Lidiando Con las Adicciones

Lidiando Con las Adicciones

¿A qué es adicto? ¿Galletas de mantequilla de maní con chocolate? ¿Papitas fritas? ¿Empanadas de manzana? ¿Algo peor?

La adicción es dependencia. Es dependencia a una sustancia—como el alcohol, la nicotina, las drogas ilegales o los medicamentos; o es dependencia a una actividad—como apostar o salir de compras. La primera es una adicción física; la segunda es una adicción psicológica. Es una dependencia a la cual una persona recurre constantemente para lidiar con la vida. Por ejemplo, el alcohólico siente que no puede funcionar bien sin la bebida.

Cuando los cristianos olvidan quiénes son y de Quién son, llegan a depender en algo aparte de Jesucristo. Algunos cristianos tienen expectativas poco realistas de sí mismos, y cuando fallan (como todos lo hacemos), buscan satisfacción en algo que es más fácil controlar que la vida misma.

Simplemente, la adicción es rebelión contra Dios. La adicción misma llega a ser un ídolo que consume nuestros pensamientos, guía nuestro comportamiento y roba nuestras finanzas—llegando a ser algo en lo que basamos nuestra confianza y luego nuestras vidas.

Lo cierto es que todas las consecuencias de la adicción son negativas. Afecta nuestra salud física, nuestra salud mental, nuestro bienestar financiero, nuestra imagen personal y nuestra autoestima; pero lo más importante, afecta nuestra relación con Dios. Por esta razón se debe evitar las adicciones en primer lugar. Pero si caemos en la trampa de la adicción, debemos apartarnos de ella, dejarla y comenzar a evitar a las personas, lugares o ambientes que contribuyen a la adicción.

Aquí tiene algunas sugerencias en cuanto a cómo vencer las adicciones:

  • Confiese su problema a alguien en quien confíe y que pueda ayudarle a conservar su compromiso con Dios (Santiago 5:16). Hable con alguien honestamente para ver si realmente tiene una adicción. Luego oren juntos.
  • Si es una adicción a algo que afecta sus facultades mentales, necesita tomar precauciones para conservar su seguridad y la de otros. Si necesita dar las llaves de su auto a otra persona, hágalo. Esto es para el bien de todas las personas alrededor de usted (Mateo 7:12).
  • Si la adición es química, busque ayuda médica. Busque ayuda profesional de consejeros o de asociaciones que lidian con problemas de adicción.
  • Si es una adicción a algún comportamiento como las apuestas, las compras o la pornografía—o incluso algo tan general como la búsqueda en el internet o los sitios sociales como Facebook, haga lo que se necesite para detener tales comportamientos. Deshágase del internet o adquiera un programa de filtro y pida que alguien bloquee su computadora. Deshágase de las tarjetas de crédito; solamente use dinero en efectivo (Mateo 18:8-9).
  • Si el estrés causa su comportamiento adictivo, haga algo que le mantenga lejos del ambiente estresante. Llene su vida de mejores actividades y amigos (Lucas 11:21-26).
  • Como cristiano, reconozca que Cristo mora en usted y que ha hecho morir el pecado en su corazón. Ahora debe vivir considerando el sacrificio de Cristo (Colosenses 3:5-6).

No llegue a ser adicto a este mundo; aférrese a Cristo y permita que la vida de Él llene su vida de gozo y felicidad. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

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