Testigos de Jesús

Testigos de Jesús

Lectura bíblica recomendada: Mateo 16:13-17

Introducción

A. Al considerar que Jesús no hizo ostentación de Sí mismo como el Mesías, ¿cómo es que Pedro (Mateo 16:16) y muchos otros (incluso hoy) llegaron a la misma conclusión en cuanto a este Hombre de Galilea?

B. Consideremos a los testigos anteriores a Pedro y al resto del mundo que proclamaron que Jesús realmente es el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Exposición

I. Primero, Jesús llamó a Juan el Bautista al estrado (Juan 5:32-35).

A. Este fue un hombre de gran reputación (Mateo 11:11; 21:26).

B. Su llegada fue profetizada (Malaquías 4:5; Mateo 17:10-13).

C. Testificó de Jesús a sus propios discípulos y a “todo hombre” (Juan 1:6-9,34-37; 3:30).

II. Después Jesús llamó a Sus propias obras al estrado (Juan 5:36).

A. Muchos descubrieron que estos son testimonios convincentes en cuanto a Jesús (Juan 9:16; 7:31; 3:2).

B. Estos testimonios hablan por sí mismos (Lucas 7:19-23; Juan 15:24).

C. Una de las cosas más convincentes en cuanto a tales obras es que Jesús no obtuvo ganancia en ninguna manera (Juan 7:16-18).

III. Después Jesús llamó al Padre al estrado (Juan 5:37-38).

A. La primera confirmación sucedió en el bautismo de Jesús (Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21-22; Juan 1:29-34).

B. La segunda sucedió en “el monte santo” (Mateo 17:1-6; 2 Pedro 1:16-18).

C. La tercera sucedió en Jerusalén (Juan 12:20-32).

IV. Después Jesús llamó a las Escrituras al estrado (Juan 5:39).

A. Pedro llamó a esto “la palabra profética más segura” (2 Pedro 1:19-21).

B. Frecuentemente los apóstoles usaron las Escrituras para identificar a Jesús como el Cristo (Hechos 2; 8:35; 17:2-3; 26:27).

C. Jesús las usó con el mismo propósito (Lucas 4:16-21).

D. El Espíritu todavía da testimonio de Jesús a través de la Palabra eterna (Juan 15:26).

V. Después Jesús llamó a Moisés al estrado (Juan 5:45-47).

A. Pedro apeló a este testigo al intentar convencer a los judíos en Jerusalén de que Jesús es el Cristo (Hechos 3:22-23).

B. Esteban apeló a este testigo en su defensa de Jesús, haciendo una comparación entre ambos (Hechos 7:34-53).

C. Pablo predicó de los escritos de este testigo a los judíos en Roma (Hechos 28:23-24).

VI. Después Jesús llamó a los apóstoles al estrado (Hechos 1:8).

A. Estos fueron testigos oculares del Señor resucitado (Hechos 2:32; 3:15; 5:32; 10:41; 13:31).

B. Su testimonio fue confirmado por medio de grandes milagros (Hechos 2:4; 3:6-8; 8:6-7).

C. Su testimonio fue fortalecido por medio de su gran fe (2 Corintios 11:22-28; Filipenses 3:4-8; 2 Timoteo 4:6).

Conclusión

A. ¿Pudiéramos llamar a nuestras obras como testigos de que somos cristianos?

B. ¿Estamos haciendo la gran confesión que Pedro hizo (Mateo 16:16)?

C. No podemos poner nuestra fe en los hombres, ¡pero podemos poner nuestra fe en Jesús, el Cristo, el Hijo del Dios viviente!

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