La Estadística de Población y una Tierra Joven

La Estadística de Población y una Tierra Joven

Ambos bandos del debate creación/evolución están involucrados en una batalla seria en cuanto a la verdad sobre los orígenes humanos, la edad del Universo y la Causa final de todas las cosas. De manera interesante, mientras este debate embravece y los argumentos vuelan desde ambos lados, hay evidencia razonable que se mantiene a un lado de una gran parte de la complejidad aparente de este conflicto y que nos ayuda a iluminar la verdad sobre el tema de los orígenes. Esta evidencia viene del campo de la estadística de población. ¿Cuál es la conclusión razonable a la que se debe llegar debido a la evidencia en esta área?

No existe duda que ambos enfoques—bíblico y evolucionista—requieren un punto de partida para que la humanidad comience la propagación de las especies. El modelo bíblico declara que Dios comenzó el proceso, creando a Adán y Eva—un varón y una mujer—aproximadamente 6,000 años atrás. De ellos, la raza humana fue establecida y finalmente exterminada en el Diluvio global del tiempo de Noé (Génesis 6-9), con la excepción de Noé y su familia. Después del Diluvio, los tres hijos de Noé y sus esposas comenzaron la repoblación de las especies humanas (Génesis 9:19).

El modelo evolucionista reclama que el primer “hombre” del género Homo surgió alrededor de dos o tres millones de años atrás (cf. Corballis, 2002, p. 183; Johanson, 2001; “El Surgimiento…”, 2011; Universidad de Utah, 2005; Walker, 2002). Siempre ha sido intrigante que parece que el enfoque evolucionista guarda silencio en cuanto al hecho que, al comienzo de la especie humana, tanto el varón y la mujer deben haber evolucionado simultáneamente, en la misma área geográfica y durante la vida de ambos para que la especie humana se propague—no solamente un varón o una mujer, ni tampoco dos varones o dos mujeres. Además, los cuerpos del varón y la mujer deben haber contenido los componentes reproductivos completamente funcionales que son necesarios para reproducir a la humanidad. En La Obra Maestra de la Naturaleza: La Evolución y la Genética de la Sexualidad, Graham Bell habló de este dilema, declarando que:

El sexo es la reina de los problemas en la bilogía evolucionista. Tal vez ningún otro fenómeno natural ha causado tanto interés; ciertamente ninguno ha sembrado tanta confusión. Los enfoques de Darwin y Mendel, que han iluminado tantos misterios, hasta ahora han fracasado en dar más que una luz oscura y tenue sobre el misterio central de la sexualidad, enfatizando su oscuridad por medio de su propio aislamiento (1982, p. 19).

El evolucionista Philip Kitcher admitió, “A pesar de algunas sugerencias ingeniosas de algunos darvinianos ortodoxos, no hay historia darviniana convincente para el surgimiento de la reproducción sexual” (1982, p. 54). El evolucionista Mark Ridley señaló que “[e]l sexo es el rompecabezas que todavía no se ha armado; nadie sabe por qué existe” (2001, p. 111). Julie Schecter dijo que “el sexo permanece siendo un misterio para los investigadores, sin mencionar al resto de la población. ¿Por qué el sexo?” (1984, 34:680). [Vea Thompson y Harrub, 2002 parauna discusión a profundidad sobre el origen de los géneros y la sexualidad].

Además del problema que enfrentan los evolucionistas debido al origen de la reproducción sexual, existen más problemas que les acosan. Por ejemplo, habiendo surgido milagrosamente en el mismo periodo, el patriarca y la matriarca de la raza humana también hubieran necesitado encontrarse mutuamente en el planeta sin primero morir de hambre, sin ser comidos por los animales que las ilustraciones evolucionistas describen con el hombre primitivo, y sin llegar a tener tanta edad como para no poder reproducirse. Y además, ¿significaría el hecho que hubiera otro ser cerca de alguien que tal persona sentiría atracción por él/ella? El varón y la mujer primero tuvieran que decidir si se agradan y hacer algo al respecto antes de morir. Adicionalmente, el bebé y la mujer tuvieran que sobrevivir a la difícil experiencia del parto en esas condiciones supuestamente primitivas. Si el surgimiento de un ser humano de un ser no-humano parece absurdo debido al conflicto con la Ley de la Biogénesis, ciertamente este logro completo causa que la proposición evolucionista sea más que absurda.

LA ESTADÍSTICA DE POBLACIÓN Y EL MODELO EVOLUCIONISTA

No obstante, por el bien del argumento, concedamos al evolucionista ateo varias hazañas milagrosas—dos seres humanos del sexo opuesto que tengan los componentes sexuales necesarios para propagar las especies, que estén en la misma región de la Tierra, que estén a salvos del ambiente primitivo, que se deseen mutuamente y que sean lo suficientemente jóvenes para reproducirse. Incluso concediendo estas suposiciones significativas pero irrealistas, el evolucionista todavía enfrenta los obstáculos estadísticos. Considere las matemáticas en este argumento.

Supongamos que las parejas a través de la historia han tenido un promedio de (2 × c) hijos, i.e., c hijos más c hijas). Comenzando con dos seres humanos, esto hiciera la población después de la primera generación, Pn = 2+2 ∙ c. Luego, los hijos que se casan entre ellos, tuvieran otros (2 × c) hijos por pareja. Como se ilustra en Estudios Científicos en la Creación Especial (Lammerts, 1971), la continuidad de este progreso dará como resultado la siguiente ecuación, donde n es el número de generaciones por la cual se hace el cálculo.

(1) 

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Después de multiplicar ambos lados de la Ecuación (1) por c, sustraer la ecuación resultante de Ecuación (1), agrupar y dividir ambos lados por (c - 1), el resultado es la siguiente ecuación:

(2)

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Esto presenta la población total después de n generaciones, sin ninguna muerte. Al suponer que cada persona viva un aproximado de d generaciones, se puede calcular el número de personas fallecidas para el tiempo de la generación final, i.e., la (n - d)º generación, al usar la Ecuación (3):

(3)

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Por ende, se puede calcular la población total después de n generaciones, teniendo en cuenta las muertes, al sustraer la población de la (n - d)º generación de la población calculada en la Ecuación (2), dando como resultado lo siguiente:

(4)

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Si cada pareja tiene solamente dos hijos, i.e., c = 1, la población permanecerá constante, y si cada pareja tiene un promedio de menos de dos hijos, i.e., c < 1), la población disminuirá (Lammerts, pp. 198-205). [Vea también Morris y Morris, 1996 y Wysong, 1976 para más información de la derivación de las ecuaciones anteriores].

El valor real de las constantes (c, d y n) no se conocen, ya que no se ha conocido la población mundial con seguridad sino hasta los pocos siglos pasados. También debe haber fluctuado en tiempos diferentes en la historia si se tiene en cuenta el estado de la tecnología, el periodo de vida (especialmente si se considera los periodos largos de tiempo de vida en las generaciones circundantes al Diluvio y los periodos cortos previos al estado actual de conocimiento médico) y la producción fluctuante de descendencia. Sin embargo, este enfoque nos permite usar promedios a largo plazo para obtener un estimado de la manera en que la población mundial hubiera lucido a través del tiempo.

Siendo conservadores, teniendo en cuenta los periodos de hambre, enfermedad, guerra, desastres naturales, etc., supongamos que c = 1.2. Por ende, cada pareja durante la historia ha tenido, en promedio, al menos dos hijos, y muchas veces tres o más hijos. Además, supongamos que cada persona ha vivido, en promedio, una generación y un tercio, i.e., d = 1.3). Esto significa que cada persona murió habiendo visto a algunos de sus nietos, aunque no a todos. Otra vez, este estimado es probablemente muy conservador, especialmente si se considera que los métodos de control de embarazo son relativamente una innovación reciente. Pero estos estimados conservadores ciertamente toman en cuenta los periodos largos de tiempo en la historia en los cuales la gente tuviera vidas más cortas y menos hijos. Además, asignemos un cálculo razonable para una “generación” como 38 años. Esto significa que cada pareja ha tenido a todos sus hijos para la edad de 38 años. Se pudiera incrementar fácilmente o justamente todas estas cifras, pero si hiciéramos esto perjudicaríamos adicionalmente el caso evolucionista.

Usando cálculos conservadores, si los seres humanos hubieran estado en el planeta reproduciéndose por un millón de años, entonces hubieran transcurrido 26,000 generaciones. Actualmente hay alrededor de 7,000 millones de personas en la Tierra—6.9x109 (“Registro de Población…”, 2011). Entonces, según la Ecuación (4), debería haber más de 102,000 personas en la Tierra actualmente si la propagación comenzó un millón de años atrás. Eso es un uno seguido de 2,000 ceros. Para tratar de comprender este número, considere la siguiente analogía. Se cree que el Universo conocido tiene 28,000 millones de años luz en diámetro (Powell, 2006; Tully, 2000). Esto es equivalente a más de 1070 millas cúbicas de volumen. Si se amontonara como sardinas en el Universo a seres humanos pequeños, de algo de solamente un metro de estatura, que tuvieran un radio de solamente cinco pulgadas (i.e., hombros muy estrechos), 1082 personas pudieran caber (si no hubieran comido por un buen tiempo). ¡Eso deja afuera a más de 101,918 personas! Y lo que es peor, si se incrementa c, d o n, como se pudiera dar el caso legítimamente, el problema sería aun mayor. Considere también que estas cifras se basan en un punto de partida de un millón de años. Los evolucionistas declaran que los humanos han estado en la Tierra por dos a tres millones de años. Para empeorar el caso, la comunidad evolucionista cava su propia tumba más profundamente cuando especula que la primera pareja original realmente no estaba sola, sino estaba acompañada por alrededor de otras 10,000 personas (Hawks, et.al., 2000). Si esos 10,000 milagros pudieran ocurrir en el mismo periodo de tiempo en la historia humana, se pudiera imaginar fácilmente que hubiera mucha más gente en el mundo si 5,000 parejas hubieran comenzado a tener hijos en vez de solamente una. Dígame, por favor, ¿dónde están todas esas personas imaginarias que deberían existir si la evolución relatara la historia verdadera de la humanidad?

Ciertamente la comunidad evolucionista tiene problemas en ajustar los números para explicar este escenario ridículo. Ellos deben concebir una explicación razonable para sostener su posición. Si la evolución fuera cierta, se debería suponer que hubo tiempos cuando la población humana permaneció de manera constante por periodos muy largos o que decreció al punto de la extinción en diferente épocas en la historia (cf. Weiss, 1984; Hawks, et.al., 2000). Tal especulación no tiene evidencia suficiente o verdadera. La historia no concede cálculos poblacionales basados en censos sino hasta los 200 años pasados. Según los expertos en cálculos de población, se estima que antes de ese tiempo el crecimiento anual promedio de población fue relativamente constante, variando desde 0.03-0.15% desde 1750 d.C. a 10,000 a.C. (“Estimados Históricos de la Población Mundial”, 2010). [NOTA: Se estima la población mundial según fechas antiguas debido a la suposición que la teoría de la evolución es verdadera. Según la Biblia, tal tiempo sería previo a la creación, y el autor de este artículo lo rechaza]. Probablemente, debido a los adelantos médicos y avances tecnológicos, el crecimiento anual de la población ha incrementado desde entonces a alrededor del 2%. Note que incluso la comunidad no-religiosa acepta la posibilidad de crecimiento poblacional significativo durante el tiempo, y presenta sus cálculos teniendo en cuenta este punto. La posición evolucionista se encuentra en conflicto con este hecho. No se puede negar la evidencia, como tampoco el sentido común. Si el crecimiento es la norma como la evidencia indica, la evolución es algo imposible. La evidencia expresada por la estadística de población simplemente no sostiene el modelo evolucionista.

LA ESTADÍSTICA DE POBLACIÓN Y EL MODELO DE LA CREACIÓN

¿Qué acerca del modelo de la creación? ¿Lo sostiene la evidencia de la estadística de población? La posición bíblica sugiere que, después del Diluvio, comenzó la repoblación de la tierra con seis personas (i.e., Sem, Cam y Jafet, y sus esposas), en vez de dos (o 10,000). Al usar el procedimiento anterior, se puede derivar la siguiente ecuación para calcular la población proyectada para cualquier tiempo determinado, comenzando con seis personas:

(5)

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Basados en las genealogías bíblicas, si deducimos que el Diluvio tomó lugar aproximadamente 4,300 años atrás (cf. Bass, 2003), usando el mismo c y d como lo hicimos anteriormente, como también una generación de 38 años, entonces se concluye que han pasado 113 generaciones desde el Diluvio global del tiempo de Noé. Basados en estas cifras, se puede calcular la población aproximada moderna. Según estos cálculos, debería haber aproximadamente 7,000 millones de personas en la Tierra—6.7x109. Esta es una cantidad sorprendentemente parecida a la población actual que la Oficina de Censo de los Estados Unidos registra—6.9x109.

CONCLUSIÓN

¿Qué indica la evidencia? ¿Es el modelo evolucionista una explicación plausible para la existencia del hombre? La evidencia del campo de la estadística de población dice, “Absolutamente no”. Incluso si se concede cifras conservadoras en el cálculo de población proyectada, el modelo bíblico es la explicación que se ajusta a la evidencia provista por la población mundial. La evidencia demanda una Tierra y humanidad que no sean antiguas. Solamente la deshonestidad causaría que un hombre considerara la evidencia y la rechazara. Pero esta actitud domina a una gran parte de la comunidad científica moderna. La misma gente que proclama que ellos, a diferencia de los teístas, son los que examinan la evidencia sin parcialidad, llegando solamente a conclusiones que la evidencia garantiza, son los mismos que dan la espalda a la evidencia cuando no calza con sus propósitos y agenda. Una vez el filósofo David Hume dijo que nadie se aparta de la razón sino hasta que la razón se aparta de él (citado en Warren, 1982, p. 4). Esto realmente resume la mentalidad de muchos en la comunidad científica. ¿Por qué no escoger la conclusión razonable que la evidencia presenta? La Tierra es relativamente joven. La evolución no puede explicar la existencia humana. El modelo bíblico lo puede hacer…y lo hace.

Referencias

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