Anécdotas: Letra E

Edad

El pequeño Tomás llamó a su abuelito para felicitarle por su cumpleaños. Él le preguntó qué edad tenía; su abuelito le dijo: “80 años”. Tomás se quedó callado por un momento; luego preguntó: “¿Comenzaste a la edad de 1?”.

En “Humor de Abuelito” (2007), De Casa a Casa, 12[4]:4, adaptado.

Educación

Cuentan que un hijo le dijo a su padre que quería ser un líder, y le preguntó cómo podía lograrlo. El padre le respondió que lo primero que tenía que hacer era estar consciente de su conducta; que cada vez que sintiera que había hecho daño a una persona, clavara un clavo en la cerca de su casa. El hijo aceptó el reto y empezó a tomar mayor conciencia de sus actos. Siguiendo el consejo de su padre, comenzó a poner clavos con el martillo cada vez que hacía daño, maltrataba a una persona o no la respetaba. Luego de un tiempo el hijo dejó de poner clavos en la cerca, porque ya era consciente de sus actos y trataba bien a las personas. Entonces preguntó a su padre: “¿Y ahora qué hago?”. El padre le contestó diciéndole que por cada acto de bien y servicio que realizase, sacase un clavo de la cerca. El hijo nuevamente aceptó el reto y empezó, poco a poco, a sacar los clavos. Ya estaba despierto, era consciente y además se dedicaba a ayudar a las personas. En poco tiempo logró sacar todos los clavos. Contento se acercó donde su padre, quizá con un poco de soberbia y le dijo: “¡He terminado! ¡Logré sacar todos los clavos! Finamente he aprendido a ser una mejor persona, un líder”. Sin embargo, repentinamente tuvo una duda: “¿Ahora qué haremos con todos los huecos que dejaron los clavos en la cerca?”. El padre le respondió: “No los toques. Están allí para recordarte siempre que en tu camino de aprendizaje dejaste una huella de dolor en la gente, y que gracias a su entrega, comprensión y colaboración ahora puedes ser la persona que eres”.

En David Fischman (2000), El Camino del Líder (Perú: El Comercio), pp. 19-20, adaptado.

Educación de los Hijos (vea Crianza)

Egoísmo

Un agricultor ambicioso, insatisfecho con su producción, oyó acerca de una nueva semilla de maíz bien recomendada. Compró algunas y produjo una cosecha tan abundante que sus vecinos impresionados le pidieron que les vendiera una porción de la nueva semilla. Él rechazó venderles, temiendo que perdería su ventaja competitiva lucrativa. El segundo año la nueva semilla no produjo muy bien, y el tercer año fue peor. El agricultor se dio cuenta que su querido maíz estaba siendo polinizado por la calidad inferior de maíz de los campos de sus vecinos.

Ralph L. Woods, citado en Rick Christian (2009), Las Devociones Vivas del Año para Estudiantes [The One Year Alive Devotions for Student] (Carol Stream, IL: Tyndale), p. 285.

Enemistad

Dos mujeres fueron vecinas hostiles y amargas durante 30 años. Se peleaban entre sí con ardor que les causaba miseria mutua. Una de ellas hubiera desfallecido por la enemistad si no hubiera sido por la ayuda de una amiga secreta. En el periódico semanal era la costumbre de ciertas mujeres escribirse entre ellas bajo nombres ficticios. Así que ella se había estado escribiendo cartas con una mujer llamada Gaviota del Mar durante todos esos años tempestuosos. Ellas se habían contado secretos que no habían contado a nadie más. La mujer confesó que esta hermosa amistad había sido la experiencia más vigorizante de su vida.
Un día su vecina murió. Y a pesar de los años de hostilidad, la mujer fue a ofrecer su ayuda a las hijas desconsoladas. Ellas le pidieron que limpiara la sala. En el proceso, ella tropezó con un álbum de recortes que estaba abierto. Allí, junto a las cartas que ella misma había escrito durante los años, estaba una de las cartas de Gaviota del Mar que habían sido para su vida fría como el resplandor del verano. La mujer descubrió demasiado tarde que su enemiga más amarga había sido su mejor amiga.

Adaptado de Louise Rich (1943), El Compendio del Lector [Reader’s Digest], 43:97, Asociación Reader’s Digest.

Engaño (vea Mentira)

Enseñanza (vea también Educación)

Enseñanza de los Hijos (vea Crianza)

Ejemplo

En su autobiografía, Linda Ellerbee, entonces copresentadora de NBC News Overnight, relató que una vez recibió esta carta de una pequeña niña: “Querida Sra. Ellerbee, cuando crezca quiero ser exactamente como usted. Por favor, esfuércese más”.

Linda Ellerbee (1987), Así Es: Aventuras en la Televisión [And So It Goes: Adventures in Television] (Nueva York: Berkley).

Ejemplo de los Padres

Se pidió a los niños de primer grado que dibujaran una representación de Dios en su clase bíblica del domingo. Sus productos finales contenían teología muy interesante. Un niño dibujó a Dios en la forma de un arco iris resplandeciente. Otro Le representó como un hombre anciano que salía de las nubes. Un niño apasionado Le dibujó con un parecido remarcable a Superman. La mejor representación fue de una pequeña niña. Ella dijo: “No sabía cómo luce Dios, así que dibujé una foto de mi papá”.

En Allen Webster (sine data), “La Disciplina de los Niños” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Una familia estaba regresando de la adoración un domingo. Los padres estaban hablando en los asientos delanteros mientras sus pequeños niños “jugaban a la pelea” en los asientos de atrás. El padre estaba molesto debido a una decisión de los ancianos y estaba enfatizando el punto a su esposa. Él ni siquiera pensaba que los niños estaban escuchando hasta que uno asomó su cabeza entre los asientos y dijo: “Nosotros odiamos a esos ancianos, ¿no crees, papá?”.

En Allen Webster (sine data), “Venciendo al Diablo en Su Propio Juego”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Años atrás se le conocía a Tommy Bolt en la Asociación Profesional de Golf por dos cosas: (1) su péndulo asombroso de tiro y (2) su temperamento exaltado. Él realmente podía realizar un buen tiro, y realmente podía enfurecerse. Una vez algunos hombres de negocios pagaron a Bolt una buena suma de dinero para que dirigiera un campamento de golf. Él primero les mostró la mecánica de su péndulo de golf. Para demostrar cuán fácil era dominar la estrategia, dijo a su hijo adolescente: “Hijo, imita lo que hago para estos caballeros”. ¡Su hijo inmediatamente lanzó su palo de golf en el lago!

En Allen Webster (sine data), “La Religión Casera de un Padre”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Escepticismo (vea Ateísmo)

Escucha

Una vez el Presidente Franklin Roosevelt se cansó de todas las cenas que tenía que auspiciar en la Casa Blanca. Dudaba que sus invitados realmente pusieran atención a lo que decía, y sospechaba que ellos solamente querían conocer al presidente. Así que una noche hizo un experimento. Cuando un invitado se acercaba para saludarle, él sonreía y decía: “Esta mañana maté a mi abuela”. Todos respondieron, “¡Qué bueno!” o “¡Continúe así!”, excepto un diplomático extranjero. Él hombre se acercó a su oído y respondió silenciosamente: “Ella probablemente se lo merecía, Sr. Presidente”.

En Skip Heitzig (2009), La Huella de Dios [Godprint] (Alachua, FL: Bridge-Logos), pp. 31-32.

Esperanza

Un pequeño niño estaba parado en la parte inferior de una escalera eléctrica en una tienda grande, mirando intensamente el pasamanos. Él no dejaba de mirar el pasamanos mientras éste continuaba dando la vuelta lentamente. Un vendedor le vio y finalmente le preguntó si estaba perdido. El pequeño niño respondió: “No, solamente estoy esperando que mi goma de mascar regrese”.

En Barbara Johnson (2004) Ponga un Geranio en Su Sombrero y Sea Feliz [Stick a Geranium in Your Hat and Be Happy] (Nashville, TN: Thomas Nelson), p. 61.

Esperanza, Falta de

Una vez el ateo Robert Owen visitó a Alexander Campbell en su casa. Ellos caminaron por su hacienda, y finalmente llegaron al campo de sepultura de la familia (“El Pequeño Acre de Dios”). Owen dijo a Campbell: “Hay una ventaja que yo tengo sobre los cristianos: No tengo temor de la muerte”. Campbell respondió: “Tú dices que no tienes temor de la muerte; ¿tienes esperanza en la muerte?”. Owen respondió: “No”. Luego, señalando a un buey que estaba cerca, Campbell dijo: “Usted está en el mismo nivel de ese animal. Él come hasta que esté satisfecho, y se recuesta en la sombra sacudiendo las moscas, y no tiene temor ni esperanza en la muerte”. Owen sonrió, no pudiendo negar la lógica de Campbell.

En Allen Webster (sine data), “Sin Esperanza, Sin Ayuda, Sin Felicidad” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Una vez algunos científicos franceses hicieron experimentos con un criminal que había sido hallado culpable de homicidio y sentenciado a muerte. Se ató al hombre a una mesa y se le dijo que se le cortaría una arteria en su brazo y que él sangraría hasta morir en solamente algunos minutos. Los científicos procedieron con su experimento, pero hicieron solamente un corte menor en la superficie de la piel. Ellos no le dijeron cuán superficial era la herida. Luego derramaron agua caliente sobre su brazo, lo cual él pensó que era sangre. En solo unos pocos minutos, él murió porque había sido convencido de que no tenía esperanza en esa situación.

En Allen Webster (sine data), “¿Quién No Está Disfrutando?” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Estrés

Estrés de la Vida

Varios ex alumnos que tenían profesiones muy establecidas se reunieron para visitar a su antiguo profesor de la universidad. La conversación pronto se convirtió en quejas en cuanto al estrés en el trabajo y la vida. El profesor les ofreció café, trayendo una cafetera grande y una variedad de tazas—de porcelana, plástico, cristal, algunas simples, algunas muy caras, algunas delicadas—y les dijo que se sirvieran. Cuando todos los estudiantes tuvieron una taza en la mano, el profesor dijo: “¿Notaron que todas las tazas caras y elegantes fueron escogidas, y las baratas y simples fueron ignoradas? Aunque es normal para ustedes querer lo mejor, esa es la fuente de sus problemas y estrés. Tengan en cuenta que la taza misma no añade calidad al café en la mayoría de casos. Es solamente más cara, y en algunos casos incluso esconde lo que bebemos”.

En “Una Taza de Café” (2006), De Casa a Casa, 11[6]:3.