Si Jesús Fuera un Candidato a la Presidencia, ¿Ganaría?

Si Jesús Fuera un Candidato a la Presidencia, ¿Ganaría?

Cuando Jesús nació, los políticos se preocuparon en cuanto a ser destronados por Aquel que había venido para ser Rey (Mateo 2:1-16; cf. Juan 18:37).

De adulto, Jesús fue tentado con el poder político—todos los reinos del mundo (Lucas 4:5-6). En la cima de Su popularidad, la gente que Le alababa trató de hacerle rey a la fuerza (Juan 6:15). Al final, Pilato Le juzgó debido a las acusaciones de que buscaba poder político (Mateo 27:1-2,11).

En cada caso, Jesús no mostró ningún interés en tal posición, sino que explicó que no era una amenaza para los gobernantes, ya que Su reino no era de este mundo (Juan 18:36).

Se pudiera decir que los candidatos nacionales no tuvieran nada que temer si Jesús estuviera aquí. Él no quiere ninguna posición presidencial.

¿Pero qué pasaría si…Él fuera un candidato?

La primera impresión de alguien pudiera ser: “Jesús ganaría decisivamente. Se Le conoce muy bien, se confía en Él, se Le ama, y es el más grande Líder que el mundo jamás haya visto”. Pero después de algo de meditación, ¿qué se pensaría? Si Jesús fuera un candidato a la presidencia, ¿ganaría?

El Príncipe de Paz (Isaías 9:6): Un Candidato Atractivo

Jesús no tuvo parecer ni hermosura para atraer a la gente (Isaías 53:2), pero Su personalidad y Su estilo de vida causaron que la gente común Le oyera de buena gana (Marcos 12:37). Miles de judíos y griegos fueron a ver y oír a Jesús (Juan 12:20-21).

Jesús poseía cualidades atractivas que Le hicieran un gran presidente. Era amigo de publicanos y pecadores (Mateo 11:18-19), y defendía a los pobres y ancianos (Lucas 4:18; 6:20; 7:22; 21:2-3), pero también apreciaba a los jóvenes, ricos y poderosos (Mateo 27:57; Marcos 10:21; Lucas 7:36-50). Era completamente honesto; no se Le podía sobornar (Mateo 4:1-22). Era sincero, generoso y justo. Amaba a las viudas y los niños. Animaba a los perdedores. Enfrentaba a los matones. Era un pensador independiente; no Se unió al partido favorito de la gente.

Él no tenía secretos escondidos, ni registros oscuros que se pudiera descubrir para Su vergüenza, ni pecados que arruinarían Su candidatura (Hebreos 4:15).

El Rabí Jesús de Nazaret (Juan 1:45): Un Personaje Controversial

Parece que todos opinaban algo en cuanto a Jesús. Muchos grupos diferentes—incluso contradictorios—Le consideraban como un defensor de sus puntos de vista. Se puede decir que frecuentemente los enfoques preconcebidos se encuentran en conflicto con lo que la Escritura dice de Jesús. En los peores casos, hoy se Le asocia blasfemamente con comportamientos pecaminosos; se distorsiona Sus creencias para aprobar enfoques que Él condena. Otros Le malentienden, como Le malentendieron cuando estuvo en la tierra. De manera inevitable, hoy sería controversial, como lo fue entonces (Lucas 5:30; 10:30-37; 15:2; 19:7).

¿Cuál sería la postura de Jesús en los temas modernos? La sociedad de Su tiempo tuvo los mismos problemas, así que podemos reconstruir las posiciones de Su campaña por medio de Sus enseñanzas, conversaciones, acciones y versículos bíblicos. ¿Se elegiría hoy a alguien que tuviera las mismas creencias que Jesús tuvo?

El Gobierno/la Sociedad: “[T]odas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mateo 7:12). “La justicia engrandece a la nación; mas el pecado es afrenta de las naciones” (Proverbios 14:34). “[T]odos tus mandamientos son justicia” (Salmos 119:172). “Todas las gentes que se olvidan de Dios” serán apartadas (Salmos 9:17). Jesús impartió Sus enseñanzas a personas, no a gobiernos, pero si todos los ciudadanos—incluyendo a los políticos—siguieran Sus doctrinas, la nación y el mundo mejorarían de la noche a la mañana.

El Racismo: Jesús consideró a todos los hombres—judíos, samaritanos y gentiles—como hechos a la imagen de Dios (Génesis 1:26) y como pecadores en necesidad de redención (Romanos 3:22-23). La conversación de Jesús con la mujer samaritana en el pozo (Juan 4) muestra la manera en que Jesús lidió con las tres barreras principales en la gente:

  • Racial: Había existido odio entre judíos y samaritanos por siglos. La mayoría de judíos incluso evitaba viajar a través de Samaria.
  • Sexual: Se consideraba a las mujeres samaritanas como impuras desde el nacimiento (Mishná Niddá 4:1). La mayoría de hombres judíos no hablaba públicamente con ninguna mujer (Juan 4:27), especialmente con una mujer samaritana.
  • Religiosa: Desde su construcción, el templo en el Monte Gerizim fue un punto de contienda para los judíos.

Para provocar a un hombre sediento, la mujer samaritana habló de estas diferencias (Juan 4:19-24). Ella pensó que la pura necesidad había forzado a Jesús a pedirle agua, pero la aceptación amable de Jesús le guió a creer que Él era el Mesías (4:9,11,19,24). Luego esto guió a muchos otros en Sicar a seguirle (4:39).

La Economía: El enfoque popular de que Jesús era un socialista está fuera de lugar. Jesús no fue socialista—ni demócrata, republicano ni defensor de ningún otro partido político. Fue un Monarca que no promovió ninguna forma de gobierno terrenal. Su reino no era de “este mundo” (Juan 18:36) ya que Él no era de “este mundo” (Juan 8:23).

El socialismo y el cristianismo difieren en la libertad de elección. Los gobiernos socialistas toman y redistribuyen la riqueza. El cristianismo permite libertad de elección al que tiene dinero. El Evangelio promueve un espíritu dadivoso (2 Corintios 8:3), pero no lo fuerza.

Las enseñanzas de Jesús instan al trabajo para recibir un pago: “el obrero es digno de su salario” (Lucas 10:7; cf. Proverbios 16:26). El amo de una viña en la parábola de Jesús tenía el derecho de hacer lo que quería con su dinero (Mateo 20:15; cf. Nabot, 1 Reyes 21). A la vez, Jesús Se opuso fuertemente a la avaricia. “[L]a vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15).

La Pobreza/los Beneficios Sociales: Frecuentemente Jesús defendió los derechos humanos a favor de la gente oprimida. Sin embargo, habló con equilibrio, señalando la responsabilidad de la sociedad de ayudar a otros y la responsabilidad del individuo de ayudarse a sí mismo. Bajo circunstancias normales, cada uno debe llevar su “propia carga” (ganarse la vida) [Gálatas 6:5]; bajo circunstancias extremas o emergencia, otros (la sociedad, los cristianos) deben llevar “los unos las cargas de los otros” (Gálatas 6:2).

  • Jesús estuvo a favor de la caridad. Se interesó en las necesidades de los marginados. Demostró (Mateo 10:9-10; Juan 13:29) y enseñó que se deber amar al prójimo (Mateo 22:39), incluso a aquellos que no se conoce personalmente (Lucas 10:33-37). “[C]uando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar” (Lucas 14:13-14). Los cristianos deben trabajar para tener algo que dar a los necesitados (Efesios 4:28). Bajo el Evangelio, los ricos deben ser “ricos en buenas obras, dadivosos, generosos” (1 Timoteo 6:17-19).
  • Jesús estuvo a favor del trabajo. “[S]i alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe” (1 Timoteo 5:8). “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (2 Tesalonicenses 3:10).

La Corrección Política/los Derechos: Jesús no trató de agradar a todos sino a Su Padre (Juan 8:29). El registro de Su vida muestra que no trató de provocar agitación ni evadir los problemas. Por una parte, no causó conflicto, levantó Su voz en las calles, quebró “la caña cascada” o apagó “el pábilo que humea” (Mateo 12:20; cf. Isaías 42:1-4). Algunas veces Se retiró a otra ciudad cuando la controversia era inevitable (Lucas 4:28-31).

Por otra parte, Jesús nunca ajustó Su mensaje para agradar a la gente. Para Él, el camino correcto era el camino poco popular: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella” (Mateo 7:13). “No seguirás a los muchos para hacer mal” (Éxodo 23:2).

El lema de Jesús fue: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39). Enseñó a dar la otra mejilla (Mateo 5:39), dejar la capa (5:40), y llevar carga por otra milla (5:41). ¿No es esto mejor que la idea de “ver por el bien personal, demandar derechos, agitar, intimidar o regular”? Las sociedades sanas se enfocan más en las responsabilidades que en los derechos.

La Religión/la Oración Pública: De manera sorprendente, Jesús no era un gran partidario de la oración pública, al menos no de la manera que los fariseos la practicaban (Mateo 6:5-6). Él oró públicamente en ocasiones (Juan 11:41-42; 17:1-26), pero pudo no ser lo suficientemente “religioso” para algunos que profesan seguirle hoy. Posiblemente Él llamaría a algunos con los mismos calificativos—hipócritas, necios, ciegos—que usó para Sus colegas en el primer siglo (Mateo 23). Es irónico que el Hijo santo de Dios fuera crucificado principalmente ya que no era lo suficientemente “santo” para los líderes religiosos de Su tiempo (Mateo 9:10-11; 11:19).

La Libertad de Religión/la Libertad de Expresión: “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados” (Lucas 6:36-37). “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24).

En nuestra cultura impulsada por los medios de comunicación, la cual se ofende rápidamente pero vocifera detrás de la pantalla de la computadora, se ignora las virtudes de la libertad de expresión y religión. El enfoque tolerante es el vencedor—siempre y cuando no se lo contradiga. Si una persona se atreve a ejercer su libertad de expresión al tomar un enfoque diferente al popular—especialmente si tal enfoque se origina en la Biblia—entonces tolerar a tal persona deja de ser una virtud. Jesús pudiera decir: “No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mateo 7:1). “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo…!” (Isaías 5:20).

Las Mujeres: Jesús nunca Se casó, así que no tuvo esposa ni suegra. Jesús nunca fue padre, así que no tuvo hijas ni nietas. Nunca tuvo una relación romántica, así que nunca tuvo una novia. Pero tuvo una madre y hermanas. Tuvo amigas y seguidoras. Incluso con esta experiencia limitada personal, Jesús conocía a la mujer (cf. Juan 2:25). Las mujeres nunca fueron objetos para Jesús. No fueron propiedad. No fueron herramientas para usarse como esclavas o para ser explotadas. Jesús elevó el estatus de las mujeres más que ninguna otra persona en el mundo.

  • Elogió a las mujeres: “Oh mujer, grande es tu fe” (Mateo 15:28).
  • Ayudó a las mujeres: “Mujer, eres libre de tu enfermedad” (Lucas 13:12).
  • Consoló a las mujeres: “Mujer, ¿por qué lloras?” (Juan 20:15).
  • Defendió a las mujeres: “¿Por qué molestáis a esta mujer?” (Mateo 26:10,13).
  • Elevó a las mujeres: “no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28).

Ciertamente Jesús tuvo el voto de las mujeres en Su tiempo. Sus seguidores más fieles fueron las mujeres; ellas fueron las últimas en quedarse en la cruz, y las primeras en llegar a la tumba (Mateo 27:55; 28:5). Ellas Le amaban, confiaban en Él, Le respetaban, Le seguían y se interesaban por Él (Mateo 26:7; 27:61; Marcos 15:40-41; Lucas 8:3; 11:27; 23:27; Hechos 1:14; 5:14).

El Aborto: “[A]conteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre” (Lucas 1:41; cf. Mateo 19:12). “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué” (Jeremías 1:5). “Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente” (Deuteronomio 27:25). Una de las siete cosas que Dios aborrece es “las manos derramadoras de sangre inocente” (Proverbios 6:16-17). Jesús no estuvo en contra de las mujeres, pero estuvo a favor de los niños. Les amaba. Tomó tiempo para ellos. Les tomó en los brazos y les usó como ejemplos de humildad (Mateo 18:3; 19:14).

El Matrimonio/el Adulterio: Jesús fuera un candidato de un partido que estuviera a favor de la familia (Mateo 19:4-5). Hizo Su primer milagro en una fiesta de bodas (Juan 2:1-11). “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4). Él Se opuso al divorcio (Mateo 5:32; 19:4-9; Marcos 10:11-12; Lucas 16:18), y solamente lo permitió por fornicación (Mateo 19:9). Promovió la reconciliación (1 Corintios 7:10-11). “[E]l cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor” (1 Corintios 6:13). Por una parte, cuando se trajo a una mujer sorprendida en adulterio, no la condenó a muerte (Juan 8:1-11). Por otra parte, le dijo que no pecara más (8:11).

La Homosexualidad: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?” (Mateo 19:4-5). “[A] causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Corintios 7:2). “[A]un sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros” (Romanos 1:26-27; cf. 1 Corintios 6:9-11; Génesis 19).

Los Animales/el Medio Ambiente: “Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja?” (Mateo 12:12). Dios dio al hombre “dominio” sobre las obras de Sus manos (Salmos 8:6). Jesús usó a los animales y el medio ambiente, pero nunca abusó de ellos. Montó un asnillo, atrapó y cocinó un pez, y comió un cordero (Mateo 17:27; 21:7; 26:18; Juan 21:9). “El justo cuida de la vida de su bestia” (Proverbios 12:10; cf. Deuteronomio 25:4). Jesús no hizo desperdicio, sino que recogió “de lo que sobró de los peces” (Marcos 6:43). “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel” (1 Corintios 4:2).

El Señor y Salvador Resucitado: el Voto Ganador

Ninguno de los puntos anteriores es el tema más crucial. Lo más importante para cada elector no es quién llega a ser presidente, sino quién es el Señor. No se trata de la manera en que las elecciones afectan nuestros bolsillos, sino de la manera en que nuestras decisiones afectan nuestras almas. “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mateo 16:26).

Cuando Jesús regrese, no será presidente. Él será Rey; toda rodilla se postrará ante Él, y toda lengua Le confesará (Romanos 14:11). ¿A quién elegirá como el Señor de su vida y el Salvador de su alma?

Las elecciones han comenzado.

Colar el Mosquito y Tragar el Camello

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