Es un Milagro…¿o No?

Es un Milagro…¿o No?

“Milagro”. Esta palabra ha sido degradada debido al abuso y la confusión. Las noticias añaden confusión, hablando en cuanto a niños “milagrosos” o una salvación “milagrosa” de un accidente. Hollywood trata de conseguir el dinero del público al usar la palabra “milagro” en algunos de sus programas que produce. ¿Pero todavía suceden los milagros?

Es raro que una persona no haya oído de alguien que se recuperó de una enfermedad terminal o de una lesión fatal. Ocasionalmente, alguien reclama ser receptor de un milagro o poseer dones milagrosos como hablar en lenguas o tener el poder de sanar o predecir el futuro. Todo esto ha causado una cantidad tremenda de confusión y tumulto en el cristianismo.

Esto es lo que pienso enseñar a mis hijos en cuanto a los milagros.

Se encontrarán con personas que se burlan del concepto de los milagros. Estas son personas que han sido educadas por el método científico y que creen que si no pueden experimentarlo con sus cinco sentidos, entonces esto no es real. Como resultado de esta intimidación, muchos cristianos tratan de ignorar los milagros bíblicos por temor de no poderlos sustentar. Entiendan esto claramente, los milagros sí ocurrieron. Si alguien quitara todos los eventos milagrosos de la Palabra de Dios, entonces finalmente todo el mensaje se perdería. Un dios que no puede realizar milagros no es Dios en absoluto. Para muchos, los eventos como cuando Jesús caminó sobre el agua, o resucitó a personas, son ejemplos fundamentales de un milagro, pero entiendan que ninguno de estos milagros hubiera sido posible si no hubiera sido por un milagro significativo que ocurrió muchos años antes. Cuando Moisés escribió en Génesis 1:1, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”, resumió en una sola oración el milagro más importante de todos—el milagro de la creación.

Antes de hablar en cuanto a si los milagros suceden ahora, necesitamos entender la definición verdadera de un milagro. Un milagro real no es algo que solamente no es normal y no se puede explicar, sino es algo fuera de las fuerzas de la naturaleza. El propósito de los milagros siempre ha sido el mismo: demostrar la existencia y el poder de Dios. Con esto en mente, podemos mirar a través de la Palabra de Dios y ver innumerables ejemplos de milagros como cuando Moisés habló con la zarza ardiente (Éxodo 3:2) y dividió el Mar Rojo (Éxodo 14), cuando Jonás fue tragado por un gran pez (Jonás 1:7-17), cuando el asna de Balaam habló (Números 22:28), cuando Jesús resucitó a Lázaro (Juan 11), caminó en el agua (Mateo 14; Marcos 6) y alimentó a 5,000 personas (Mateo 14).

Después de la resurrección de Jesús, los apóstoles usaron los dones milagrosos para guiar a los incrédulos a la verdad en cuanto a Dios y Jesucristo. Por ejemplo, el día que se predicó el primer mensaje del Evangelio después de la resurrección de Jesús (el Pentecostés), los apóstoles pudieron hablar en lenguas extrañas que no habían aprendido anteriormente (Hechos 2:4). También se les concedió la habilidad de sanar a la gente (Hechos 3; 14:8-11), levantar a los muertos (Hechos 9:36-42; 20:9et.seq.) e incluso transmitir dones milagrosos a otros (Hechos 8:19; 19:1-6). Dado que estos hombres vivieron en un tiempo en el cual la Biblia no estaba en su forma completa como hoy, los dones milagrosos eran herramientas útiles que ayudaban a revelar y confirmar lo que llegaría a ser parte de la Palabra escrita (vea Hebreos 2:3-4).

¿Pero todavía suceden milagros hoy? Pablo escribió que los milagros cesarían (1 Corintios 13:8). De hecho, Pablo describió el propósito de los milagros y dio su marco de tiempo de expiración en Efesios 4:11-13. Con la muerte de los apóstoles (y aquellos individuos a quienes ellos confirieron dones especiales), los milagros cesaron. Simplemente, hoy no necesitamos milagros para confirmar las verdades de Dios ya que tenemos la Biblia. Desde luego, esto no parará a algunos que hoy reclaman poseer dones milagrosos, pero la Biblia nos advierte de los falsos maestros (2 Tesalonicenses 2:3et.seq.; 1 Juan 4:1). Cuando hoy la gente declara haber experimentado milagros, recuerden detenerse y preguntarse, “¿Están estos eventos realmente fuera de las leyes de la naturaleza?”. ¿Se levantó a alguien de los muertos o se le restauró la vista a un ciego de nacimiento? ¿Se regeneró los brazos y piernas de alguien que había perdido sus miembros? En vez de usar la palabra “milagro” de una manera casual, recuerden qué y a Quién representaron en el pasado.

Con amor, papá.

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