Victoria Sobre la Depresión

Victoria Sobre la Depresión

Comúnmente se distingue la “depresión” del “desánimo” en que, cuando alguien se siente deprimido, simplemente renuncia a la voluntad de hacer cualquier esfuerzo adicional. Algunas veces la depresión se relaciona a la renuncia de la vida misma. El “desánimo” es la falta de ánimo e ilusión.

La depresión puede tener varias causas. Puede ser (1) biológica (relacionada a la genética, la química del cuerpo y la salud en general); (2) psicológica (la manera en que solemos pensar en cuanto a las cosas); (3) sociológica (la muerte de un ser querido, el divorcio, la pérdida del trabajo); y (4) desde luego, espiritual.

Varios hombres en la Biblia se sintieron desalentados, y se pudiera decir que incluso deprimidos: Elías, Job, Jeremías. Algunos de ellos incluso desearon nunca haber nacido. Al sentir el peso de su pecado con Betsabé y del homicidio de Urías, David declaró que era un pecador profundo (Salmo 51).

Los sentimientos de depresión no son necesariamente pecaminosos. Esto quiere decir que tratar de ser cristianos más fuertes (lo que cada cristiano debería tratar de hacer) no necesariamente aliviará los sentimientos de depresión. No es necesariamente una debilidad moral sentirse deprimido. Puede ser una debilidad humana, pero no necesariamente una debilidad moral. No siempre es un sentimiento en la mente, pero tampoco siempre tiene una razón genética.

Así que, ¿cómo puede tener victoria sobre la depresión? Fundamentalmente, esto dependerá de la causa de la depresión.

Depresión Biológica

Si la causa es biológica, los medicamentos pueden ser una buena solución. Si alguien está enfermo físicamente, no debería dudar en usar los medicamentos apropiados (desde luego, los cristianos no deben olvidar que Dios todavía sana providencialmente según Su voluntad—Filipenses 4:6). En los Estados Unidos hemos llegado a convertirnos en una sociedad medicada excesivamente, pero esto no debería ser causa para rechazar un nivel adecuado de medicación si los exámenes honestos sugieren que el origen de la depresión es el desequilibrio químico.

Depresión Psicológica

Si la causa es psicológica, necesitamos aprender a conocernos. Debemos reemplazar los pensamientos negativos con los positivos—los que se basan en la fe. Podemos desarrollar un plan de actividades que nos ayudará a sentir éxito y satisfacción. Si sentimos que somos perdedores, debemos descartar ese sentimiento negativo al hacernos recordar que, en Jesús, somos más que vencedores (Romanos 8:37).

Depresión Sociológica

Si la causa es sociológica, podemos hacer un esfuerzo en cambiar nuestras causas de estrés. Por ejemplo, podemos esforzarnos en tratar de mejorar nuestro matrimonio. Podemos esforzarnos en mejorar nuestra relación con nuestros hijos. Podemos disminuir nuestro nivel de estrés al cambiar la manera en que vivimos.

Depresión Espiritual

Finalmente, si la causa es espiritual, necesitamos encontrar satisfacción en Cristo, no en las opciones vacías que el mundo ofrece. Jesús quiere que tengamos vida abundante (Juan 10:10). Por una parte, cada uno de nosotros debe considerarse como un ser espiritual responsable ante Dios; por otra parte, cada uno de nosotros debe sentirse bendecido por Dios. Debemos aprender a utilizar los recursos espirituales que Dios ha provisto: el estudio bíblico, la oración, el servicio cristiano, la comunión cristiana y el ánimo de los cristianos fieles. Debemos hacernos recordar que Dios nos ha llamado para disfrutar una calidad de vida superior.

La depresión puede ser algo con lo cual usted luche por el resto de su vida. Pero con la gracia de Dios, podrá encontrar ayuda en el tiempo de necesidad.

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