¿Es Correcto Mentir Algunas Veces?

¿Es Correcto Mentir Algunas Veces?

Bertrand Conway fue un sacerdote católico afiliado a los Padres Paulistas. En 1903 escribió un libro titulado Las Respuestas de la Caja de Preguntas (revisado en 1929), publicado por la Sociedad Católica de la Verdad en San Francisco. Este libro recibió el Imprimatur (sello oficial de aprobación) del Cardenal Patrick Hayes, arzobispo de Nueva York.

El libro llegó a ser un volumen popular, vendiéndose por millones. He tenido una copia de este libro por muchos años, y lo he usado extensamente para mostrar que la doctrina católica romana está en conflicto con la Escritura en muchos respectos.

En este libro se pregunta en cuanto a la legitimidad de la mentira en ciertos casos. El erudito señaló que la enseñanza católica unánime ha sido que “la mentira es intrínsecamente y absolutamente mala, y opuesta a la misma naturaleza del hombre y la sociedad” (p. 165).

La mayoría de nosotros estaría de acuerdo rápidamente con esta respuesta. Sin embargo, Conway también habló del concepto de la “reservación mental”. Esta idea indica que alguien puede “restringir el significado natural que las palabras expresan”. Sugiere que una persona puede usar palabras que para alguien más tienen un significado específico, pero que desde la perspectiva personal, tienen un significado diferente.

Aquí hay una ilustración que el sacerdote paulista usó. Si un visitante detestable toca a la puerta (digamos alguien que repetidamente presta dinero pero nunca paga), un hombre puede instruir a su ama de llaves a abrir la puerta y decir: “El Sr. Pérez no está en casa”. Pero lo cierto es que el Sr. Pérez está dentro. ¿Han mentido el Sr. Pérez y su ama de llaves? Conway sugirió que no, ya que en su “mente”, el Sr. Pérez quiso decir: “No estoy en casa para ti”.

Aquí hay otro ejemplo. Un ministro puede estar en el estrado de una corte. Se le hace una pregunta en cuanto a un miembro de su congregación que está siendo procesado por un crimen. Él tiene conocimiento de la culpabilidad del acusado, pero puede decir (sin sentir culpa): “No sé”. El realmente sabe, pero en su mente quiere decir: “No tengo un conocimiento comunicable”, es decir, un conocimiento que me siento cómodo revelar.

Con toda su gloria que pasaba el camello y colaba el mosquito, incluso los fariseos hubieran tenido problemas en superar este subterfugio. Sería sorprendente saber cuántos cristianos practican varias formas de “reservación mental” sin sentir ningún remordimiento de conciencia.

Un cristiano coloca un letrero en la entrada de su casa que dice: “Los perros muerden”. Un amigo pregunta: “¿No sabía que tenías perros?”. El cristiano responde: “Oh, no tengo. El letrero no dice que tengo perro; solamente dice que “los perros muerden. Eso es lo que hacen”.

El amigo protesta: “¿No es esa una mentira?”. El otro responde: “No, todos mis amigos saben que no tengo perros”. “¿Pero qué acerca de los que no son tus amigos?”. “Bueno, ¡ellos no se acercan a mi casa!”.

Algunos cristianos no se preocupan de la verdad pura cuando la verdad es un estorbo para hacer lo que quieren hacer. Ellos se convierten en expertos de la expresión confusa—tratando de oscurecer la situación para que sea más fácil justificar la mentira. Esto es similar al caso del Rey Saúl que fue instruido a destruir completamente a los amalecitas y sus posesiones—a los cuales destruyó con la excepción de Agag, el rey, y la mejor confiscación de ganado. Cuando Samuel llegó a la escena, Saúl dijo: “[Y]o he cumplido la palabra de Jehová” (1 Samuel 15:13). Él lo había hecho—en parte. Pero como resultado de su verdad a medias (que era equivalente a una mentira completa), fue destituido de su reino (vs. 23).

El hijo de Dios debe decir la verdad, y no mentir (1 Timoteo 2:7). El crecimiento cristiano se caracteriza por seguir “la verdad en amor”, sin estratagema ni astucia (Efesios 4:14-15). Esto es parte del “abecedario” de la ética cristiana. ¡Algunas personas deben regresar a la primaria espiritual!

Referencia

Conway, Bertrand (1903), Las Respuestas de la Caja de Preguntas [The Question-Box Answers] (Nueva York: Columbus).

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