Falsificado: La Misma Mentira de Antes

Falsificado: La Misma Mentira de Antes

La década pasada ha revelado un crecimiento de libros anti-cristianos que llegan a ser superventas. Se puede encontrar las obras de ateos como Richard Dawkins y el fallecido Christopher Hitchens hasta los gurús de la nueva era como Eckhart Tolle. Incluso en una cultura en la cual el cristianismo ha sido la fe prevaleciente de millones por más de dos siglos, parece que existe un mercado listo para los trabajos que promueven agresivamente alternativas para el cristianismo.

Una de las historias más curiosas de éxito es la de Bart Ehrman. Este profesor de la respetada Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, tomó por sorpresa a mucha gente cuando su libro, Referencias Incorrectas de Jesús, llegó a los primeros lugares de la lista de superventas de la New York Times. Nadie hubiera predicho que un libro en cuanto a criticismo textual llegaría a ser tan popular. Después de escribir varios libros de récord de ventas, aparecer en espectáculos de televisión y recibir invitaciones a hablar alrededor de los Estados Unidos, se le pudiera considerar como una “celebridad académica”.

El estilo de Ehrman es de nivel popular y fácil de leer. Es un estilo que critica fuertemente a la Biblia. Los que están familiarizados con la carrera de Ehrman, notarán que cada vez es más estridente en su criticismo. En su libro Referencias Incorrectas de Jesús, argumenta que los autores del Nuevo Testamento fueron culpables de incluir errores, a menudo involuntariamente. En su libro, Jesús, Interrumpido, sugiere que los eruditos y ministros cristianos son deshonestos en cuanto a los “textos problemáticos” de la Biblia. Ahora él dice que los autores de la Biblia no cometieron errores simplemente por equivocación, sino sugiere que ellos fueron mentirosos.

En Falsificado: Escribiendo en el Nombre de Dios, Ehrman sostiene que una cantidad de libros del Nuevo Testamento fue falsificaciones de otros que no estuvieron conectados con Jesús. Su meta es exponer el engaño que la iglesia primitiva practicó, o al menos de aquellos que supuestamente escribieron estos textos fraudulentos. Algunas de las declaraciones de Ehrman incluyen: (1) Pedro fue analfabeto y no pudo haber escrito 1 y 2 de Pedro; (2) seis de las epístolas de Pablo son falsificaciones; y (3) 1 Timoteo es una falsificación que se ha usado para oprimir a las mujeres. A través de su libro reclama repetitivamente que sostiene el mismo punto de vista que la mayoría de eruditos sostiene, pero raramente cita a algún autor que esté de acuerdo con él.

LOS TEXTOS PSEUDOEPIGRÁFICOS Y EL NUEVO TESTAMENTO

En Falsificado, Ehrman habla del tema de los textos pseudoepigráficos (escritos de libros bajo nombres falsos) en los primeros siglos de la historia de la iglesia. Aunque él ha abordado el tema en libros anteriores, esta es su discusión más extensa sobre el tema. Según Ehrman, hubo dos diferentes tipos de libros pseudoepigráficos incluidos en el Nuevo Testamento. Primero, supuestamente se publicó algunos libros anónimamente pero luego se les atribuyó autores, como en el caso de los Evangelios (aunque esto no pudo haber sido posible, ya que la iglesia primitiva estuvo completamente unida en cuanto a su autoría. Si se los hubiera publicado anónimamente, no hubiera habido fin al debate). Segundo, algunos fueron falsificados con los nombres de otros autores, usualmente personajes bíblicos de importancia considerable. Esta práctica abundó en los primeros siglos de la iglesia. Los ejemplos incluyen el Evangelio de Pedro y el Evangelio de Tomás, como también otros evangelios, literatura apocalíptica y epístolas. La segunda categoría es donde Ehrman coloca a seis de las epístolas de Pablo.

La determinación de la autoría de cualquier obra particular es un tema que los eruditos debaten frecuentemente, ya que muchos factores pueden influenciar el lenguaje de un autor. Aunque hace medio siglo atrás algunos eruditos sentían escepticismo serio en cuanto a la autoría paulina de algunas de las cartas del apóstol, la erudición ha atravesado niveles de auto-corrección. En cuanto a las declaraciones de Ehrman que sugieren que la mayoría de eruditos niega la autoría paulina de casi la mitad de las epístolas de Pablo, Ben Witherington III, profesor de Nuevo Testamento de Estudios Doctorales del Seminario Teológico de Asbury y la Universidad St. Andrews, declaró:

De hecho, la mayoría de comentaristas que hablan inglés y especialistas en los documentos como 2 Tesalonicenses, Colosenses y Efesios, piensa que se debe atribuir estos documentos a Pablo, independientemente de los escribas que él pudo haber usado para producirlos. Yo he investigado y escrito comentarios sobre todos estos libros. ¿Cuántos comentarios del Nuevo Testamento ha investigado y escrito Bart? Ninguno en absoluto. Y no se le debería considerar como una guía confiable para determinar lo que los eruditos piensan en cuanto a estos temas (2011).

En el caso de 1 y 2 Timoteo y Tito, como Witherington señala, los eruditos están llegando a ser menos dogmáticos en cuanto a la autoría no-paulina de estas cartas. Donald Guthrie investigó la autoría paulina de estas cartas—como también las dificultades en negarla—y concluyó: “Todavía no se ha producido una explicación satisfactoria de las epístolas pastorales según el punto de vista de la autoría pseudoanónima” (Guthrie, 1990, p. 62). Nada ha cambiado desde el tiempo que Guthrie escribió esas palabras. Ehrman no presenta evidencia, aparte de incluir algunos argumentos que Guthrie y otros han revelado como inadecuados.

NO SE PERMITE LA DISCUSIÓN

Uno de los problemas constantes de Ehrman es no poder admitir que las opiniones opuestas pudieran ser verdaderas. En vez de utilizar el lenguaje diplomático que es común entre eruditos, él declara inflexiblemente que su punto de vista es correcto. No hay interacción con puntos de vista opuestos. En el caso raro en que mencione el punto de vista de otro, se lo descarta rápidamente. Él ilustra este punto en Jesús, Interrumpido, cuando dice que algunos de sus “estudiantes conservadores rechazan escuchar—es como si cubrieran sus oídos y tararearan tan fuertemente para que no tengan que oír nada que pueda causar duda de sus creencias apreciadas en cuanto a la Biblia” (2009, p. 14). Parece que a él no se le ocurre que sus estudiantes puedan ser personas inteligentes que hayan investigado el tema por sí mismos.

Por mucho tiempo Witherington ha señalado el rechazo de Ehrman de interactuar con los eruditos con los cuales está en desacuerdo. Esto se aplica especialmente al tema de quiénes fueron los escribas y de la manera en que realizaron su trabajo. Falsificado incluye una discusión de la producción de documentos antiguos, pero Witherington señala que parece que Ehrman no ha pensado lo suficiente en cuanto al rol y obligaciones de los escribas del tiempo antiguo. En otras palabras, a él le importa los textos, pero no la manera en que fueron producidos y por quiénes. Witherington explica:

Primeramente debo decir que esto parece ser una gran laguna en el argumento de este libro, es decir, no realizar este estudio después de haber investigado a profundidad las prácticas de los escribas antiguos y sus roles al producir los documentos en el Israel Antiguo. Por ejemplo, no veo interacción en absoluto en este libro con el estudio monumental de Karel Van der Toorn, Cultura Escribal y la Producción de la Biblia Hebrea, en el cual se demuestra extensamente que los escribas tuvieron un gran rol en colectar, editar y producir los documentos antiguos, y que realmente fue una práctica regular llamar a un rollo según el nombre del originador de la tradición, o el primer o mayor contribuidor de la tradición (2011, itálicas en original).

Como en el caso de casi todos sus otros libros populares, Ehrman explica algunas de las cosas que considera como contradicciones. Pero la manera en que Ehrman describe estas dificultades deja al lector con la impresión de que en los 2,000 años de estudio bíblico nadie ha pensado en los textos difíciles del Nuevo Testamento. Se reconoce que algunos de estos problemas son desafiantes (aunque ninguno de ellos carece de respuesta adecuada), pero Ehrman da la impresión que la gente que cree que se puede resolver tales supuestas contradicciones está prejuiciada a favor de la infalibilidad bíblica. Este es otro ejemplo de que Ehrman rechaza interactuar con otros que tienen puntos de vista diferentes. Los críticos pueden llegar a aceptar demasiado rápido la supuesta realidad de contradicciones, y se puede ver que Ehrman no es la excepción. En una entrevista en un sitio Web, Ehrman declaró:

Hasta donde sé, las únicas personas que se ofendan son aquellos para quienes esta clase de erudición histórica es blasfemia. Mi respuesta para tales personas es que ellos necesitan considerar no solamente los resultados de la erudición [presentados en mi libro], sino también la evidencia que confirma que estos resultados son convincentes para los eruditos de toda creencia, cristianos y no cristianos igualmente. La evidencia que sostiene mis reclamaciones en Falsificado es extremadamente convincente para la mayoría de gente que la examina (Pike, 2011, itálicas en original).

Como siempre, Ehrman presenta sus hallazgos como el “resultado de la erudición”, implicando que los eruditos—de cualquier trasfondo—están de acuerdo con él. Pero en realidad, muchos eruditos no están de acuerdo con él—sin mencionar el hecho que la mayoría de sus conclusiones son simplemente falsas, a pesar de las opiniones de algunos eruditos. Él declara consistentemente que sus puntos de vista son de la mayoría, aunque no provee apoyo para tal declaración, ni tampoco cita a otros eruditos que compartan su enfoque. En cambio, se involucra en el hábito curioso de hacer referencia a sus propias obras en vez de las obras de muchos expertos anónimos que supuestamente están de acuerdo con él.

En un artículo en el sitio Web noticiero Huffington Post, Ehrman insistió:

Aparte de los fundamentalistas más rabiosos entre nosotros, casi todos aceptan que la Biblia puede contener errores—una historia de la creación errónea en un lugar, un error histórico en otro, una contradicción aquí y allá. Pero es posible que el problema sea peor—¿que la Biblia pueda contener mentiras?
La mayoría de gente no lo consideraría de esta manera, ya que después de todo, la Biblia es Escritura sagrada para millones en nuestro planeta. Pero los buenos eruditos cristianos de la Biblia, incluyendo los eruditos principales protestantes y católicos de Norteamérica, le dirán que la Biblia está llena de mentiras, incluso si rechazan usar este término. Y aquí está la verdad: Muchos de los libros del Nuevo Testamento fueron escritos por gente que mintió en cuanto a su identidad, reclamando ser apóstoles famosos—Pedro, Pablo o Santiago—sabiendo muy bien que eran falsos. En el lenguaje actual, esa es una mentira, y un libro escrito por alguien que miente en cuanto a su identidad es una falsificación (2011b).

¿Por qué no se expone este supuesto consenso erudito en cuanto a la “verdad” de estas mentiras, errores y contradicciones? Según Ehrman, muchos eruditos son ministros y profesores que tienen que satisfacer las demandas de sus clientes (vea Ehrman, 2009, pp. 13-14). Los ministros no quieren ser honestos ya que esto se encuentra en conflicto con su fe personal, o ellos temen que el liderazgo les despida. Ehrman declara que los profesores realmente saben la verdad, pero no pueden ser honestos en cuanto a ella, ya que la enseñan extensamente en facultades, seminarios y escuelas religiosas. No pueden denigrar los mismos textos que enseñan a estudiantes cristianos sin sufrir las repercusiones de su comunidad. En otras palabras, Ehrman implica que los eruditos cristianos son deshonestos, o embusteros, y que han creado una conspiración para evitar que la gente aprenda la “verdad”. Las teorías de conspiración como estas no tienen lugar en una discusión seria de estos temas.

LOS CRÍTICOS NO SIEMPRE ESTÁN EN LO CIERTO

Parece que los análisis en línea de la obra de Ehrman están en dos categorías principales: (1) Análisis de los eruditos del Nuevo Testamento que han criticado el trabajo de Ehrman y que han señalado su tendencia a exagerar los temas, hacer declaraciones infundadas y minimizar o ignorar la evidencia que está en conflicto con su posición, y (2) el elogio de escépticos que obviamente carecen de conocimiento bíblico y que señalan que los “fundamentalistas” son demasiado ciegos en su fe como para considerar seriamente el trabajo de Ehrman.

En una entrevista en Salon.com, Gary Kamiya comienza con las palabras: “La carrera de Ehrman es un testamento del hecho que nadie puede cortar una creencia más agudamente que alguien que haya crecido en ella” (2009). Los que tienen poco conocimiento del tema frecuentemente hacen errores críticos al abordar el tema. Como muchos otros críticos, parece que Kamiya no está familiarizado con la literatura producida por eruditos que responden las acusaciones de Ehrman, y que señalan los errores y deficiencias de su trabajo.

Aunque se le respeta académicamente por su trabajo en criticismo textual, Ehrman prueba consistentemente que no es un teólogo. Frecuentemente presenta argumentos muy extraños, como la idea de que el Nuevo Testamento enseña que las mujeres solamente pueden salvarse al tener hijos (2011a, pp. 94,100,103; vea también 2006, p. 237). No hay duda de que 1 Timoteo 2:15 es un versículo difícil (Miller, 2005), pero decir que Pablo realmente estaba enseñando que las mujeres solamente pueden ser salvas al tener hijos es algo ridículo. Para Pablo, la salvación no estaba basada en las obras (Efesios 2:9). Se esperaría que Ehrman estuviera más informado al respecto, ya que él frecuentemente promociona su educación recibida en escuelas denominacionales conservadoras como la Facultad Bíblica Moody y la Facultad Wheaton. Si él fuera un estudiante tan serio como reclama ser en sus libros, entonces supiera que esta interpretación no es bíblica ni razonable.

Parece que Ehrman es la clase de crítico de la Biblia que está más interesado en el criticismo que en la verdad. Aunque reclama ser un “agnóstico feliz” y frecuentemente afirma que no es cristiano, parece que ha conservado toda la pasión y el celo de un apologista. Su tono en las últimas dos décadas ha llegado a ser más exasperado. Sus libros antiguos tenían un enfoque más suave, abordando el tema de los “errores” involuntarios en la Biblia. Pero en Falsificado, él califica directamente y repetitivamente a los autores bíblicos como mentirosos. Parece que él está tomando el mismo paso de otros ateos cuya venta de libros es casi proporcional a la cantidad de rencor que contienen. Por ejemplo, para julio de 2007, la crítica severa de Richard Dawkins en El Engaño de Dios, superó grandemente la obra más suave de Daniel Dennett, Destruyendo el Hechizo, vendiendo 500,000 copias en comparación a los 64,000 de Dennett, en un índice de 9:1. Si esto indica el porvenir, entonces el nuevo libro de Ehrman tendrá buena venta. Esto también produce dudas en cuanto a la motivación de Ehrman para incrementar la conciencia del público en cuanto a la “verdad” de la Biblia. En sus obras antiguas, como Referencias Incorrectas de Jesús y Jesús, Interrumpido, él se presenta como un simple informante que busca niveles mayores de conciencia bíblica para el público en general. Ahora parece ser un cruzado o mercenario.

Ehrman es un contador de cuentos muy hábil. Tiene conocimiento extenso de obras extra bíblicas llenas de historias milagrosas alucinantes. Claramente él cree que la Biblia no es nada diferente a estas obras extravagantes, pero su habilidad en señalar los disparates de estos libros hace que su posición contra la Biblia sea más difícil de sostener. Es aparente que estas obras extra bíblicas no son inspiradas, así que relatar sus históricas ficticias solamente resalta la diferencia que tienen con la Biblia. Los autores bíblicos no incluyeron materiales que presentaran cruces que hablan, vírgenes que hacen levitación, milagros estrafalarios y travesuras divinas. Ellos se ocuparon en relatar hechos históricos. Parece que los escritores no-inspirados estuvieron más interesados en relatar historias extrañas.

Ehrman promete mucho pero da muy poco. Como en el caso de sus otros libros publicados, Falsificado hace grandes reclamaciones fundadas en evidencia sorprendentemente escasa, no muestra casi interacción con otros puntos de vista, y tal vez lo que es más importante, continua presentando los mismos argumentos tediosos que los eruditos de la Biblia han respondido en libros publicados en impresión o en el Internet. Uno de los puntos fuertes en la obra de Ehrman es que él es un contador hábil de historias. Pero para ser un académico respetado, es terrible que haya manchado su propia reputación al ofrecer materiales que lucen como cuentos de hadas.

Referencias

Ehrman, Bart (2006), Pedro, Pablo y María: Los Seguidores de Jesús en la Historia y la Leyenda [Peter, Paul, and Mary: The Followers of Jesus in History and Legend] (Oxford: Oxford University Press).

Ehrman, Bart (2009), Jesús, Interrumpido: Revelación de las Contradicciones Escondidas de la Biblia [Jesus, Interrupted: Revealing the Hidden Contradictions in the Bible] (Nueva York: HarperOne).

Ehrman, Bart (2011a), Falsificado: Escribiendo en el Nombre de Dios [Forged: Writing in the Name of God] (Nueva York: HarperOne).

Ehrman, Bart (2011b), “Quién Escribió la Biblia y Por qué Importa” [“Who Wrote the Bible and Why it Matters”], 25 de marzo, http://www.huffingtonpost.com/bart-d-ehrman/the-bible-telling-lies-to_b_840301.html.

Guthrie, Donald (1990), Las Epístolas Pastorales [The Pastoral Epistles] (Downers Grove, IL: InterVarsity Press).

Kamiya, Gary (2009), “Jesús le Cae Bien a Él” [“Jesus is Just Alright With Him”], 3 de abril, http://www.salon.com/news/environment/atoms_eden/2009/04/03/jesus_interrupted.

Miller, Dave (2005), “Liderazgo Femenino y la Iglesia” [“Female Leadership and the Church”], Apologetics Press, http://www.apologeticspress.org/article/1407.

Pike, William E. (2011), “‘Falsificado’: Bart Ehrman sobre los Autores Verdaderos de la Biblia” [“‘Forged’: Bart Ehrman on the Bible’s True Authors”], 23 de marzo, http://www.kirkusreviews.com/blog/question-and-answer/forged-bart-ehrman-bibles-true-authors/.

Witherington, Ben (2011), “Falsificado—La Nueva Bomba de Bart Ehrman” [“Forged—Bart Ehrman’s New Salvo”], 30 de marzo, http://www.patheos.com/community/bibleandculture/2011/03/30/forged-bart-ehrmans-new-salvo-the-introduction/.

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