La Inscripción de la Tumba de Beni Hasan y el Periodo Patriarcal

La Inscripción de la Tumba de Beni Hasan y el Periodo Patriarcal

Las narraciones patriarcales de Génesis son los pasajes más queridos de la Biblia; también son algunos de los más criticados. Antes de mediados del siglo XX, muchos eruditos daban por sentado la historicidad de los patriarcas. En la década de 1970, dos minimalistas publicaron lo que muchos en el campo secular consideran como uno de los golpes más grandes en la historia de los estudios bíblicos. John Van Seters (Abraham en la Historia y la Tradición, 1975) y Thomas Thompson (La Historicidad de las Narraciones Patriarcales, 1974) cuestionaron la historicidad de los patriarcas. Sus estudios tuvieron tal influencia en el círculo académico que, desde entonces, pocos eruditos han escrito apoyando la historicidad de Abraham, Isaac y Jacob.

Van Seters y Thompson son como otros críticos que se sienten muy cómodos en abordar la Biblia con un nivel de condescendencia y sospecha académica que casi no tiene paralelo en otras disciplinas. Aunque sus trabajos fueron útiles en descartar algunas suposiciones falsas y detectar algunos casos de interpretación arqueológica errónea, sus objetivos fueron extremos e imperfectos. Por ende, algunos eruditos han elaborado respuestas para sus críticas. En su libro, La Biblia en Su Mundo (1977), Kenneth Kitchen abordó las objeciones que se presentaron contra la historicidad de las narraciones patriarcales. Otros eruditos han hecho lo mismo (vea Millard y Wiseman, 1983; Yamauchi, 1994).

La erudición del Cercano Oriente Antiguo ha continuado vindicando las narraciones patriarcales. Una porción interesante de información arqueológica viene de la villa moderna de Beni Hasan, que está a 160 millas al sur de El Cairo. Alberga 39 tumbas monumentales de oficiales egipcios del Periodo del Imperio Medio (2050-1650 a.C.), además de algunas tumbas del Periodo del Imperio Antiguo (2686-2186 a.C).  La tumba de un monarca llamado Khnumhotep II es particularmente interesante en el estudio de los patriarcas.

Las paredes de la tumba de Khnumhotep contienen pinturas que representan escenas de su vida. La más famosa es la descripción de una caravana de Canaán. Los jeroglíficos incluidos indican que había 37 miembros en esta caravana. Los eruditos no están de acuerdo en cuanto al propósito exacto de la visita, pero la mayoría está de acuerdo en que esta fue una clase de aventura comercial (Hoffmeier, 1996, p. 61).

Las diferencias de los mercaderes egipcios y cananeos en la escena son muy obvias. Mientras que los egipcios se visten con sus ropas blancas de lino, los mercaderes usan ropas de múltiples colores. La ropa que los hombres usan es señal de su posición económica. Esto nos hace recordar la túnica (passim) de José que causó envidia en sus hermanos. [NOTA: la palabra hebrea passim es difícil de entender ya que aparece solamente dos veces en el Antiguo Testamento. Aunque las interpretaciones incluyen un atuendo de “manga larga”, “de colores variados” y “decorado”, parece que “de colores variados” es una posibilidad atractiva, ya que tal ropa era muy costosa]. Los mercaderes también tienen mucho cabello y barbas, lo cual difiere de los hombres egipcios, quienes se rapaban la cabeza y el rostro (cf. Génesis 41:14).

La descripción de la tumba de Beni Hasan evoca dos detalles importantes en cuanto a las narraciones patriarcales en Génesis. Primero, cada uno de los patriarcas pasó tiempo en Egipto. El hecho que viajaban en grupos—como en el caso de Jacob antes de su encuentro con Esaú (Génesis 33), y también su mudanza a Egipto con una familia extensa (Génesis 46)—también calza con el texto bíblico.

Segundo, el hecho que los mercaderes comercializaban libremente en Egipto es reminiscente de las relaciones egipcias-cananeas antes de la invasión de los hicsos. Antes de la llegada de los gobernantes semitas conocidos como los hicsos (ca. 1750 a.C.), los gobernantes egipcios permitían que los colonos de Canaán se establecieran temporalmente en el área del noreste del país durante tiempos de hambruna (aunque ellos construyeron una fila de fuertes para regular la entrada de estos visitantes). El borde era accesible, y frecuentemente se permitía las visitas de la gente cananea. Esto cambió después que los egipcios sacaron a los hicsos de Egipto.

Los hicsos fueron gobernantes extranjeros que tomaron control de la parte norte de Egipto. Los eruditos no están seguros si es que llegaron al poder por infiltración pacífica o invasión militar. Lo que se sabe sin duda es que esta absorción produjo odio de parte de los egipcios. Después que Faraón Amosis I (ca. 1560 a.C.) expulsara a los hicsos, los egipcios llegaron a ser un poco xenofóbicos y comenzaron a albergar disgusto particular contra la gente cananea (frecuentemente llamándoles “asiáticos miserables”). El hecho que el libro de Génesis preserve la descripción de los bordes accesibles de Egipto significa que las narraciones bíblicas tomaron lugar antes del siglo XVII a.C., cuando se produjo la invasión de los hicsos. Los escribas hebreos futuros no pudieron haber conocido estos detalles históricos y no hubieran podido inventarlos.

Aunque no se menciona por nombre a los patriarcas en ninguna fuente histórica y arqueológica existente, esto no debería ser causa de preocupación para los cristianos. La arqueología raramente habla de individuos particulares, especialmente cuando se trata de aquellos que no fueron conocidos nacional o internacionalmente (e.g., los reyes, funcionarios políticos prominentes y personajes religiosos importantes). Esta evidencia también muestra que las narraciones en Génesis calzan con el horario histórico adecuado. Ya que los escribas futuros no pudieron haber conocido algunos de los detalles anteriores, esto significa que el texto de Génesis no pudo haber sido una ficción tardía como los críticos sugieren que es. En vez de revelar algún error en la Biblia, la arqueología ha probado ser uno de los apoyos más fuertes de la Escritura.

Referencias

Hoffmeier, James (1996), Israel en Egipto [Israel in Egypt] (Oxford: Oxford University Press).

Kitchen, Kenneth (1977), La Biblia en Su Mundo: La Biblia y la Arquelogía de Hoy [The Bible in its World: The Bible & Archaeology Today] (Carlisle: Paternoster Press).

Millard, Alan y Donald Wiseman (1983), Ensayos sobre las Narraciones Patriarcales [Essays on the Patriarchal Narratives] (Winona Lake, IN: Eisenbrauns).

Thompson, Thomas (1974), La Historicidad de las Narraciones Patriarcales: La Búsqueda del Abraham Histórico [The Historicity of the Patriarchal Narratives: The Quest for the Historical Abraham] (Berlin: Walter de Gruyter).

Van Seters, John (1975), Abraham en la Historia y la Tradición [Abraham in History and Tradition] (New Haven, CT: Yale University Press).

Yamauchi, Edwin (1994), “La Situación Actual de la Historiografía del Antiguo Testamento” [“The Current State of Old Testament Historiography”], en Fe, Tradición e Historia [Faith, Tradition and History], Alan Millard, et.al., eds. (Winona Lake, IN: Eisenbrauns).

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