La Razón por la Cual Sus Oraciones Parecen No Funcionar

La Razón por la Cual Sus Oraciones Parecen No Funcionar

Esto puede sonar extraño, pero Dios no oye las oraciones de todos. “Espera, Ben, yo pensaba que Dios es omnisciente. Él sabe todo lo que todos piensan y dicen. ¿Cómo no puede escuchar la oración de alguien?”. Bueno, esto depende de la definición de “oír”. Dios tiene conocimiento de las oraciones de todos (ya que es omnisciente), pero solamente promete oír (responder) las oraciones de ciertas personas. ¿Está usted entre esas personas?

Considere las siguientes preguntas:

¿Está “en Cristo”?

Es realmente importante que entendamos esto: Dios no promete oír las oraciones de los que no son cristianos. Jesús dijo: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7). Es importante notar el condicional “si”. ¿Cómo llegamos a estar en Cristo? Al seguir el plan de salvación de Dios y revestirnos de Cristo en el bautismo (cf. Hechos 2:38; Romanos 6:4; Gálatas 3:27). Debe estar “en Cristo” (ser cristiano) y “permanecer” en ese estado. No debe caer de ese estado o abandonar ese estado (cf. Hebreos 2:1). Dios no oirá las oraciones del discípulo impenitente, distanciado y superficial (cf. 1 Juan 3:22).

¿Está orando en armonía con la voluntad de Dios?

Detrás de cada oración debe estar el deseo de que se cumpla la voluntad de Dios (Mateo 6:10). ¿Debería desear algo que Dios no desea para usted? Si ama a Dios más que a cualquier cosa (Lucas 10:27), preferirá Su voluntad en vez de la suya. Dios oye cada oración que está en armonía con Su voluntad (1 Juan 5:14-15). Cuando ore, hágalo con la actitud que da preferencia a los deseos de Dios en vez de a los suyos.

¿Está orando con fe?

Jesús dijo: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá” (Marcos 11:24). Nuestra fe en la oración no debe ser ciega; en cambio, la fe se basa en la evidencia (Hebreos 11:1)—la evidencia de la Palabra de Dios y la confianza que tenemos en Sus promesas. Debe realizar sus oraciones con fe (Mateo 21:22; Santiago 1:6).

¿Es humilde?

Si nos comparamos al Creador y Juez Divino del Universo, podemos comprender que no somos nada. Si ora a Dios con orgullo y arrogancia, ¿piensa que Él le oirá? Dios solamente oye las oraciones de aquellos que humildemente Le temen (cf. Lucas 18:9-14).

¿Está obedeciendo fielmente a Dios?

Dios solamente oye las oraciones de los justos (1 Pedro 3:12) y los que guardan Sus mandamientos (1 Juan 3:22). Desde luego, esto no significa “auto-justificación”. Los cristianos son justificados a través de Cristo (Romanos 5:19), y conservamos tal justicia al servirle con todo nuestro corazón por el resto de nuestras vidas (cf. Lucas 9:23). “Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Salmos 34:15); “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16). Asegúrese de siempre andar “en luz” (1 Juan 1:5-7).

¿Hay alguien a quien necesita perdonar?

Como se señaló anteriormente, sus pecados deben ser perdonados para que sus oraciones sean oídas. ¿Pero cómo puede esperar recibir perdón si no está dispuesto a perdonar a otros? La Parábola de los Dos Deudores ilustra muy bien este principio (Mateo 18:23-35). Dios no nos perdonará si no perdonamos a otros (Mateo 6:14-15).

¿Tiene problemas familiares?

Pedro señaló que las oraciones son “estorbadas” cuando hay conflicto en el hogar debido al fracaso del esposo en demostrar las cualidades que 1 Pedro 3:7 presenta. Si su hogar no revela las características de Efesios 5:22-23, entonces no cumple el diseño de Dios para el matrimonio, y sus oraciones pueden ser rechazadas.

¿Son sus motivos puros?

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal” (Santiago 4:3). ¿Ora simplemente porque el hacerlo le hace sentir “espiritual”? ¿Ora simplemente para que otros le vean? ¿Está haciendo algo incorrecto, como involucrarse en el juego de apuestas y la lotería, y está orando para que gane? ¿Está orando por algo trivial, como la buena ejecución de su equipo de fútbol favorito? Dios conoce nuestros motivos (Proverbios 16:2). Asegúrese de que esté orando con la voluntad de Dios en mente.

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