¿Cuán Grande Es Dios?

¿Cuán Grande Es Dios?

Como seres curiosos, empleamos mucho tiempo investigando el mundo alrededor nuestro y haciendo una cantidad considerable de preguntas: “¿Qué rol tiene el hombre en este planeta increíble? ¿Qué relación tenemos con otros humanos? ¿Dónde podemos explorar lo que es más profundo y superior? Estas preguntas y muchas otras guían nuestros pensamientos a considerar el lugar de la humanidad en el Universo. La humanidad ahora ha llegado a los 7,000 millones de almas, y existimos en un planeta vasto y diverso. La inmensidad abrumadora del Universo guía a una pregunta: “¿Cuán grande es Dios?”.

Realmente esta pregunta involucra la relación entre dos sujetos: Dios y nosotros. Primero, el concepto de “grande” se incluye en la pregunta debido a nuestro asombro con el tamaño de Su creación, especialmente cuando se lo compara a la escala de todo lo que está alrededor de nosotros. Aunque es el enfoque principal de la creación de Dios, la humanidad ocupa físicamente solo un enclave diminuto de espacio. Nuestro planeta orbita a 93 millones de millas de distancia de una estrella, el Sol, que es tan grande que más de un millón de Tierras pudieran calzar dentro de ella. Pero nuestro Sol es por mucho una estrella mediana. Las estrellas más grandes pudieran albergar más de 3,000 millones de Soles o 4,000,000,000,000,000 de Tierras (Levesque, et.al., 2005, 628[2]:973-985). Si se reemplazara al Sol con una de estas estrellas, su volumen se extendería a todas las órbitas planetarias hasta Saturno.

Cada año la Tierra viaja aproximadamente 584 millones de millas mientras gira alrededor del Sol a una velocidad increíble de 66,500 millas por hora (“Hoja Informativa…”, 2013). Nuestro Sistema Solar completo (el Sol, la Tierra, los otros planetas y otros cuerpos más pequeños) está viajando en una órbita enorme alrededor del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Llena de estrellas, gas y polvo, la Vía Láctea contiene un estimado de 100,000 millones de estrellas, algunas más pequeñas o más grandes que el Sol, con temperatura, composición y naturaleza individual. A pesar de contener tantos miles de millones de estrellas, la Vía Láctea consiste de más espacio vacío entre estos objetos. Por ejemplo, desde nuestro Sol hasta la estrella más cercana hay una distancia de 4.3 años luz o 25.3 billones de millas (Tam, 1996). Incluso es más increíble que aunque nuestra galaxia Vía Láctea tiene 100,000 años luz en diámetro o casi 600,000,000,000,000,000 de millas, solamente es una galaxia de tamaño moderado en un Universo que contiene potencialmente 100,000 millones de galaxias que están tan separadas que cada una parece ser una isla de estrellas en un vasto océano de oscuridad.

Cuando se hace la pregunta “¿Cuán grande es Dios?”, usamos la palabra “grande” ya que entendemos que todos estos números, tamaños y distancias increíbles deben ser lógicamente el resultado de un Creador más grande e increíble. La Biblia nos dice lo siguiente en cuanto a Su poder creativo:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra (Génesis 1:1).
Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca (Salmos 33:6).
El cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres (Salmos 147:4).
El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría… (Jeremías 10:12).
Venid, y ved las obras de Dios, temible en hechos sobre los hijos de los hombres (Salmos 66:5).

Sin embargo, en cuanto a la misma naturaleza de Dios, la Biblia nos dice que “Dios es Espíritu” (Juan 4:24) y que es el “Rey de los siglos, inmortal, invisible” (1 Timoteo 1:17). Estos versículos claramente enseñan que la naturaleza de Dios es espiritual, así que Él no es una estrella, nebulosa, galaxia o persona física que podamos ver. Dios no tiene un límite, tamaño o extensión (e.g., “grande” o “pequeño”). “A Dios nadie le vio jamás” (Juan 1:18).

Adicionalmente, no hay objetos físicos o tamaños espaciales que puedan describir a Dios de una manera exacta. A pesar de su magnitud y belleza, ninguna nebulosa o galaxia se puede comparar a Dios. Incluso todo el Universo en su inmensidad no puede definir la naturaleza de Dios. La Biblia expresa este mismo pensamiento cuando declara: “¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?” (Isaías 40:18). Ya que es espíritu, Dios no está contenido en las dimensiones del Universo ni puede ser medido por unidades físicas. En cambio, reside en la eternidad y existe en la infinidad. Llena el cielo y la Tierra (Jeremías 23:24). Aunque Dios es omnipresente (cf. 1 Reyes 8:27; Salmos 139:7-10)—llenando el Universo y controlando tal creación enorme, todavía habita en los lugares más pequeños y más solitarios. Dios siempre está presente en nuestras vidas y vivirá en nuestros corazones cada día si Le reconocemos y obedecemos Su voluntad.

Referencias

“Hoja de Información de la Tierra” [“Earth Fact Sheet”] (2013), NASA, http://nssdc.gsfc.nasa.gov/planetary/factsheet/earthfact.html.

Levesque, Emily, et al. (2005), “La Escala Eficaz de Temperatura de las Súper Gigantes Rojas Galácticas” [“The Effective Temperature Scale of Galactic Red Supergiants”] The Astrophysical Journal.

Tam, Kathryn (1996), “Distancia Hasta la Estrella Más Cercana” [“Distance to the Nearest Star”], http://hypertextbook.com/facts/KathrynTam.shtml.

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Ideas Falsas en cuanto a Dios

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