Objeciones al Bautismo Desde el Campo de la Exégesis Conflictiva y la Hipótesis Extremista

Objeciones al Bautismo Desde el Campo de la Exégesis Conflictiva y la Hipótesis Extremista

Dentro del plan de salvación de Dios, ningún paso necesario ha sido más criticado y atacado que el bautismo. El mundo religioso está de acuerdo con la necesidad lógica de oír la Palabra de Dios para tener fe (Romanos 10:17). Se enfatiza casi exclusivamente la fe en Cristo en la mayoría de sermones evangelísticos denominacionales (Efesios 2:8; Hebreos 11:6). Una gran mayoría está de acuerdo en que el hombre debe estar dispuesto a cambiar su forma de pensar y actuar (Hechos 3:19). “Invocar el nombre del Señor” es una de las expresiones religiosas favoritas en la cristiandad (Hechos 2:21). Pero cuando se trata del bautismo, existe disconformidad religiosa general.

Jesús dijo, “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5); “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19); y “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16). El apóstol Pedro dijo, “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hechos 2:38); y “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva” (1 Pedro 3:21). El apóstol Pablo dijo, “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:4); “[P]orque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:27); y “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos” (Colosenses 2:11-12).

El bautismo fue una parte principal de los sermones orales de los predicadores del Nuevo Testamento. La predicación de Juan el Bautista incluyó el bautismo (Mateo 3:4-6); la predicación de los discípulos de Jesús incluyó el bautismo (Juan 4:1-2); la predicación de Felipe incluyó el bautismo (Hechos 8:36-38); la predicación de Ananías incluyó el bautismo (Hechos 22:16); la predicación de Pedro incluyó el bautismo (Hechos 10:48); y la predicación de Pablo y Silas incluyó el bautismo (Hechos 16:15,33). De hecho, los relatos de conversiones en Hechos registran consistentemente que el bautismo era una parte integral del mensaje del Evangelio.

Pero si esto es cierto, ¿por qué existe tanta oposición al bautismo en el mundo religioso moderno? Tal vez una gran parte de la oposición se deba a la exégesis conflictiva y la hipótesis extremista.

LA EXÉGESIS CONFLICTIVA

Existen algunos principios básicos que el estudiante debe tener en cuenta al interpretar la Biblia lógicamente. Uno de esos principios declara que si la Biblia es la Palabra de Dios, entonces no debe contener contradicciones. Así que cuando alguien que cree en la Biblia pero declara, “La Biblia dice esto aquí, pero dice algo diferente en otro lugar”, está razonando inconsistentemente con su creencia en la inspiración bíblica. Muchos que sostienen el enfoque de la salvación “por fe solamente” cometen este error cuando abordan pasajes que señalan el bautismo como un requisito esencial para la salvación.

Marcos 16:16

En cuanto a Marcos 16:16, se argumenta que ya que no se declara, “mas el que no creyere y fuere bautizado, será condenado”, entonces se estaba negando el primer enunciado (“El que creyere y fuere bautizado, será salvo”) [e.g., Rhodes, 1997, p. 178]. Pero esta exégesis es contradictoria, y el razonamiento es ilógico. Esto es equivalente a declarar que Jesús dijo algo, pero que se contradijo en el siguiente enunciado. ¿Se debe desechar la primera parte de Marcos 16:16 para que la segunda parte calce con la creencia religiosa común? Desde luego que no; la verdad sigue siendo que “[e]l que creyere y fuere bautizado, será salvo”.

La carencia de “y fuere bautizado” en el segundo enunciado no solamente es lógica, sino necesaria. Solamente alguien ansioso de justificar la doctrina de la “fe solamente” exigiría que la segunda parte del enunciado también debe contener esta frase. “Se entiende implícitamente, por la naturaleza del bautismo, que a menos que alguien crea, no puede ser bautizado” (Coffman, 1975, p. 363, itálicas en original).

Considere una circunstancia que puede ilustrar el concepto anterior. Suponga que alguien dijera a sus hijos, “El que va a la tienda y compra pan, irá al cine esta noche, pero el que no va a la tienda, se quedará en casa”. ¿Pudiera alguno de los jovencitos razonar que ya que no se menciona “comprar pan” en la segunda parte del enunciado, que él puede regresar de la tienda sin pan y todavía ir al cine en la noche? Obviamente no. Aunque no se menciona “comprar pan” en la segunda parte del enunciado, esta condición se sobreentiende. Si alguien no va a la tienda, entonces lógicamente no puede comprar pan. En el caso del bautismo, si alguien no cree en el Evangelio, entonces, lógicamente, tampoco accederá al bautismo. Y aunque lo hiciera, su falta de fe anularía su bautismo—como también su falta de bautismo anularía su “fe”.

Tal vez un poco de honestidad al abordar Marcos 16:16 ayudaría adicionalmente. Como George DeHoff declaró en su comentario sobre Marcos, la verdad es que “[s]i este versículo dijera ‘El que creyere y fuere bautizado, recibirá un millón de dólares’…[n]adie tuviera problemas en entenderlo” (1981, p. 184).

1 Pedro 3:21

Se comete este mismo error común cuando se aborda 1 Pedro 3:21. Pedro fue claro cuando dijo que “[e]l bautismo que corresponde a esto [la salvación de Noé] ahora nos salva” (énfasis añadido), pero los que no quieren aceptar al bautismo como un requisito para la salvación simplemente descartan el primer enunciado del versículo al declarar que “técnicamente no es verdad que el bautismo salve… Pedro quiere explicar esto con no quitando las inmundicias de la carne” (Hindson y Kroll, 1994, p. 2612, énfasis en original). Otra vez, el error es el mismo: se sugiere que Pedro dijo algo, pero que se contradijo en el siguiente enunciado.

La verdad sigue siendo la misma: “El bautismo…nos salva”. Pedro no estaba negando esta verdad en el siguiente enunciado, sino estaba explicando el “cómo”. “¿En qué sentido ‘nos salva’ el bautismo?”. Respuesta: “(no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo”. Es decir, el bautismo no limpia el cuerpo físico, sino limpia la conciencia ante Dios debido a la resurrección de Jesucristo. Ya que el bautismo es el acto en el plan de salvación donde se llega a contactar la sangre de Cristo que limpia nuestras conciencias (Hebreos 9:14), y en este acto se resucita a una vida nueva con Cristo (Romanos 6:3-4), Pedro escribió que el bautismo “nos salva”—es el medio por el cual Dios concede salvación al hombre.

El Concepto de la Expansión

Frecuentemente el mundo religioso también desecha el concepto de la expansión cuando aborda el plan de salvación. No se debe esperar que la totalidad de una doctrina dada se encuentre comprimida en un solo versículo o sección bíblica. El estudiante de la Biblia debe investigar diligentemente el contexto bíblico general sobre un tema para llegar solamente a conclusiones garantizadas.

En el caso de la salvación bajo la dispensación cristiana, el Nuevo Testamento lidia con este tema en diferentes lugares. No se debe brindar suficiencia exclusiva a un acto que sea parte del grupo de actos necesarios para obtener la salvación de Dios.

Por ejemplo, a menudo se presenta Efesios 2:8 para sugerir que lo único que se debe hacer para ser salvo es tener “fe”. Este versículo dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (énfasis añadido). ¿Dice este versículo que se alcanza la salvación por medio de la fe? ¡Absolutamente! ¿Dice que “por medio de la fe solamente”? No. De hecho, este mismo versículo dice que somos salvos “por gracia”. Entonces, este versículo señala dos elementos esenciales en la salvación humana: la gracia de Dios y la fe del hombre. Pero esto no es lo único que el Nuevo Testamento enseña en cuanto a la salvación. Hechos 2:38 indica que el arrepentimiento y el bautismo son necesarios para el perdón de pecados—lo cual es equivalente a la salvación. Romanos 10:10 enseña que la confesión es necesaria para la salvación. Marcos 16:16 conecta la fe y el bautismo como requisitos para la salvación. Entonces, el estudiante debe (1) considerar otros versículos y secciones bíblicas donde se aborda el tema de la salvación, (2) reunir todas las condiciones y (3) aceptar todo el consejo de Dios.

Considere por un momento que aquellos que sostenemos el bautismo como una parte esencial del plan de salvación abordáramos las Escrituras de la misma manera que el que cree en la “fe solamente” lo hace. Alguien pudiera ir a 1 Pedro 3:21 donde el apóstol Pedro escribió que el “bautismo nos salva” y sugerir que esto es lo “único” que se debe hacer. Desde luego, tal persona estuviera cayendo en el mismo error. El bautismo es un requisito en el plan de salvación de Dios—juntamente con la fe, el arrepentimiento y la confesión.

El concepto de la expansión, que indica que “un pasaje que aborda un tema particular puede suplementar o expandir el entendimiento de otro” (Jackson, 1997-2011), es muy importante. Nosotros actuamos según este principio en nuestros asuntos diarios. Cuando leemos una receta para un torta de chocolate, no implicamos que la “taza de chocolate” (usualmente lo primero en la lista) es lo único que se necesita para hornear la torta. ¡Siga leyendo! Y…haga lo mismo con la Biblia.

El Enfoque Matemático

¿Qué diría si su hijo decidiera obedecer a su requerimiento de “arreglar su cama”, pero que en cambio decidiera no obedecer nunca más a su requerimiento de “sacar la basura” ya que usted simplemente le manda a hacer eso una vez a la semana, mientras que le manda a arreglar su cama todos las mañanas? Ya que la primera orden se da siete veces a la semana, mientras que la segunda orden solamente una vez, su hijo concluye que la segunda orden no es importante, o que usted no lo dice en serio. Sí, ¡su hijo está equivocado!

Cuando abordamos el tema de la salvación en el Nuevo Testamento, no podemos hacerlo según un enfoque matemático—es decir, no podemos contar los versículos que hablan de la fe, el arrepentimiento, la confesión y el bautismo, luego ver qué acto tiene la mayor cantidad de versículos, y entonces decidir que tal acto debe ser obedecido, y que los demás no. Aunque este concepto es simple, algunos lo pasan por alto. En un debate sobre la necesidad del bautismo, un religioso que sostenía el concepto de la salvación por “fe solamente”, declaró, “Por cada versículo que mencione la salvación por medio del bautismo yo puedo mostrar 50 que mencionen la salvación por medio de la fe”. Lo que tal religioso estaba implicando era que “el que tenga más versículos, es el que gana”.

El “enfoque matemático” no es un enfoque correcto. Dios no tiene que repetir algo 50 veces (o más) para que el hombre considere tal mandato digno de ser obedecido. Dios simplemente necesita decirlo una vez. ¿Dijo Dios que la fe es necesaria para la salvación? Lo dijo. ¿Dijo Dios que el bautismo es necesario para la salvación? También lo dijo. Si lo dijo, entonces el hombre debe obedecerlo.

LA HIPÓTESIS EXTREMISTA

Uno de los trucos comunes de aquellos que niegan la esencialidad del bautismo en la salvación es crear situaciones hipotéticas extremistas que tienen el propósito de presentar inconsistencias prácticas o lógicas. Este truco no es nada nuevo; los enemigos de Jesús lo usaron para tratar de confundirle—pero sin éxito. Los saduceos crearon su mejor hipótesis extremista con el propósito de descartar la resurrección de los muertos, y la presentaron a Jesús: “Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano. De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. Y después de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?” (Mateo 22:25-28).

Como puede notar, el extremismo les guió a crear una situación en que una mujer pudiera casarse con siete hombres, no llegar a tener hijos con ninguno de ellos, y que todos ellos murieran antes que ella. Desde la perspectiva de los saduceos, no había manera en que Jesús presentara una respuesta lógica y todavía sostener la resurrección de los muertos. Para la sorpresa de los saduceos, Jesús no solamente presentó una respuesta lógica, sino también reveló que ellos ignoraban las Escrituras (Mateo 22:29). Los que presentan situaciones extremas para descartar el bautismo también han caído en la misma ignorancia.

El Árbol en el Camino al Río

Una situación hipotética favorita tiene que ver con un árbol que repentinamente cae sobre el candidato al bautismo (existen variaciones). La idea dice algo como esto: “Imagine que alguien (se pretende que este alguien sea el que sostiene la necesidad del bautismo para la salvación) está predicando a otra persona; la persona cree en Cristo y decide bautizarse. Pero en su camino al río para ser bautizada, un árbol cae sobre la persona y la mata—impidiendo que sea bautizada. ¿Es condenada tal persona—incluso cuando creyó y estuvo dispuesta a ser bautizada?”. Con tal escenario se trata de poner “entre la espada y la pared” a aquel que sostiene que el bautismo es necesario para la salvación. En el fondo, según el teorizador, si se responde que la persona “es salva”, entonces esto negaría la necesidad del bautismo y sostendría la suficiencia de la fe subjetiva, y si se responde que “no essalva”, esto negaría el amor divino.

Se puede formular una respuesta al usar el mismo “árbol”. Se pudiera sugerir, “Imagine que alguien (se pretende que este alguien sea el que sostiene el enfoque de la ‘fe solamente’) está predicando a una persona. El predicador le habla del sacrificio de Cristo, pero cuando la persona está a punto de creer, el mismo árbol cae encima de ella y le mata—impidiendo que la persona crea en la predicación presentada. ¿Es condenada tal persona—incluso cuando estuvo dispuesta a oír, y su corazón iba a creer de habérsele concedido el tiempo y la oportunidad adecuada?”. Ahora los papeles se han invertido. Según el mismo razonamiento, si se responde que la persona “es salva”, esto negaría la necesidad de la fe en la salvación, y si se responde que “no es salva”, esto negaría el amor divino.

Lo cierto es que no se puede usar ninguna de las circunstancias anteriores para negar la fe o el bautismo—ya que tales situaciones extremistas se basan en lo que tales personas iban a hacer, no en lo que hicieron. Los mandamientos de Jesús se basan en el hacer. Jesús dijo, “El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Marcos 16:16), no dijo, “El que esté a punto de creer o a punto de ser bautizado, será salvo”. En el fondo, Dios es el único que puede juzgar el corazón de una persona, y el que puede determinar si una persona hubiera hecho algo o no. Así que el teorizador ni siquiera puede argumentar que su personaje ficticio se hubiera bautizado de no haber sido aplastado por un árbol en el camino.

Otras hipótesis similares incluyen eventos de predicaciones en un avión, en el cual alguien decide bautizarse pero no llega a hacerlo debido a un accidente aéreo, y otras historias similares.

El “Creyente” en el Desierto

Esta segunda hipótesis extremista sugiere al oyente que imagine a un hombre que está en el desierto y encuentra una Biblia. El hombre lee Marcos 16:16, cree en Jesús y decide bautizarse, pero no encuentra agua en el desierto. Después de mucha búsqueda por agua, el hombre finalmente muere. ¿Es condenado—incluso cuando creyó y estuvo dispuesto a bautizarse?

Este escenario es parecido al anterior, y se usa con el mismo propósito. Un aspecto extremista en esta historia es que aunque este hombre no puede encontrar agua en el desierto, ¡sí puede encontrar una copia de la Biblia! Otra vez, se puede formular una historia parecida para negar la misma argumentación—donde el hombre muere en el desierto después de leer Marcos 16:15 y antes de leer el versículo 16 que habla de la creencia y el bautismo. Otra vez, ambas historias son falaces ya que se basan en lo que el hombre pudo haber hecho (en este caso, si hubiera encontrado agua). [Note que un aspecto paradójico en esta historia es que el personaje ficticio llega a la conclusión que el bautismo es necesario para la salvación solamente al leer Marcos 16:16—razón por la cualpasa el resto de su vida buscando agua. Por otra parte, el teorizador no puede hacerlo].

Como una nota bíblica adicional, es interesante considerar que Juan el Bautista predicaba en el desierto, pero él, a diferencia del hombre en la historia, siempre encontraba agua para bautizar a los que acudían a él (Mateo 3:1-6). El eunuco también encontró agua oportunamente mientras Felipe le predicaba el Evangelio en su camino de regreso a Etiopía (Hechos 8:36). Personalmente, todavía no he conocido a nadie que desee ser bautizado pero que no pueda encontrar agua; parece que tal persona solamente existe en la mente de aquel que tiene agua disponible, pero que no desea bautizarse.

El Enfermo en Su “Lecho de Muerte”

“¿Pero que hay de la persona que está en su lecho de muerte, a quien se le predica, y quien quiere bautizarse pero que no está en la condición de ser sumergido en agua? ¿Es condenado si no se bautiza—incluso cuando ‘cree’ en Jesús como su Salvador?”.

Otra vez, las hipótesis o casos extremos no cambian los mandamientos de Dios. Así como nadie tiene la autoridad de condenar a alguien que haya obedecido los requerimientos divinos en cuanto a la salvación, nadie se reserva el derecho de salvar a alguien que no lo haya hecho (cf. 2 Reyes 6:27). Los predicadores del Evangelio deben estar dispuestos a ayudar a cualquier persona que entiende y desea obedecer los mandamientos divinos. No existe un plan de salvación diferente para sanos o enfermos; no existe un plan diferente para la persona que anda por un camino lleno de árboles, o que está en un avión a 10,000 metros de altura o que se encuentra en un desierto. Todas las personas son amonestadas a buscar a Dios mientras puede ser hallado (Isaías 55:6).

Es interesante notar que los que quieren “llegar a Jesús” siempre encuentran la forma de hacerlo. Algunos suben a los árboles (Lucas 19:4), otros se abren camino en medio de una multitud (Marcos 5:27) y otros hacen aberturas en los techos (Marcos 2:4). Por otra parte, otros simplemente no tienen la fe suficiente para buscar a Jesús según Sus términos. Ellos prefieren lavarse las manos en un recipiente para excusar sus pecados que sumergirse en el agua para recibir el perdón de sus pecados (cf. Mateo 27:24; Hechos 22:16); prefieren creer subjetivamente en Cristo para conservar acceso social que confesar a Cristo para obtener acceso en Su reino (Juan 12:42); y prefieren clamar por sanidad divina que buscar salvación espiritual (Lucas 17:17-19).

EL PUNTO REAL

Al tratar de responder las objeciones que surgen contra el bautismo, no se debe pasar por alto el punto real: ¿Por qué se presentan tales objeciones? Hay tres razones comunes: (1) Algunos están tratando de promover una doctrina defectuosa; (2) algunos están tratando de evitar su responsabilidad personal ante los mandamientos de Dios; o (3) algunos están sinceramente confundidos.

Al abordar la esencialidad del bautismo con aquellos que tratan de promover el enfoque de la “fe solamente”, se debe presentar el caso bíblico con seriedad, claridad y humildad. Debemos estar preparados para defender la fe dada a los santos (Judas 3) y “presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).

Al lidiar con aquellos que están tratando de evitar su responsabilidad personal ante los mandamientos divinos en cuanto a la salvación, debemos evitar ser arrastrados constantemente a un mundo de fantasía e imaginación extremista; y en cambio, debemos ayudar a la persona a enfocarse en sí misma. Debemos señalar con amabilidad que él no está en la posición de la persona en el camino, el creyente en el desierto, o el hombre en avión o en su lecho de muerte. Y ya que ese es el caso, él tiene la responsabilidad personal ante Dios de obedecer a los requisitos del Evangelio. No debemos permitir que el árbol imaginario aplaste la obediencia del oyente, que el desierto sin agua sofoque su sed de justicia, que el avión llevé volando su disposición y que el lecho de muerte adormezca su mente.

En el caso de aquellos que están sinceramente confundidos por la exégesis conflictiva o los escenarios hipotéticos extremistas, debemos ayudarles a concentrarse en lo que la Biblia dice. El hombre no puede llegar a tener tanta imaginación al punto de anular los mandamientos de Dios. Cristo juzgará al hombre por lo que Él dice en Su Palabra (Juan 12:48), no por lo que el hombre imagine en su mente.

Referencias

Coffman, James (1975) Comentario sobre Marcos [Commentary on Mark] (Austin, Texas: Firm Foundation).

DeHoff, George (1981) Comentario de DeHoff [DeHoff’s Commentary] (Murfreesboro, TN: DeHoff Publications).

Hindson, Edward y Woodrow Kroll (1994), El Comentario Bíblico Paralelo de la KJV [The KJV Parallel Bible Commentary] (Nashville, TN: Thomas Nelson).

Jackson, Wayne (1997-2011), “Principios de Interpretación: El Concepto de la ‘Expansión’” [“Principles of Interpretation: The ‘Expansion’ Concept”], http://www.christiancourier.com/articles/375-principles-of-interpretation-the-expansion-concept.

Rhodes, Ron (1997), El Libro Completo de Respuestas Bíblicas [The Complete Book of Bible Answers] (Eugene, OR: Harvest House).

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