El Espacio: ¿La Fuente de la Vida?

El Espacio: ¿La Fuente de la Vida?

Si no existe Dios, como los ateos declaran, ¿cómo se originó la vida? ¿Se generó espontáneamente? Muchos saben que hay demasiada evidencia científica contra la abiogénesis como para que esto sea aceptable (vea Miller, 2012). Pero si la vida no se autocreó, tuvo que venir de algo, y el ateo “no puede permitir la Presencia Divina en la escena” (Lewontin, 1997, p. 31). Por ende, ¿qué le queda? ¿El espacio exterior?

Esto es precisamente lo que muchos en la comunidad evolucionista están esperando. Desde luego, esta solución aparente es simplemente una ilusión. Transportar el problema de la abiogénesis a otro lugar en el Universo no soluciona el problema. Esta es una táctica para impedir lo inevitable, esperando que ya que hay mucho que no sabemos en cuanto al Universo, entonces la abiogénesis pueda ser posible en algún otro lugar. Pero en realidad, el problema permanece. No hay evidencia científica para sostener la idea de que las leyes del Universo permitan la formación de vida de lo que no tiene vida. Todavía debemos esperar la presentación de una respuesta legítima de parte del ateísmo: ¿De dónde vino la vida?

FÓSILES ESPACIALES

A pesar del problema de la abiogénesis, cada vez hay más interés en la probabilidad de que la vida se pudiera haber originado del espacio. Recientemente un científico de la NASA, Richard Hoover, del Centro Espacial de Vuelo Marshall en Alabama, escribió un artículo en la publicación Journal of Cosmology, en el cual declaró haber descubierto evidencia de microfósiles—extraterrestres fosilizados—en un meteorito que golpeó Francia en el siglo XIX (Hoover, 2011). Michael Lemonick, escritor de ciencia para la revista Time, dijo: “[T]al vez la vida se originó primero en el espacio exterior y vino a la tierra completamente formada. Esta es una idea asombrosa, pero no completamente sin sentido” (Lemonick, 2011).

La comunidad científica siente mucho escepticismo en cuanto a los descubrimientos de Hoover, ya que siempre se ha probado que las reclamaciones de vida extraterrestre son falsas (e.g., Taylor, 1997; Nagy, et.al., 1963). El biólogo P.Z. Myers de la Universidad de Minnesota Morris, dijo en cuanto al descubrimiento de Hoover: “Este trabajo es tonterías. Me sorprende que alguien le conceda credibilidad en absoluto… Estoy esperando la publicación el próximo año [en Journal of Cosmology—JM] del descubrimiento de un conejo extraterrestre en un meteorito” (citado en Lemonick). El científico principal en la división de ciencia de la NASA, Paul Hertz, incluso dijo que el artículo de Hoover fue rechazado en otra publicación más establecida y revisada por compañeros científicos. En cuanto al artículo de Hoover, dijo: “Aunque valoramos la interacción libre de ideas, datos e información como parte de la investigación científica y técnica, la NASA no puede apoyar una reclamación científica a menos que haya sido revisada por compañeros científicos o examinada completamente por otros expertos calificados” (citado en “Vida Extraterrestre…”, 2011).

MOLÉCULAS ORGÁNICAS ESPACIALES

Esta postura de la NASA pone en duda seria la validez de las reclamaciones de Hoover, pero él no es el único que sostiene la teoría de que la vida se originó del espacio exterior—a pesar de la falta de evidencia. Así que la esperanza todavía está viva. Recientemente los astrónomos han encontrado materiales orgánicos en meteoritos (e.g., Nakamura-Messenger, et.al., 2006), lo cual algunos creen que pudiera ser prueba de organismos vivos previos en el espacio exterior que “pudieran haber suplido a la Tierra con los componentes fundamentales de la vida” (Jeffs, 2006). Mike Zolensky, un minerálogo cósmico de la NASA, dijo: “Si como sospechamos, este tipo de meteorito ha estado cayendo en la Tierra durante toda su historia, entonces se habrá plantado en la Tierra estos glóbulos orgánicos al mismo tiempo que la vida se estaba formando aquí” (citado en Jeffs). Sun Kwok, Decano de Ciencia y Catedrático de Física en la Universidad de Hong Kong, dijo: “Si esto es cierto, hubiera sido más fácil que la vida en la Tierra comenzara ya que estos materiales orgánicos podían servir como los ingredientes básicos de la vida” (citado en Chow, 2011). Se define generalmente “materiales orgánicos” como materiales descompuestos que contienen carbono (como las formas vivas en la Tierra), supuestamente ya que los materiales una vez tuvieron vida.

Hay varios problemas con estos hallazgos que socavan severamente las esperanzas de los ateos. Primero, el hallazgo no es tan significativo como se pueda pensar al ver la conmoción de los medios de comunicación. Los materiales orgánicos espaciales que llegan a la Tierra no significan de ninguna manera que se haya resuelto el problema principal de los ateos. La presencia de algunos componentes en un depósito de chatarra no implica en absoluto que tales componentes pueden organizarse y transformarse por sí mismos en una máquina completa que luego comenzará a vivir, caminar y dar origen a otras máquinas. La abiogénesis es un abismo que toda la evidencia científica indica que no se puede cruzar (Miller, 2012). Y además, considere la característica del material orgánico que ha producido tal emoción en los científicos evolucionistas: los materiales orgánicos tienen la forma de una burbuja. Según Keiko Nakamura-Messenger, científico espacial de la NASA y líder del equipo que realizó la investigación de los restos del meteorito, “[a]lgunos biólogos piensan que llegar a tener la forma de una burbuja es el primer paso en el camino a la vida biótica. ‘Podemos estar a un paso más cercano de conocer de dónde vinieron nuestros ancestros’” (Jeffs, 2006). La “forma de burbuja” es la causa de la emoción; no la vida de lo inanimado, no la prueba confirmada de la existencia de extraterrestres, no la prueba de la macroevolución; solamente una “forma de burbuja”.

Entonces, no es una sorpresa que los artículos que hablan de tales descubrimientos estén llenos de descargos de responsabilidad que sugieren especulación científica—“si”, “tal vez”, “pudiera ser”, “posiblemente”, “potencialmente” y “opinamos”. Pero si se toma demasiada atención a los títulos atrevidos, irresponsables y engañosos que los medios de comunicación dan a tales descubrimientos, se puede llegar a pasar por alto los descargos de responsabilidad (e.g., “Vida en Marte”, Jaroff, 1996). Por ejemplo, en la última oración de este artículo sobre el descubrimiento, la publicación ScienceDaily admitió: “El hecho de que si estos componentes orgánicos tuvieron un rol en el desarrollo de la vida en la Tierra sigue siendo una pregunta sin contestar” (“Astrónomos Descubren…”, 2011, énfasis añadido). Casi al final de su artículo sobre el descubrimiento, Space.com señaló que Kwok admitió: “Aunque es demasiado pronto para determinar si estos compuestos orgánicos tuvieron un rol en activar el comienzo del desarrollo de la vida en la Tierra, esto es ciertamente una posibilidad” (Chow, énfasis añadido). Se puede especular, conjeturar y tener falsas esperanzas, pero la verdad permanece en pie: los materiales orgánicos del espacio no ayudan en nada al desarrollo de la vida de algo que no tiene vida.

El segundo problema es que la contaminación terrestre siempre es un factor significativo que los científicos deben considerar en cualquier estudio que involucre materiales extraterrestres que pasan por la atmósfera terrestre y alcanzan la Tierra. ¿Cómo puede un científico saber con seguridad que un meteorito que viaja a velocidades inmensas, que literalmente golpea la Tierra llena de carbono, no ha sido contaminado con componentes orgánicos terrestres? Los científicos reconocen esto como un factor potencial al señalar que la ubicación del meteorito pudo haber ayudado en la “reducción de contaminación terrestre” (Jeffs, 2006). Esto implica que la contaminación terrestre todavía pudo haber sido un factor implicado, aunque ellos esperan que de una manera “reducida”. No se puede considerar esto como un factor sin importancia. En otras palabras, no se puede llegar a una conclusión en cuanto a lo que se ha descubierto en este meteorito.

Tercero, en 2011 los astrónomos descubrieron evidencia de que se puede encontrar moléculas orgánicas complejas por todo el Universo (Kwok y Zhang, 2011). Según ScienceDaily, “[l]los resultados sugieren que los componentes orgánicos complejos no son solamente el dominio de la vida, sino pueden ser producidos naturalmente por las estrellas… El descubrimiento del equipo sugiere que los componentes orgánicos complejos pueden ser sintetizados en el espacio incluso cuando no haya formas de vida presentes” (“Astrónomos Descubren…”, énfasis añadido). Kwok y su colega Yong Zhang (también de la Universidad de Hong Kong), los científicos que hicieron el descubrimiento, dijeron: “Nuestro trabajo ha mostrado que las estrellas no tienen problemas en hacer compuestos orgánicos complejos en condiciones casi vacías. Teóricamente, esto es imposible, pero la observación evidencia que esto sucede” (citado en “Astrónomos Descubren…”). Kwok explicó adicionalmente: “Es posible que el material orgánico en los meteoritos sea restos de polvo de estrellas en la nebulosa solar. El polvo de las estrellas [fue] expulsado por nebulosa[s] planetarias próximas y sobrevivió al viaje a través de la galaxia” (citado en Chow, énfasis añadido). Space.com explica:

Se pensaba que tal complejidad solamente se originaba de los organismos vivos, pero los resultados del nuevo estudio muestran que estos compuestos orgánicos pueden ser creados en el espacio cuando no hay vida presente. De hecho, las estrellas pueden producir naturalmente tales organismos complejos, y pueden hacerlo a un paso extremadamente rápido (Chow, énfasis añadido).

ScienceDaily añade: “Lo que es más interesante, este polvo orgánico de las estrellas es similar en estructura a los compuestos orgánicos complejos que se encuentran en los meteoritos” (“Astrónomos Descubren…”, énfasis añadido). En respuesta a su co-descubrimiento, Kwok dijo: “La naturaleza es más ingeniosa de lo que habíamos imaginado” (citado en Chow). Por tanto, estos materiales orgánicos que aparentemente se encuentran “en todo lugar en nuestra galaxia y en otras” (Chow), y que cubren los meteoritos que colisionan con la Tierra, no son prueba de vida en el espacio exterior, ya que las estrellas—entidades no vivas—puede producir materiales orgánicos.

TÉCNICAS EVOLUCIONISTAS ERRÓNEAS DE DATACIÓN

En vez de continuar confiando ciegamente en la suposición de la abiogénesis, lo cual ha guiado a los científicos naturalistas al espacio para tratar de encontrar esperanza para su teoría fracasada, ¿por qué no se interpreta este descubrimiento reciente de una manera más razonable? Este nuevo descubrimiento enfatiza los peligros inherentes de las técnicas de datación orgánica, como la datación de radiocarbono, ya que tales técnicas dependen de la suposición fundamental que los materiales orgánicos se producen a través de la descomposición de biomateriales (i.e., materiales que una vez estuvieron vivos). Si como este último descubrimiento sugiere, los materiales orgánicos pueden originarse a través de otros procesos, se debería proseguir con precaución al confiar en las técnicas modernas de datación que se usan para datar todo lo que se piensa que es muy antiguo. El modelo de la Creación sostiene que tales técnicas de datación no son útiles cuando se los usa para datar materiales extremadamente antiguos (i.e., materiales más antiguos que algunos pocos siglos), ya que tales técnicas suponen un índice constante (lento) de descomposición y carencia de contaminación de fuentes externas. Este descubrimiento reciente sostiene la posición creacionista.

Otra implicación fascinante y reveladora de este descubrimiento se relaciona a la formación de carbón y petróleo, lo cual los geólogos evolucionistas creen que es un proceso que toma periodos de tiempo inmensamente largos. Según Kwok, los compuestos orgánicos descubiertos son “tan complejos que sus estructuras químicas se parecen a la composición del carbón y el petróleo” (Chow). Además, estos materiales orgánicos que se piensa que las estrellas producen naturalmente, se forman “a un paso extremadamente rápido” (Chow). Kwok explica: “El carbón y el querógeno son productos de la vida, y tomó mucho tiempo para que se formaran. ¿Cómo pueden producir las estrellas tales materiales orgánicos bajo condiciones aparentemente desfavorables y [hacerlo] tan rápidamente?” (citado en Chow). Los científicos todavía no tienen explicación, ya que tal hallazgo es una evidencia conclusiva de que el uniformismo—una tendencia fundamental de la geología evolucionista—no es confiable.

Se debe admitir que se ha descubierto estos compuestos en el espacio, no en la Tierra, pero como este artículo indica, la posición creciente entre evolucionistas es que estos compuestos orgánicos han estado viajando a la Tierra durante toda su historia. Si esto es cierto, este descubrimiento debería afectar la interpretación de los hallazgos geológicos y las suposiciones de las técnicas de datación. También se puede inferir otra cosa si fuentes inorgánicas pueden producir rápidamente compuestos orgánicos. Se puede dar el caso que haya procesos terrestres presentes que estén haciendo lo mismo (o procesos pasados que hicieron lo mismo)—produciendo materiales orgánicos rápidamente por medio de fuentes inorgánicas—desconocidas por nosotros en este tiempo. La producción rápida de materiales orgánicos de las estrellas es evidencia de que considerar los fenómenos geológicos a través de los lentes del catastrofismo es más razonable que hacerlo a través de los lentes del enfoque uniformista.

CONCLUSIÓN

En resumen, la evolución atea no es un modelo plausible para interpretar la información científica. No se ha desarrollado ningún método científico adecuado que pueda sostener la idea de que el Universo es extremadamente antiguo. Los principios uniformistas son insuficientes para intentar datar la Tierra, a diferencia del catastrofismo—un modelo que la Biblia confirma. La vida no viene de lo que no tiene vida en la naturaleza. Los componentes orgánicos del espacio exterior no pueden solucionar el problema ya que el problema de la abiogénesis no tiene solución. La investigación de vida extraterrestre para explicar el origen de la vida en la Tierra es innecesaria, ya que hay evidencia abundante que indica que Dios creó los cielos, la Tierra y todo lo que existe en seis días (Éxodo 20:11). Confíe en la Biblia; ella siempre está en lo cierto.

Referencias

“Astrónomos Descubren que la Materia Orgánica Compleja Existe por Todo el Universo” [“Astronomers Discover Complex Organic Matter Exists Throughout the Universe”] (2011), ScienceDaily, 26 de octubre, http://www.sciencedaily.com/releases/2011/10/111026143721.htm.

Chow, Denise (2011), “Descubrimiento: Polvo Cósmico Contiene Materia Orgánica de las Estrellas” [“Discovery: Cosmic Dust Contains Organic Matter from Stars”], Space.com, 26 de octubre, http://www.space.com/13401-cosmic-star-dust-complex-organic-compounds.html.

Hoover, Richard (2011), “Fósiles de Cianobacterias en Meteoritos Carbónicos CI1” [“Fossils of Cyanobacteria in CI1 Carbonaceous Meteorites”] Journal of Cosmology, 13 de marzo.

Jaroff, Leon (1996), “Vida en Marte” [“Life on Mars”], Time, 19 de agosto.

Jeffs, William (2006), “Científicos de la NASA Descubren Materia Orgánica Primigenia en Meteorito” [“NASA Scientists Find Primordial Organic Matter in Meteorite”], NASA: Centro Espacial Johnson, publicación J06-103, http://www.nasa.gov/centers/johnson/news/releases/2006/J06-103.html.

Kwok, Sun y Yong Zhang (2011), “Nanopartículas Orgánicas Aromáticas-Alifáticas Mezcladas como Portadoras de Rasgos Infrarrojos No-Identificados” [“Mixed Aromatic-Aliphatic Organic Nanoparticles as Carriers of Unidentified Infrared Emission Features”], Nature, 3 de noviembre.

Lemonick, Michael (2011), “¡Se Descubre Vida Extraterrestre en Meteorito! O Tal vez No” [“Alien Life Discovered in a Meteorite! Or Maybe Not”], Time Science, http://www.time.com/time/health/article/0,8599,2057461,00.html.

Lewontin, Richard (1997), “Miles y Miles de Millones de Demonios” [“Billions and Billions of Demons”], The New York Review, 9 de enero.

Miller, Jeff (2012), “La Ley de la Biogénesis” [“The Law of Biogenesis”], Reason & Revelation, enero, Apologetics Press, http://www.apologeticspress.org/apPubPage.aspx?pub=1&issue=1018&article=1722.

Nagy, Bartholomew, et.al. (1963), “Ambiente Acuoso de Temperatura Baja de la Masa del Meteorito Padre de Orgueil” [“Aqueous, Low Temperature Environment of the Orgueil Meteorite Parent Body”], Annals of the New York Academy of Sciences, junio.

Nakamura-Messenger, Keiko, et.al. (2006), “Glóbulos Orgánicos en el Meteorito del Lago Tagish” [“Organic Globules in the Tagish Lake Meteorite”], Science.

Taylor, Chris (1997), “¿Existe Vida en Marte?” [“Is There Life on Mars?”], Time U.S., http://www.time.com/time/nation/article/0,8599,9976,00.html.

“Vida Extraterrestre en Meteoritos: ¿‘Logro Remarcable’ o ‘Tonterías’?” [“Alien Life in Meteorites: ‘Remarkable Achievement’ or ‘Garbage’?”] (2011), Fox News, 7 de marzo, http://www.foxnews.com/scitech/2011/03/07/alien-life-meteorites-skeptics-believers-weigh/.

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