Anécdotas: Letra F

Anécdotas: Letra F

Fe (vea también Confianza)

Fidelidad

Betty llegó a ser cristiana a una edad mayor. Aunque era muy pobre, era muy activa. Visitaba a los enfermos; de su pobreza, daba a los pobres; pedía dinero para aquellos a los cuales no podía ayudar; hablaba a muchos acerca del Salvador. Al final quedó en cama por meses padeciendo de reumatismo, dolor y necesidad. Un visitante le preguntó si era difícil soportar el cambio. Ella respondió: “De ninguna manera. Cuando estaba bien, solía pensar que Jesús me decía, ‘Betty, ve allá. Betty, ven acá. Betty, haz esto. Betty, haz eso’, y solía hacerlo tan bien como podía. Ahora pienso que Él me dice: ‘Betty, quédate quieta y tose’”.

En Allen Webster (sine data), “En Busca de Excelencia” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Se cuenta que una pareja le puso el nombre “Increíble” a su hijo, ya que tenían la seguridad que él haría cosas increíbles en la vida. Sin embargo, Increíble tuvo una vida tranquila, se casó y vivió fielmente con su esposa durante 60 años. Sus amigos le fastidiaban porque su vida no concordaba con su nombre. Antes de morir, Increíble pidió a su esposa que no pusiera su nombre en su lápida, ya que no quería escuchar las burlas de sus amigos desde el cielo. Cuando murió, su mujer cumplió su promesa y solamente puso lo siguiente en la lápida: “Aquí yace un hombre que fue fiel a su esposa durante 60 años”. Paradójicamente, cuando la gente pasaba por el cementerio y leía la lápida, decía: “¡Increíble!”.

En Malcolm Kushner (1996), Presentaciones Exitosas para Tontos [Successful Presentations for Dummies] (California: IDG Books).

Fortaleza

Fortaleza en Dios

Años atrás un agricultor tuvo un cultivo de grano inusualmente fino casi listo para ser cosechado. Una granizada llegó repentinamente y destruyó todo el cultivo. Después de la tormenta, el agricultor y su hijo observaban los campos desolados desde la entrada de su casa. Cuando el pequeño niño vio lo que quedó del trigo, las lágrimas llenaron sus ojos. Miró a su padre, esperando oír palabras de desesperación. Sin embargo, su padre comenzó a cantar en voz baja: “Roca de la eternidad, fuiste abierta para mí; sé mi escondedero fiel; solo encuentro paz en Ti”. Años después el hijo dijo al recordar la tragedia: “Ese fue el más grande sermón que jamás he escuchado”.

En Allen Webster (sine data), “La Religión Casera de un Padre”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Fracaso

Una vez Norman Peale caminaba por las calles pequeñas de Kowloon en Hong Kong, y pasó por un estudio de tatuajes. En la ventana estaban las muestras de los tatuajes disponibles. Se hacían tatuajes de un ancla, una bandera, una sirena o de cualquier otra cosa. Pero lo que le sorprendió fueron las tres palabras que se podían tatuar: “Nacido para perder”. Él entró al lugar y preguntó al artista chino: “¿Realmente alguien quiere esta terrible frase en su cuerpo: ‘Nacido para perder’?”. Él respondió: “Algunas veces”. Peale respondió: “Simplemente no puedo creer que alguien que no esté loco quiera hacer esto”. El artista simplemente apuntó a su cabeza y dijo con su acento imperfecto: “Antes que tatuaje en cuerpo, tatuaje en mente”.

En C.J. Jackson (2011), Las Migajas de Pan [The Bread Crumbs] (Longwood, FL: Xulon), p. 315.

Fumar

Sean Marsee, una estrella de la carrera de 19 años, de Ada, Oklahoma, sufrió una muerte dolorosa debido al cáncer oral que se esparció desde su lengua a su cuello y finalmente a su cerebro. Su médico dijo que su cáncer fue causado por una concentración de alquitrán y nicotina en su boca debido al uso de tabaco, un hábito que él comenzó a los nueve años. Para la secundaria, él estaba consumiendo siete tarros de tabaco por semana. Luego desarrolló una herida dolorosa en su lengua. Esta no se sanaba, y una biopsia mostró que era maligna. Durante seis meses, se sometió a cuatro operaciones, perdiendo progresivamente partes de su lengua, garganta y mandíbula. Ninguna cirugía y radiación pudo detener el cáncer. El joven reconocido como “el atleta más valioso” de su clase, murió. Justo antes de su muerte, un amigo le preguntó si tenía algún mensaje para sus compañeros de clase. Desde su lecho de muerte, sin poder hablar, Marsee escribió tres palabras sinceras: “¡No mastiquen tabaco!”.

En Allen Webster (sine data), “Cuando Jesús Era un Muchacho” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Anécdotas: Letra E

Anécdotas: Letra E