¿Qué Es la “Gran Tribulación”?

¿Qué Es la “Gran Tribulación”?

Pregunta:

“Muchos grupos religiosos modernos enseñan en cuanto a un periodo futuro de “gran tribulación”. ¿A qué hace referencia este concepto?”.

Respuesta:

Jesús y los apóstoles usaron la palabra “tribulación” más de 20 veces en el Nuevo Testamento para hacer referencia a la aflicción y pruebas que los seguidores de Cristo deben sufrir en esta vida. Por ejemplo, Hechos 14:22 dice que Pablo y Bernabé enseñaron que permanezcamos “en la fe” y “que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”.

Las palabras “gran tribulación” en Mateo 24:21 describen un periodo de sufrimiento incomparable. “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”. El premilenialismo enseña incorrectamente que la “gran tribulación” es un periodo de siete años en el futuro que seguirá al “rapto” de la iglesia y precederá a la segunda venida del Señor. (Existen variaciones entre premilenialistas, pero estas ideas son generalmente aceptadas).

Los discípulos preguntaron a Jesús privadamente, “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3). Note que ellos preguntaron acerca de dos cosas: “la señal de tu venida” y “el fin del siglo”. Estas dos cosas distintas son la destrucción de Jerusalén y la segunda venida del Señor en el fin del mundo. En Mateo 24 y 25 Cristo describió los dos eventos. Mateo 24:1-35 describe la destrucción de Jerusalén que ocurrió en 70 d.C., y el resto del texto describe la segunda venida del Señor.

La gran tribulación que los premilenialistas quieren aplicar al fin del mundo, es una descripción de la destrucción de Jerusalén. Jesús dijo, “No pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (Mateo 24:34). Por ende, dentro de una generación—30 o 40 años—ocurrirían los eventos que Jesús describió. La destrucción de Jerusalén en 70 d.C. cumplió esta profecía. Daniel había profetizado una futura “abominación desoladora” (Daniel 11:31; 12:11): “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)” (Mateo 24:15). La abominación desoladora fue la profanación y destrucción del templo en manos de los romanos cuando destruían Jerusalén.

El hecho que esta gran tribulación fue la destrucción de Jerusalén (no un periodo venidero de miseria) se demuestra por las instrucciones de Jesús a Sus seguidores para tener en cuenta las señales y “huir a los montes” para escapar, orar para que “no sea en invierno” cuando el clima fuera malo, o “en día de reposo” cuando las puertas de la ciudad estuvieran cerradas (Mateo 24:16,20). La historia muestra que los cristianos hicieron caso a esta advertencia y pudieron escapar de la destrucción de Jerusalén al huir a los montes. Todos los que siguen a Jesús sufrirán tribulación, pero el periodo de la gran tribulación ya ha pasado.

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