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Bosquejos Español

El Justo Juicio de Dios

El Justo Juicio de Dios

Lectura bíblica recomendada: Lucas 21:5-6

Introducción

A. Durante la semana previa a Su crucifixión, Jesús pasó mucho tiempo en el templo, donde tuvo muchas confrontaciones con los líderes judíos y donde enseñó a la gente constantemente (Mateo 26:55).

B. Cuando los discípulos Le señalaron los edificios del templo, Jesús profetizó que no quedaría piedra sobre piedra (Mateo 24:2). ¿Qué había hecho Israel para justificar esto?

Exposición

I. ¿Qué había hecho Israel?

A. Israel había rechazado constantemente la Palabra de Dios (Éxodo 16:20,27; 1 Samuel 8:7; Marcos 7:9; Lucas 7:30).

B. Había rechazado básicamente a cada profeta que Dios envió para hacerle volver a Él (Éxodo 2:14; 5:21; 2 Reyes 17:13-20; Mateo 23:37; Lucas 13:33).

C. Había rechazado al Mesías que vino a redimirles (Juan 1:11; Hechos 2:23; 7:52-53; Mateo 21:42; Isaías 53:3).

D. Finalmente la mayor parte de Israel llegó a rechazar el Evangelio que los apóstoles predicaron (Hechos 13:46; 17:5).

II. Debemos recordar que nosotros también seremos juzgados.

A. Debemos recordar que Dios no es solamente misericordioso, sino también justo (Hechos 17:31; Romanos 2:5-11; 3:24-26).

B. Dios ha prometido recompensar a cada uno según sus obras (Mateo 16:27; 2 Tesalonicenses 1:3-10).

C. Ya que no sabemos cuándo regresará el Señor, necesitamos estar siempre listos (Marcos 13:32-37; 2 Pedro 3:9-13).

D. Debemos recordar cuál es nuestro propósito, y nunca perderlo de vista (Lucas 21:34-36; Colosenses 3:1-7).

III. ¿Cuáles fueron las consecuencias del rechazo de Israel de su Dios?

A. Jesús predijo que el templo sería destruido y que la ciudad sería desolada (Mateo 23:38; 24:2).

B. La historia de la caída de Jerusalén es idéntica a la predicción de Jesús (vea Josefo, 1987, Guerras de los Judíos, 5-7, pp. 546-726).

C. Cuando Jerusalén cayó, llegó a ser claro que esto fue la obra de Dios (Guerras de los Judíos, 6.9.1, p. 748; cf. Deuteronomio 28:15,52-57).

Conclusión

A. La caída de Jerusalén no fue el resultado de alguna debilidad de Dios; fue el resultado de Su justicia (Romanos 2:2-4).

B. Con la caída de Jerusalén, Dios clarificó que el reino de Israel no era invencible, ¡pero había otro reino que lo era (Mateo 16:18; Daniel 2:44)!

C. Incluso si es parte de la casa de Dios hoy, debe conservar en su mente su propósito, y siempre debe estar listo.

Referencia

Josefo, Flavio (1987), Las Obras de Josefo [The Works of Josephus], trad. William Whiston (Peabody, MA: Hendrickson).