La Doctrina del Rapto y la Biblia

La Doctrina del Rapto y la Biblia

Aunque el “rapto” es una doctrina popular en el mundo denominacional, existe mucho desacuerdo y controversia en cuanto a los detalles de esta doctrina (vea Walker, 2006, p. vii; Brock, 2009, pp. 54-74; Stanley, 2008, pp. 278-281). Permitamos que alguien que sostiene este punto de vista explique el concepto del “rapto”.

Charles Stanley, un autor y pastor por muchos años de la Primera Iglesia Bautista en Atlanta, Georgia, definió el “rapto” en su Manual para la Vida Cristiana como el “secuestro repentino de la iglesia (creyentes en Cristo) de la tierra para estar con el Señor” (2008, p. 278, paréntesis en original). También añadió que

[s]e obtiene la idea básica del Rapto del término latín para “recoger”—rapturo. Esto significa que la iglesia de Jesucristo, aquellos que han confiado en Cristo como su Salvador, serán transportados literalmente de la tierra al cielo en un instante. No habrá muerte para aquellos que son raptados. ¡Ellos serán llevados—recogidos—en el aire para estar con Jesús! (p. 279).

Las imágenes más descriptivas del rapto pueden incluir escenas de autos que misteriosamente colisionan a gran velocidad debido a la falta de sus conductores, doctores que misteriosamente desaparecen durante una cirugía, mudas de ropas que misteriosamente “aparecen” en los asientos vacios de algunos teatros, presos inocentes que misteriosamente “escapan” de sus celdas sin ser vistos, desaparición imprevista en masa de creyentes en locales religiosos alrededor del mundo, aviones que colapsan precipitadamente en el mar o ciudades grandes debido a la ausencia de sus pilotos, casas que se inundan debido a gente que desaparece misteriosamente antes de poder cerrar el grifo de la bañera, perros que corren desesperadamente por las calles arrastrando sus correas debido a la desaparición repentina de sus dueños, miles de miles de comidas que se echan a perder debido a la desaparición repentina de sus cocineros, y desde luego, Biblias que caen violentamente al suelo del estrado de muchos locales religiosos debido a la ausencia repentina de sus predicadores, y muchas personas “dejadas” que se lamentan o preguntan dónde se han ido todos (vea “El Rapto”, 2008).

La doctrina del rapto es tan popular y extendida que incluso se ha escrito una serie de novelas religiosas basadas en este concepto. Uno de los títulos más populares de esta serie con gran éxito de ventas es Dejados Atrás. La descripción en la cubierta trasera de este libro refleja la idea común denominacional de este “evento”:

En un momento catastrófico, millones alrededor del mundo desaparecen. Los vehículos, repentinamente sin conductores, viajan a toda velocidad fuera de control. El terror impacta a la gente mientras sus seres queridos se desvanecen delante de sus ojos… Aunque las desapariciones han sido devastadoras, los días más oscuros pueden estar adelante (LaHaye y Jenkins, 1995).

Pero independientemente de lo sensacionalista que puedan ser las descripciones de algunos novelistas y religiosos “creativos”, el punto real es, ¿Qué dice la Biblia? ¿Enseña la Biblia en cuanto a un secuestro repentino de creyentes que podemos relacionar con la doctrina del rapto? 

LOS PROBLEMAS DE LA DOCTRINA DEL RAPTO

La Carencia de Sostenimiento Bíblico

El primer problema fundamental de la doctrina del rapto es la carencia de sostenimiento bíblico; simplemente, no existe ningún versículo bíblico que sostenga el secuestro secreto de los creyentes, mientras que los incrédulos son “dejados” para experimentar un periodo de tribulación. De hecho, ¡esta palabra (que se deriva del latín) ni siquiera se encuentra en la Biblia! Sin embargo, los que sostienen esta creencia declaran que se puede encontrar la idea en 1 Tesalonicenses 4:17: “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (énfasis añadido).

Al analizar brevemente el contexto de 1 Tesalonicenses 4:17, y otros pasajes relevantes, se puede notar que Pablo no estaba hablando de un secuestro secreto o inaudible de creyentes. Primero, aunque la doctrina del rapto sugiere que el mismo secuestro de creyentes será “silencioso”, el contexto claramente indica que el Señor mismo vendrá “con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios” (4:16). Este será un evento “autoritativamente ruidoso”—¡tan ruidoso que incluso despertará a todos los muertos! Si los muertos escucharán al Señor cuando venga por Su iglesia, de seguro que los incrédulos que viven también podrán escuchar tal estruendo.

Segundo, varios pasajes en el Nuevo Testamento indican que la venida del Señor será un evento universalmente público. Él descenderá públicamente de la manera que ascendió (Hechos 1:11). Esta será una manifestación gloriosa de Sí mismo (2 Timoteo 4:1; Tito 2:13). Todo ojo le verá, e incluso aquellos que le traspasaron (Apocalipsis 1:7). Es interesante notar que el mismo contexto del pasaje en discusión (1 Tesalonicenses 4:17) sugiere que los incrédulos experimentarán un evento catastrófico y público del cual serán testigos y del cual “no escaparán” (5:3).

Otro de los pasajes que se usa para sostener el concepto de un rapto, sea secreto o público, es Mateo 24:40-42: “Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor” (cf. Lucas 17:35-36; e.g., Jorteg, 1999, pp. 69-70). Pero note una vez más el contexto. El contexto compara la venida del Hijo del Hombre al Diluvio global “en los días de Noé” (Mateo 24:37-39). Nuestro Señor aclaró la idea cuando dijo que el Diluvio “se los llevó a todos” (vs. 39). ¿A quiénes “llevó” el Diluvio? Obviamente al mundo impío que pereció (cf. Gill, s.d.; Boles, 1999, pp. 355-356). Pero en el concepto errado del rapto, los justos son “llevados”, y los que quedan son los injustos—ciertamente esto no es una contradicción pequeña.

La verdad es que no se puede usar 1 Tesalonicenses 4:17 (o ningún otro texto bíblico) para intentar sostener la doctrina del rapto. Como Alexander Reese, quien era premilenialista, reconoció, este es uno de los intentos más lamentables “en toda la historia de la exégesis fanática” (citado en Murray, 1948, p. 137). A la Segunda Venida del Señor, los injustos serán llevados al castigo eterno (Mateo 25:46), mientras que los justos permanecerán a salvo en los brazos de su Señor (1 Tesalonicenses 4:17).

El Problema del Reino Milenial en la Tierra

Otro de los problemas de la doctrina del rapto es su relación con otras falacias religiosas—en este caso la idea que Cristo regresará para establecer un reino terrenal por 1,000 años. Tampoco existe fundamento escritural para sostener la idea del milenio. La única mención de un reino de 1,000 años se encuentra en Apocalipsis 20:1-7, y obviamente, en ese contexto se usa de manera simbólica. Como Wayne Jackson ha declarado,

Los números simbólicos son comunes en el libro de Apocalipsis. Dos veces Juan hace referencia a los redimidos como 144,000 (7:4et.seq.; 14:1et.seq.), pero ningún erudito responsable sostiene que el número de los fieles es literalmente 144,000. Lo cierto es que se emplea el término “mil” más de veinte veces en Apocalipsis, y en ningún caso se usa literalmente. Los “mil años” del capítulo 20:1et.seq. son una descripción figurativa de la victoria de Cristo y Su pueblo sobre sus enemigos (1997-2011, énfasis añadido).

El concepto del reino milenial se basa en la suposición atrozmente errónea que sugiere que Jesús tuvo la intención de establecer su reino terrenal hace 2,000 años atrás, pero que Su plan fue frustrado cuando los judíos imprevistamente le llevaron a la cruz, y por ende, como medida provisional, tuvo que establecer Su iglesia. Desde luego, este concepto pasa por alto las declaraciones de Jesús mismo, desde el principio de Su ministerio hasta el final, en cuanto a que Su reino era celestial, no terrenal (e.g., Mateo 4:17; Juan 18:36). Pasa por alto el rechazo obvio de Cristo de establecer un reino terrenal (Juan 6:14-15). [Si Él tenía la intención de establecer un reino terrenal, entonces ¡esta era Su oportunidad!]. Pasa por alto el hecho que los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento hicieron referencia a la iglesia como el reino de Cristo (e.g., Colosenses 1:13; 1 Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6,9). Y pasa por alto el hecho innegable que el rechazo judío del Mesías no fue un asunto imprevisto (Mateo 26:50-54; Lucas 9:20-22; 17:24-25; 22:37; 24:6-7), como tampoco el establecimiento de Su iglesia o reino (Daniel 2:44; Mateo 16:18-19; Marcos 9:1).

Cristo reina actualmente sobre Su iglesia (1 Corintios 15:25; Hebreos 1:13), pero al final entregará “el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia” (1 Corintios 15:24).

El Problema de la “Tercera” Segunda Venida de Cristo

Un último problema surge de la doctrina del rapto. Los que creen en la Biblia están de acuerdo que Jesús vino por primera vez en forma humana y nació de una virgen (Gálatas 4:4). También están de acuerdo que el Señor “aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Hebreos 9:28, énfasis añadido). Por otra parte, los que sostienen el concepto del rapto creen que Jesús vendrá en una ocasión diferente para “secuestrar” a Su iglesia. Obviamente, esto hace que sea imposible entender aquellos enunciados bíblicos que claramente indican que el Señor vendrá por segunda vez u otra vez (e.g., Juan 14:3; Hechos 1:11; Hebreos 9:28).

¿Cómo se debe entender la venida futura de Cristo en el suceso conocido como el rapto? ¿Es el rapto la “segunda” primera venida de Cristo, la “segunda” venida de Cristo o la “tercera” segunda venida de Cristo? Así como el enunciado popular dice, “No existe una ‘segunda’ primera impresión”; y desde luego, no existe algo como una “tercera” segunda venida de Cristo. Si los defensores del rapto están en lo cierto, entonces ¡esto significaría que el Señor vendrá por tercera vez!

CONCLUSIÓN

El concepto del rapto es una teoría relativamente nueva. Algunos trazan sus inicios al movimiento pentecostal al comienzo del siglo XIX (vea Brinsmead, 1974, pp. 15,28; Murray, 1948, p. 138). Pero lo que se debe tener en cuenta principalmente es que esta teoría fracasa completamente en explicar los eventos del fin del tiempo, y se encuentra en conflicto con las enseñanzas claras de la Biblia. Las Escrituras enseñan que la próxima venida de Cristo será un evento público, en el cual todo ojo le verá (Apocalipsis 1:7), toda rodilla se doblará ante Él y toda lengua le confesará (Romanos 14:11; Filipenses 2:9-11), todos los elementos físicos serán destruidos (2 Pedro 3:10) y toda alma será juzgada ante Su tribunal (Romanos 14:10; 2 Corintios 5:10). Esta será la Segunda Venida de Cristo (Hebreos 9:28), cuando no habrá lugar para una segunda oportunidad (Hebreos 9:27). Los cristianos deberíamos tomar seriamente el consejo de Pablo para que este acontecimiento inevitable no nos sorprenda desprevenidos (1 Tesalonicenses 5:4-10; cf. 2 Pedro 3:11-14).

Referencias

Boles, H. Leo (1999), Comentarios del Nuevo Testamento: Mateo (Nashville, TN: Gospel Advocate).

Brinsmead, Robert (1974), Verdad Presente [Present Truth], setiembre.

Brock, R.G. (2009), Rapto y Revelación [Rapture & Revelation] (Mustang, OK: Tate).

Gill, John (sine data), Exposición de la Biblia Completa de John Gill [John Gill’s Exposition of the Entire Bible], sobre Mateo 24:39 (E-Sword).

Jackson, Wayne (1997-2011), “Ladrando a un Tronco Vacío: Ateísmo y Milenialismo” [“Barking at an Empty Log: Atheism & Millennialism”, [En-línea], URL: http://www.christiancourier.com/articles/653-barking-at-an-empty-log-atheism-millennialism.

Jorteg, Toby (1999), La Segunda Venida de Jesús en una Nueva Perspectiva [The Second Coming of Jesus in a New Perspective] (Nueva York: Aspect Books).

LaHaye, Tim y Jerry Jenkins (1995), Dejados Atrás [Left Behind] (Wheaton, IL: Tyndale).

Murray, George (1948), Estudios Mileniales [Millennial Studies] (Grand Rapids, MI: Baker).

“El Rapto” (2008), Proyectos de Vida, video [En-línea], URL: http://www.youtube.com/watch?v=h0sQAg1IFVM.

Stanley, Charles (2008), El Manual para la Vida Cristiana de Charles F. Stanley [Charles F. Stanley’s Handbook for Christian Living] (Thomas Nelson/Yates & Yates).

Walker, Ron (2006), El Rapto: Hecho o Ficción [The Rapture: Fact or Fiction] (Longwood, FL: Xulon).

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