III. ¿Qué lecciones podemos aprender de esto?

A. Incluso si no entendemos los mandamientos de Dios, debemos obedecerlos (2 Reyes 5; Isaías 55:8-9).

B. El precio del pecado siempre es más alto del cual se promociona (Romanos 6:23).

C. No podemos usar la inmoralidad de otros como una excusa para nuestra propia desobediencia (1 Reyes 16:33; cf. Génesis 3:12-13).

D. Cuando ignoramos la Palabra de Dios, lo hacemos a riesgo propio (2 Samuel 12:9-14; 2 Crónicas 36:14-21).

Conclusión

No seamos culpables de despreciar los mandamientos de Dios, ¡ya que Él es serio en todo lo que dice!