La Manera en que los Hombres Pueden Permanecer Fieles a Sus Esposas

La Manera en que los Hombres Pueden Permanecer Fieles a Sus Esposas

La mayoría de hombres desea honrar sus votos nupciales para “guardarse de todas las demás mujeres”; sin embargo, muchos han caído en tentación y arruinado sus relaciones. ¿Le pasará eso a usted? ¿Cómo puede permanecer siendo un hombre “para una sola mujer” por el resto de su vida?

La mayoría de hombres que fueron infieles a sus esposas no comenzó buscando una amante como un pasatiempo extra. Ellos simplemente comenzaron poco a poco una relación ilícita ya que no tomaron los pasos necesarios para prevenirla. Después que el adulterio ha ocurrido, muchas veces ambas partes, la parte culpable y la parte inocente, dicen, “Nunca me di cuenta de esto; ¿cómo pasó?”.

Es muy importante recordar las palabras de Jesús al lidiar con la tentación sexual: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41; Proverbios 22:14).

¿Cuáles son algunos consejos que pueden ayudar a los esposos a evitar la tentación sexual?

No Desee a Ninguna Mujer Excepto a Su Esposa

El sexo comienza en los ojos. Si desea evitar el adulterio, los ojos es el campo en que debe pelear la batalla. Salomón instruyó a los hombres a no codiciar “su hermosura en tu corazón” (Proverbios 6:25).

No es un pecado apreciar la belleza de una persona, pero llega a ser un pecado cuando alguien comienza a desvestir mentalmente a otra persona, compararla y fantasear con ella. La palabra “codiciar” en Proverbios 6:25 literalmente significa ver a una mujer como “algo delicioso”. Hace referencia al “deseo apasionado de tener intimidad con ella”. Una persona está en peligro tan pronto como su mente vaga en la dirección de, “Me pregunto cómo sería verle sin ropa”, o “Me pregunto cómo sería tener relaciones con ella”.

El Comentario del Púlpito dice, “Esta amonestación es una advertencia para reprimir la misma tendencia a los deseos impuros” (1891, p. 134). El joven necio se imagina a sí mismo en el borde de la satisfacción de su curiosidad en cuanto al sexo. El hombre adulto a quien una mujer ajena tienta se pregunta cómo sería el sexo con ella. Ambos la desvisten con sus ojos, y llevan a su casa las imágenes mentales. Ambos piensan en ella cuando se acuestan en sus camas. Pueden soñar despiertos en cuanto a ella cuando hacen sus rutinas diarias en el trabajo o en el colegio.

Estas actividades no son nada menos que estimulación sexual. El sexo no comienza en una habitación o en el asiento trasero de un auto. Comienza con un pensamiento. Salomón indicó que para derrotar la tentación, se debe parar este pensamiento. Tener deseos impuros es ser culpable de adulterio-en-el-corazón ante Dios. Jesús dijo, “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28).

Estas palabras nos recuerdan de la lección de Santiago en cuanto a la manera en que el pecado se desarrolla: “Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” (1:14-15). Fue la codicia en el corazón de Amnón por su media-hermana Tamar que le guió a violarla (2 Samuel 13:1-14).

Los hombres deben ser honestos consigo mismos en cuanto al poder que la vestimenta inmodesta y las imágenes sexuales tienen en ellos. Constantemente se nos alimenta de dietas seductivas en carteles, la televisión, las películas, las revistas, las canciones y los libros. “Cada uno es tentado” literalmente, así que debemos controlar nuestros pensamientos, o nuestros pensamientos nos controlarán (Deuteronomio 4:15; Proverbios 25:28; Gálatas 6:8; 1 Pedro 2:11). La tentación pocas veces ataca directamente a través de la puerta frontal de la conciencia; usualmente entra sigilosamente por la puerta trasera de la mente.

Cada uno debe poner vigilancia a la puerta de su mente (Proverbios 23:7; Mateo 5:28). ¿Cuáles son algunos consejos?

  • Controle el ingreso de los medios de difusión. No debemos poner cosa injusta delante de nuestros ojos (Salmos 101:3). Debemos alimentar constantemente nuestras mentes de buenas cosas (Filipenses 4:8; Mateo 5:6), y desechar las cosas malas (Gálatas 5:16; 2 Timoteo 2:22). Debemos evitar novelas y libros que tienen contenido sexual; apártese de programas televisivos que muestran a mujeres vestidas indecentemente o que hablan en cuanto al sexo, y rechace el “entretenimiento” a través de fotos excitantes en revistas o sitios Web.
  • Use toda la armadura de Dios (Efesios 6:11; 2 Crónicas 20:15). El soldado que va a la batalla sin armas o equipo no puede esperar derrotar a un enemigo equipado adecuadamente. ¡Satanás está mucho más que equipado! No podemos esperar derrotarle a menos que hayamos pasado tiempo estudiando la Palabra de Dios para equipar nuestras mentes y hacer frente a los ataques agudos del príncipe de las tinieblas.
  • Pida ayuda a Dios (Mateo 6:13; 2 Pedro 2:9). Hay poder en la oración. Nadie está listo para salir de casa hasta que ore sinceramente: “Apártame de la tentación hoy”.

Apártese de las Mujeres Coquetas

Apártese de las mujeres coquetas o de aquellas que piensa que son interesantes o atractivas. Si es tentado, evite todo contacto de ser posible. De no ser posible, limite las conversaciones o los asuntos importantes relacionados al trabajo. Inmediatamente reprima cualquier imagen mental que quiera salir a la superficie.

Vencemos algunas tentaciones al permanecer en pie y pelear (cf. Filipenses 1:17); vencemos otras al “voltear y correr”. La fornicación y el adulterio están en la segunda categoría. José huyó de la presencia de la mujer seductiva de Potifar (Génesis 39:10-12). No debe sentir vergüenza de ser un José que pone la mayor distancia posible en el menor tiempo posible entre un hombre y su tentadora. Si alguna vez llega a ser el objetivo del capricho de alguna mujer aparte de su esposa, no salga caminando—¡corra!

Salomón aconsejó a los hombres a apartarse de la mujerextraña (Proverbios 5:8; 7:8,25). Así como un soldado en territorio enemigo, siempre esté consciente de sus alrededores. Si ve que ella está acercándose, ¡vaya por otro camino! Si ella está dentro del patio de recreo, salga. Si está sentada a un lado del campo deportivo, siéntese al otro lado. Si está en su grupo social, abandone el grupo.

En las minas de carbón muy profundas, se construye una cámara sobre el elevador. Una vez que una persona entra a esa cámara y sube al elevador, el elevador viaja solamente en una dirección—hacia abajo. Esto es lo que sucede cuando se entra al área del adulterio. El único camino es hacia “abajo”. Es insensato jugar al borde de un “abismo profundo” y un “pozo angosto” (Proverbios 23:27).

Pablo comparó el pecado a una trampa (2 Timoteo 2:26). La mejor manera de evitar que su pie quede atrapado en una trampa es no acercarse a la trampa. Los que quieren evitar dolor deben tomar precauciones para apartarse del camino del prejuicio. Pablo aconsejó a su hijo en la fe a huir de las pasiones juveniles (2 Timoteo 2:22). Aconsejó a los cristianos a abstenerse de toda especie de mal (1 Tesalonicenses 5:22), lo cual muchos creen que significa, “Cuando el mal surja, evítelo”. Si entramos al camino de la tentación, entonces nos desligamos de la protección de Dios (cf. Mateo 6:13).

Dios puso una “cuarentena” alrededor de la casa del pecado. Las cuarentenas ayudan a la gente a aislarse de la enfermedad; Dios aísla a los hombres de la contaminación del pecado. Pablo dijo, “Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios” (1 Corintios 5:9). “Salid de en medio de ellos, y apartaos” (2 Corintios 6:17).

Salomón estaba diciendo a su hijo, “Si sucediera que tu camino fuera cerca al suyo, y tus asuntos requirieran que estés cerca de sus encantos, es mejor alterar tu curso en vez de exponerte al peligro. No te acerques a su casa; camina por el otro lado de la calle. Aun mejor, camina por otra calle, incluso si éste es el camino más largo”.

El joven violó la cuarentena y pronto llegó a contagiarse. Parece que esperó para llegar a la casa de la adúltera cuando era oscuro. Se describe cuatro grados de oscuridad: la tarde, cuando ya oscurecía, la oscuridad y las tinieblas (Proverbios 7:9). Los pecadores usualmente prefieren el encubrimiento de las tinieblas (Proverbios 24:15; 1 Tesalonicenses 5:7). La mención de estos diferentes tiempos puede sugerir que él caminaba de un lado a otro fortaleciendo su coraje para entrar.

Esto también implica que él estaba desperdiciando su tiempo. En un tiempo cuando otros jóvenes estaban en casa descansando para el trabajo del día siguiente, él estaba en sus “rondas nocturnas”. Uno de los pecados de Sodoma fue la abundancia de ociosidad (Ezequiel 16:49). Si no tenemos nada que hacer, el diablo rápidamente encontrará algo que hagamos. El joven necio no apartó su oído de la seductora, en cambio, se rindió como su cautivo.

En términos prácticos, Salomón estaba diciendo que no debemos involucrarnos en situaciones comprometedoras (Deuteronomio 11:16; Proverbios 4:14; 6:24). Debemos seguir nuestro camino en vez de parar e investigar. El hombre piadoso no anda en camino de pecadores ni se sienta en la silla de escarnecedores (Salmos 1:1). Debemos temer al pecado.

Tenga Cuidado de las Amistades Con Mujeres

Las amistades con el sexo opuesto fácilmente pueden cruzar el límite. En la mayoría de casos de adulterio, el hombre no es tentado por una extraña que conoció en una cantina; en cambio, es tentado por una mujer que era una amiga. Una investigación muestra que los “amigos” tienen más posibilidades de ser compañeros de adulterio (24%, seguido de los “compañeros de trabajo”, 23%).

Una buena regla es nunca hacer nada cuando su esposa está ausente que no haría cuando está presente. No vaya a comer solo con una compañera de trabajo. De ser posible, evite viajar solo en un auto a una reunión de negocios o al trabajo con una compañera de trabajo.

También es importante tener la clase adecuada de amigos. Las mujeres que cuentan bromas sucias, coquetean o usan vestidos provocativos, son la clase equivocada de amigas. ¡Evítelas! La razón no es que usted es demasiado bueno para ellas, sino que usted no es lo suficientemente bueno para ellas. Si su relación “amistosa” está tomando otro rumbo, abandone tal relación. Establezca una distancia emocional entre usted y ella antes que tal situación empeore. Es mejor que ella piense menos de usted, que usted pierda su matrimonio y reputación. En todo caso, ¡nunca le cuente sus sentimientos!

¡No Toque!

Salomón dijo, “No quedará impune ninguno que la tocare” (Proverbios 6:29). Pablo dijo que no debemos tocar “lo inmundo” (2 Corintios 6:17), lo cual conlleva el significado de “desautorizado” o “prohibido”. No se involucre en juegos en la oficina. El toque casual y los juegos de coqueteo no son de niños debido al lugar donde conducen.

El hombre sabio evita saludos y despedidas calurosas. No hay nada de malo en dar un apretón de manos o un abrazo bajo las circunstancias adecuadas, pero el toque es poderoso. Un simple toque puede ser “eléctrico”—¡y no estamos hablando de electricidad estática! Los pequeños toques en la conversación pueden estimular sexualmente si “algo está pasando” entre dos personas.

Tenga una Relación Sexual Saludable Con Su Esposa

Salomón dijo, “Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo… Sean para ti solo, y no para los extraños contigo… Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre” (Proverbios 5:15,17,19).

Salomón aconsejó a su hijo a casarse y disfrutar el sexo marital en vez de ser inmoral. Mil años después, Pablo dio el mismo consejo: “Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” (1 Corintios 7:9). “Quemarse” hace referencia al fuerte deseo de satisfacción sexual. Los hombres en tal situación deberían casarse y “beber el agua de su propia cisterna” (Proverbios 5:15,18).

Según el libro popular de Willard Harley, Las Necesidades de Él/Las Necesidades de Ella, la satisfacción sexual es la necesidad más frecuentemente expresada que los hombres tienen en el matrimonio (1994, p. 12). No es un pecado satisfacer tales deseos naturales; el pecado es satisfacerlos en una manera ilícita. Nadie puede quejarse de que Dios haya prohibido los placeres por los cuales se tiene deseos naturales. En Su gracia, Dios ha provisto la satisfacción regular de la necesidad sexual. El hombre y la mujer fueron hechos—literalmente—el uno para el otro. Dios los hizo “varón” y “hembra” (Génesis 1:27), lo cual hace que la unión sexual sea posible. Él hizo que la mujer sea la “ayuda idónea” del hombre, lo cual incluiría el sexo como también otras cosas (Génesis 2:18).

Dios quiere que disfrutemos del sexo—en el matrimonio lícito. Adaptando el lenguaje de Génesis, Dios ha dicho, “De todo árbol del huerto podrás comer; pero escoge uno que te agrade y del cual puedas comer libremente” (Génesis 2:16).

El esposo debe hallar satisfacción en las caricias de su esposa. La palabra “satisfacer” (ravah), en la frase “sus caricias te satisfagan” (Proverbios 5:19), expresa literalmente “reposar entre los pechos” (cf. Cantares 1:13; cf. Ezequiel 23:23,8,21). Es la misma palabra que la adúltera usa en su ofrecimiento (Proverbios 7:18). De la manera en que se usa en este versículo, significa “saciar la sed; embriagar, llenar, satisfacer, satisfacer abundantemente”. Los hombres deben contentarse con los deleites que Dios permite. Ningún hombre debería desear una “mejor diversión” que las experiencias inocentes y agradables con su propia esposa.

En otras palabras, Salomón preguntó al joven, “¿Por qué destruirte por aquellos deleites que no se pueden disfrutar sin peligro? ¿Por qué condenarte en pecado cuando puedes disfrutar del mismo gozo inocentemente en el matrimonio?”. Hebreos 13:4 dice, “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”.

La frase “todo tiempo” en Proverbios 5:19 es importante. Cuando dos personas se casan, cada uno promete ser fiel al otro por toda su vida. Acuerdan ser la pareja sexual del uno al otro “hasta que la muerte los separe”. Se realiza esta promesa porque cada uno confía en el otro para cumplir las necesidades sexuales al estar disponible y ser receptivo sexualmente.

La necesidad de tener relaciones sexuales es una necesidad muy exclusiva, y cada persona depende de su cónyuge para satisfacerla. No hay otra opción ética. Si un hombre tiene hambre y su esposa rechaza prepararle una comida, él puede ir a un restaurante. Si el esposo de una mujer rechaza ganarse la vida, ella puede buscar un trabajo. Pero si alguno de ellos rechaza participar en la relación sexual, entonces el cónyuge se encuentra en un dilema serio.

Pablo escribió, “Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (1 Corintios 7:2-5).

La palabra “negar” significa “engañar”. Algunos esposos han engañado a sus cónyuges porque sus cónyuges les han “engañado” en su vida sexual. Desde luego, un cónyuge que no recibe atención sexual no tiene licencia para el pecado, pero en tal caso ninguno de los dos es completamente inocente. Note que Pablo dijo que debe haber “mutuo consentimiento” (acuerdo mutuo) para la decisión de privar la actividad sexual, y que esto debe tener una duración limitada para que la tentación no crezca demasiado.

Por otra parte, Wesley señala que la frase “todo tiempo” significa “todo tiempo oportuno, ya que puede haber extremos en la práctica sexual de un matrimonio” (Wesley, s.d.). En un tiempo de adictos sexuales, las demandas de un esposo pueden exceder los límites normales. Otro comentarista añade incluso otra dimensión en cuanto a la frase: “[E]n todas las edades y condiciones. No la ame solamente cuando es joven y hermosa, sino también cuando es mayor y sin proporciones agradables” (Pool, 1853 2:223).

Diviértase Con Su Esposa

Salomón mandó, “Alégrate con la mujer de tu juventud” (Proverbios 5:18). La mayoría de hombres lista el “compañerismo recreacional” como su segunda necesidad principal en el matrimonio. Obviamente la necesidad de compañerismo recreacional combina dos necesidades comunes en una: la necesidad de diversión y la necesidad de amistad. Durante el periodo del noviazgo, la mayoría de parejas constantemente planea cosas divertidas. Son los compañeros recreacionales favoritos el uno del otro. Frecuentemente, después del matrimonio regresan a los amigos y pasan poco tiempo realizando actividades divertidas juntos.

Los hombres basan la amistad en el hacer; las mujeres basan la amistad en el hablar. Entonces, un buen matrimonio combina las obras y las palabras. Él necesita hablar con ella; ella necesita “jugar” con él. Salomón instruye a su hijo a “alegrarse con” su esposa. Las parejas que buscan un mejor matrimonio deben buscar cosas en las cuales pueden gozarse juntos.

Las parejas deben alegrarse entre sí diariamente. Comparta las cosas divertidas que ocurrieron cuando no estaba junto a su cónyuge. Apúntelas de ser necesario. Comparta cosas que lea y que le llamen la atención. Busque cosas divertidas alrededor suyo—si tiene niños pequeños entonces dispondrá de un buen suministro. Es importante reír de las bromas de su pareja.

Las parejas deben buscar tiempo para alegrarse juntos mensualmente. Vayan a comer o al cine, o solamente caminen en el centro comercial y vayan a algunas tiendas favoritas. Pasen un sábado en la mañana yendo a ventas de garaje. Realicen deportes juntos—tenis, golf, boliche, pesca o casería. Vayan a ver algún juego deportivo. Jueguen juegos de mesa. A propósito, ¡la actividad número uno para desarrollar una relación es ir a acampar! Las parejas jóvenes probablemente tendrán que juntar el presupuesto para actividades recreacionales con anticipación. Lo principal es realizar la actividad solos…y juntos. Es decir, no lleve a los niños o vaya con otras parejas. Desde luego, hay tiempo para hacerlo, pero las parejas necesitan tiempo de atención ininterrumpida en una atmósfera divertida.

Las parejas deben alegrarse juntos anualmente. Un fin de semana de vacaciones (tal vez en su aniversario de bodas) puede hacer maravillas para dar sabor, reavivar y fortalecer su relación. Cree recuerdos, haga feliz a su pareja, haga algo que jamás haya hecho antes. No lleve a los niños. Déjeles que disfruten tiempo con sus abuelos—esto será bueno para ellos, y además, su matrimonio necesita tiempo sin interrupción.

Salomón también implica que ambos cónyuges deben conservar una buena actitud el uno hacia el otro. Se supone que el novio se goza con su novia (Isaías 62:5), pero Salomón da el mandamiento de continuar con esta actitud en el matrimonio. “Alégrate” (samach) significa “iluminarse, regocijarse; animarse”. Cuando tuvo más edad, Salomón repitió este pensamiento: “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida” (Eclesiastés 9:9, énfasis añadido). Cuando los cónyuges llegan a sentirse continuamente malhumorados el uno con el otro, pronto llegan a sentirse distantes. Esta distancia abre las puertas a la tentación de conectarse emocionalmente con otra persona.

El matrimonio de Isaac y Rebeca ilustra positivamente el principio de “alegrarse con su esposa”. Isaac “acariciaba” a Rebeca (Génesis 26:8). Esta palabra (tsachaq) significa “alegrarse totalmente (en júbilo o desdén); por implicación, jugar o juguetear”.

El matrimonio de Nabal y Abigail es un buen caso negativo. Nabal era un hombre “duro” (1 Samuel 25:3). Esta palabra (qasheh) significa “severo, cruel, gravoso, despiadado, obstinado, rudo”. ¡Estas no son características que producen un matrimonio exitoso! ¿Cómo sería estar cerca de él?

  • Si él “humilló” a los mensajeros de David (1 Samuel 25:14), ¿cómo cree que hablaba a su esposa? Tal vez de igual manera que Jezabel habló irrespetuosamente a Acab (1 Reyes 21:7).
  • Sus siervos decían que nadie podía hablarle (1 Samuel 25:17).
  • Su esposa tenía que esconder cosas de él (25:19).
  • Su propia esposa le llamó “hombre perverso” e “insensato” (25:25).
  • Al menos en una ocasión, bebió tanto alcohol que se emborrachó completamente (25:36).

Salomón implica que las parejas deben continuar mostrando afecto (cf. Génesis 29:20; Cantares 1:2; 7:10). Esto puede ser algo tan simple como agarrarse de las manos o decir “Te amo” o “Te extrañé” cada día. Hacerle saber que ella luce muy bien con ese vestido o que usted todavía piensa que él es gracioso. Mucha gente tiene aventuras porque alguien más está dispuesto a darles la atención que ellos ansían. La mayoría siente una necesidad fuerte de ser amada, así que tome el tiempo para cultivar tales características en su relación.

Tenga Hijos y Aprenda a Disfrutarlos

Los hijos no pueden arreglar a un mal matrimonio, pero mejoran a un buen matrimonio. Un viejo dicho dice, “Un hombre soltero está lleno un tercio; un hombre casado está lleno dos tercios; pero cuando un hombre llega a ser padre, llega a estar lleno completamente”. El mismo principio se aplica a las mujeres.

Los eruditos explican que los términos “fuentes” y “corrientes de aguas” en Proverbios 5:16 hacen referencia a los hijos de la pareja. ¿Por qué mencionarlos en el contexto de la satisfacción sexual? Ya que ellos son el resultado de esto, y ellos añaden alegría al gozo total que se experimenta en la manera que Dios diseñó el hogar. “Herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente… Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa” (Salmos 127:3-5; 128:3).

Un hombre que se alegra con sus hijos recibe fortificación adicional contra el adulterio—incluso en tales tiempos en que la relación con su esposa es inestable. Alguien que considera el adulterio piensa seriamente si quiere perder a sus hijos. “¿Quiero que mis hijos llamen a otro hombre “Papá”? Desde luego, esa es una posibilidad real si se quebranta el pacto del matrimonio y la esposa queda libre para casarse otra vez (cf. Mateo 19:9).

Considere Todas las Implicaciones

Mire más allá de la tentación inmediata, más allá del camino, a las consecuencias de perder la vida que tiene.

Recuerde que Dios ve y pesa nuestras acciones: “Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas” (Proverbios 5:21). Dios llamará a los pecadores a dar cuenta por su adulterio, ya que Él no solamente ve, sino “considera”. El joven necio no considera su camino (5:6), pero Dios lo hace (5:21).

Nadie puede esconder sus acciones de Dios. La Biblia dice, “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra” (2 Crónicas 16:9); “¿No ve él mis caminos..?”; “sus ojos están sobre los caminos del hombre, y ve todos sus pasos” (Job 34:21; cf. Proverbios 15:3; Eclesiastés 12:14; Jeremías 16:17; 32:19; Oseas 7:2).

Dios no da una ojeada a los caminos del hombre de vez en cuando, como un reflector de una prisión que rota para iluminar el perímetro; en cambio, siempre estamos bajo Su inspección, como un reflector que ilumina a un actor principal en un escenario. ¿Nos atreveríamos a pecar contra Dios a plena vista mientras que nos daría vergüenza hacerlo en la presencia de otros como nosotros?

Cuando José fue tentado por la mujer de Potifar, rechazó, diciendo, “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:9). Los que tienen aventuras piensan que pueden mantenerlas en secreto, lo cual usualmente no pueden hacer, pero incluso si pudieran, nunca podrán esconder el pecado de Dios. Si escapan de la ira de un cónyuge celoso y la sentencia del divorcio, ciertamente enfrentarán el juicio justo de Dios (2 Corintios 5:10). “A los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4b).

No Sobreestime Su Fortaleza

Las mujeres pequeñas de alrededor de solamente 50 kilos han arruinado a hombres de 100 kilos. La tentadora “obligó” al joven; causó que se rindiera (Proverbios 7:21). La mujer extraña “a muchos ha hecho caer heridos, y aun los más fuertes han sido muertos por ella” (7:26). La idea es una mujer ramera como un conquistador despiadado que “deja el campo de batalla lleno de cadáveres esparcidos”. En ese campo de batalla han caído algunos guerreros famosos; el fuerte Sansón (Jueces 16:1), el gran David (2 Samuel 11:2-4) e incluso Salomón mismo (Nehemías 13:26; 1 Reyes 11:1-4). Ciertamente, “el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12).

Muchos esposos piensan que nunca caerán en este pecado. Eso es lo que los adúlteros frecuentemente dicen que pensaban antes que esto les pasara. No debemos pensar que el adulterio nunca puede pasarnos a nosotros; debemos tomar precauciones para prevenirlo. La tentación a menudo entra a través de una puerta que se ha dejado abierta descuidadamente. No deberíamos sentirnos tan confiados de nuestra fortaleza espiritual que nos aventuramos al borde del pecado—coqueteando con él—prometiéndonos a nosotros mismos que hasta aquí llegaremos y no pasaremos más adelante (cf. Job 38:11). Si confiamos en nosotros mismos, jugando con la tentación, nos burlamos de Dios cuando oramos, “No nos metas en tentación” (Mateo 6:13).

Aquí hay algunas sugerencias prácticas:

  • Reconozca sus puntos débiles. Una investigación mostró que una persona es más vulnerable después de una decepción o un éxito principal. Los que están deprimidos pueden caer fácilmente en una relación ilícita.
  • No envíe mensajes insinuantes. Evite las miradas prolongadas, los toques persistentes y cualquier broma que se pueda interpretar como un coqueteo.
  • No escuche a ninguna mujer que se queje de su matrimonio o esposo. Si ella necesita consejería, deje que una mujer hable con ella.
  • Tenga especial cuidado cuando esté fuera de su rutina (1 Pedro 5:8). Los viajes de negocios, el cambio de trabajo, las vacaciones o una inscripción en un nuevo gimnasio o grupo deportivo y otros cambios similares frecuentemente son ocasiones en que las parejas se desvían. Cuando está separado de su esposa en las noches, llámela y hable con sus hijos al menos cada noche—y si se siente tentado, llame a casa inmediatamente. Tome fotos de su familia y póngalas en su habitación de hotel. Bloquee los canales para adultos en el televisor—o simplemente no encienda el televisor en absoluto (hay muchas imágenes sexuales en muchos canales).

Según el libro Sobreviviendo al Adulterio, “Aquellos que tienen más posibilidad de comprometerse en una aventura de una noche son la gente que viaja como parte de su trabajo—conductores de camiones, pilotos de avión, aeromozas, representantes de ventas, asesores de negocios, actores, músicos, conferencistas. El que viaja no es el único que es vulnerable—la persona que se queda sola también tiene muchas posibilidades de involucrarse en una aventura” (que aquellos que tienen vidas familiares “normales”) [Harley y Harley, 1998].

  • Conserve recordatorios visuales de su contrato matrimonial. Siempre lleve su anillo de matrimonio cuando esté en público. Conserve fotos de su esposa en su billetera y en su lugar de trabajo. Enmarque su certificado de matrimonio y cuélguelo en un lugar prominente. Recuerde que este es un contrato que hizo con Dios, su esposa, sus padres, sus amigos, la iglesia y la nación. Cuando usted colocó ese anillo en el dedo de su compañera, le prometió su corazón, amor, lealtad y fidelidad sexual “hasta que la muerte los separe”.

¡Sea fiel!

Referencias

Harley, Willard Jr. (1994), Las Necesidades de Él/Las Necesidades de Ella [His Needs/Her Needs] (Gran Rapids, MI: Fleming H. Revell).

Harley, Willard Jr. y Jennifer Harley (1998), Sobreviviendo al Adulterio [Surviving an Affair] (Gran Rapids, MI: Fleming H. Revell).

Pool, Matthew (1853), Anotaciones de la Santa Biblia [Annotations from the Holy Bible], (Nueva York: Robert Carter & Brothers).

Spence, H.D.M y Joseph Exell, eds. (1891), El Comentario del Púlpito: Proverbios [The Pulpit Commentary: Proverbs], (Londres: Kegan, Trench y Trübner).

Wesley, John (sine data), Notas de Wesley sobre la Biblia [Wesley’s Notes on the Bible], sobre Proverbios 5:19, CCEL, http://www.ccel.org/ccel/wesley/notes.ii.xxi.vi.ii.html.

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