¿Qué Es el “Pecado de Muerte”?

¿Qué Es el “Pecado de Muerte”?

Se puede leer en cuanto al “pecado de muerte” en 1 Juan 5:16. Considere el contexto:

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte (vss. 14-17).

Este pasaje es causa de mucho debate. Muchos atribuyen erróneamente el “pecado de muerte” al “pecado imperdonable” (cf. Marcos 3:22-30; Mateo 12:22-32). Algunos dicen que hace referencia al pecado que da como resultado la muerte física, como en el caso de Ananías y Safira (Hechos 5:1-11). Y otros creen que Juan estuvo haciendo referencia a crímenes civiles por los cuales el ofensor es sentenciado a muerte. Según el dogma erróneo del “purgatorio”, los católicos argumentan que esto hace referencia a pecados que no pueden ser perdonados después de la muerte.

Pero el hecho que haya mucho debate en cuanto a este pasaje no significa que no se pueda saber con seguridad lo que enseña. (El bautismo como requerimiento para la salvación y la realidad de que Cristo solamente tiene una iglesia también son temas muy debatibles, pero se puede conocer la verdad en cuanto a estos temas). Guy N. Woods aclaró concisamente algo de la confusión:

La “muerte” a la cual se hace referencia aquí no es la muerte física, la pérdida de la vida; en cambio, la muerte espiritual, la separación de Dios y de todo lo que es bueno. Era un pecado del cual solamente los hijos de Dios podían ser culpables. Se declara específicamente que es el pecado de un “hermano”. Para llegar a una interpretación correcta, se debe tener en cuenta estas consideraciones y aceptarlas. El pecado del cual se habla no es algo que se designa hoy como capital, i.e., tales pecados terribles como la idolatría, el homicidio, el adulterio, la blasfemia, etc. Los efectos del mismo son visibles y obvios. Es posible que el que ora distinga entre el pecado “de muerte” y el que “no es de muerte” (Woods, 1976).

Juan no estuvo haciendo referencia a un pecado específico, sino a una clase de pecado. ¿Qué clase de pecado?

Juan escribió mucho en cuanto al pecado en su epístola, así que no hay necesidad de ir a otro libro para encontrar la respuesta. En 1 Juan, aprendemos que todos somos susceptibles al pecado (1 Juan 1:8; cf. Romanos 3:23). Pero aunque pecamos, si confesamos nuestros pecados (1 Juan 1:9) mientras demostramos activamente un espíritu penitente (cf. Lucas 18:9-14), la sangre de Jesús continua limpiándonos de todo pecado (1 Juan 1:7), y Cristo aboga por nosotros ante el Padre (1 Juan 2:1).

Sabemos que el Señor perdonará cualquier pecado que el cristiano confiese (1 Juan 1:8). Pero hay un pecado que el Señor no perdonará—a saber, el “pecado de muerte” (1 Juan 5:16). Por tanto, el “pecado de muerte” es simplemente un pecado del cual el cristiano rechaza arrepentirse y el cual no confiesa.

Nosotros podemos acercarnos con confianza al Padre en oración, pidiendo cualquier cosa según Su voluntad (1 Juan 5:14-15). Pero orar a Dios para que perdone a un hermano que no se arrepiente y confiesa su error es pedir a Dios que haga algo en contra de Su propia voluntad. Orar para que Dios perdone a un hermano impenitente no tiene sentido como pedir que Dios perdone a un incrédulo que se no se arrepiente y es bautizado para la remisión de sus pecados (cf. Hechos 2:38; 22:16, etc.).

Si el pecado es público, entonces se debe admitir el pecado públicamente.

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho (Santiago 5:16).

A la luz de lo que se ha discutido, se puede ver que el relato de Simón en Hechos 8:4-24 tiene sentido perfecto con este entendimiento. Aunque Simón era un cristiano, intentó abusar del poder del Espíritu Santo para obtener ganancia egoísta (Hechos 8:18-19). Como resultado, su alma se encontró en un estado de perdición, y para ser salvo se le instruyó que se arrepintiera de su pecado (vss. 20-23). ¿Qué hizo Simón? Se arrepintió y confesó a Pedro el pecado que había cometido (vs. 24).

Al responder la pregunta, “¿Qué es el pecado de muerte?”, Guy N. Woods ofreció la siguiente declaración breve:

Por ende, este “pecado de muerte” es una disposición del corazón, una perversidad de actitud, y una indisposición de mente que no reconoce el pecado personal y que rechaza dejarlo. ¡Esta actitud cierra eficazmente la puerta del cielo! (Woods, 1976).

Referencia

Woods, Guy (1976), “Preguntas y Respuestas: Foro Abierto” [“Questions and Answers: Open Forum”], Conferencias de la Universidad Freed-Hardeman.

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