EB Global: Enfoque Bíblico / Bible Focus
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Anécdotas

Este es un archivo de EB Global, donde incluimos frecuentemente anécdotas e ilustraciones para sermones y lecciones.

Anécdotas: Letra B

Bautismo (vea también Nacimiento, Nuevo)

Había un predicador elocuente que estaba bautizando a mucha gente en un pueblo. Allí estaba el borracho del pueblo que había venido a curiosear. Cuando el predicador se dio cuenta, el borracho estaba tambaleándose en la cola de la gente que iba a ser bautizada. Cuando le tocó el turno al borracho, el predicador pensó, “Bueno, él también necesita el bautismo”, y sumergió al borracho. Cuando le levantó, le preguntó: “Hijo, ¿encontraste a Jesús?”. Tambaleándose todavía, el borracho solamente le miró con rostro confundido. El predicador le sumergió otra vez. Después de levantarle, le preguntó: “Ahora, ¿encontraste a Jesús?”. Él borracho respondió: “No”. El predicador estaba frustrado, así que le sumergió otra vez, y entonces esperó algunos segundos hasta que vio burbujas que salían del agua. “Ahora dime, ¿encontraste a Jesús?”. Desesperado y tratando de recobrar el aliento, el borracho respondió: “¿Estás seguro que aquí es donde se cayó?”.

Fuente Desconocida

Bendiciones

Bendiciones Espirituales

Un grupo de una iglesia en New Bern, Carolina del Norte, había viajado al Caribe para una campaña misionera. La gente del lugar les llevó a visitar a una colonia de leprosos en la isla de Tobago. Mientras visitaban a los pacientes en una situación lamentable, tuvieron un servicio en la capilla del recinto. Los leprosos llenaron el lugar y tomaron sus asientos, y los misioneros dirigieron los himnos. El dirigente del grupo—cuyo nombre era Jack—notó que una mujer estaba sentada en la última banca, dando la espalda a la congregación. ¡Qué extraño! Jack dijo: “Tenemos tiempo para un himno más. ¿Tiene alguien un himno favorito?”. Por primera vez, la mujer leprosa de la última banca volteó su rostro. Jack comentó: “Me quedé pasmado mirando fijamente el rostro más espantoso que jamás he visto. Ella no tenía nariz ni labios. Solamente dientes expuestos, como los de una calavera”. Mientras se volteaba, levantó su mano—con la excepción que “eso” no era una mano. Era una terminación de huesos desprovistos de carne. Mientras Jack trataba de contenerse, ella dijo: “¿Pudiéramos cantar ‘Cuenta Tus Muchas Bendiciones’?”. Jack no pudo soportar más. Salió corriendo con lágrimas en los ojos. Otra persona se paró y dirigió el himno, y un amigo salió y puso su brazo alrededor de Jack. “Nunca más podrás cantar ese himno otra vez, ¿no lo crees, Jack?”. Jack respondió: “Oh, claro que sí, pero nunca lo haré de la misma manera”.

En “Su Canción Preferida” (2007), De Casa a Casa, 12[1]:3.

Un hombre muy respetado y conocido como el “Tío Johnson” murió en Michigan a la increíble edad de 120 años. Tal vez se puede atribuir su edad avanzada en parte al enfoque alegre que caracterizaba su vida. Un día mientras caminaba en su jardín, cantaba alabanzas a Dios. Su predicador, que estaba pasando por allí, miró por encima de la cerca y dijo: “Tío Johnson, parece que está muy alegre hoy”. El anciano dijo: “Sí, justo estaba pensando”. “¿Pensando en qué?”, preguntó el predicador. “Oh, estaba pensando que si las migajas de gozo que caen de la mesa del Maestro en este mundo son tan buenas, ¡los panes enteros serán grandiosos! Sabe, habrá suficiente para todos, y mucho de sobra”.

En “Las Migajas de la Mesa” [“Crumbs from the Table”] (2002), The Timothy Report, 18 de febrero.

Benignidad

Una pequeña niña tardaba en llegar a casa después de la escuela. Su madre caminaba de un lado a otro hasta que la niña finalmente llegó 15 minutos tarde. La madre abrió la puerta y dijo: “¡Cuántas veces te he dicho que vengas directamente a la casa después de la escuela! ¡Estaba muy preocupada! ¡No me hagas esto otra vez!”. La pequeña niña miró a su madre, con lágrimas, y dijo: “No, mamá, tú no entiendes”. “¿Qué es lo que no entiendo?”, su madre dijo airadamente. La niña respondió: “Hoy hubo una clase especial de Recuerdos Familiares y Jenny trajo una muñeca china que su abuelita le dio”. Su madre interrumpió: “No me importa cuán bonita haya sido la muñeca de Jenny, tú no debes quedarte a jugar… ¡Debes venir directamente a casa!”. “No, no, mamá, no entiendes”, respondió la niña. “¿Entender qué?”, preguntó su madre. “Cuando estuvimos caminando de regreso a casa, algunos niños comenzaron a molestarnos. Jenny soltó la muñeca, y la muñeca se rompió en pedazos. Yo me quedé para ayudar a Jenny”. Su madre sonrió y dijo: “Oh cariño, es muy dulce que te hayas quedado atrás ayudando a Jenny a arreglar su muñeca, pero tú todavía debes venir directamente a casa”. “¡No, no, mamá!”, la niña dijo otra vez. “¡La muñeca estaba muy rota, y no pudimos arreglarla! Yo me quedé para ayudar a Jenny a llorar”.

En Allen Webster (2006), “Las Tres Lágrimas del Ojo del Salvador”, De Casa a Casa, 11[4]:1-2.

Biblia

Biblia, Amor por la

El Expreso Poni fue el primer servicio postal del Oeste en la época temprana de Norteamérica. Circulaba desde St. Joseph, Missouri hasta Sacramento, California, una distancia de 1,900 millas. El viaje se realizaba a caballo en solamente 10 días. Cuarenta hombres, cada uno de ellos montando 50 millas por día, corrían por el camino en 500 caballos fuertes. Para conservar un peso menor, solamente se empleaba a hombres de pequeña estatura, con vestidos ligeros y sillas de montar pequeñas y angostas. No llevaban armas, incluso cuando atravesaban pueblos indios. Los caballos llevaban herraduras pequeñas o ninguna en absoluto. Las bolsas de correspondencia eran planas y no muy grandes. Se escribía las cartas en papel delgado, y el costo de envío era $5.00 por onza—un precio alto actualmente, pero un dineral entonces. Sin embargo, ¡cada jinete llevaba una Biblia de tamaño grande!

En Allen Webster (sine data), “Una Introducción Breve a la Biblia”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Biblia, Estudio/Lectura de la

Una mujer de 89 años en Spokane, Washington, remarcó a un pintor que una gran Biblia familiar que estaba expuesta prominentemente en una mesa de centro en su sala era una “reliquia invalorable de 116 años”. El pintor comentó que eso era remarcable, y añadió: “No importa cuántos años tenga la Biblia; su contenido es lo que importa”. Ella respondió inmediatamente: “Oh, lo sé. Ciertamente eso es verdad, ya que tenemos en esa Biblia registros familiares de nacimientos, matrimonios y muertes que se extienden por todo ese tiempo; nunca los podríamos reemplazar”.

John Underhill, Spokane, WA. 1984.

Cuando John G. Mitchell predicaba en Tacoma, Washington, escuchó a G. Campbell Morgan. El joven Mitchell quedó impresionado con el conocimiento textual de Morgan. Le preguntó al predicador visitante cómo pudo llegar a entender tan bien la Escritura. Morgan le contestó: “Si te dijera, no lo harías”. Mitchell insistió: “Ponme a prueba” El veterano explicó: “Antes de estudiar un libro, lo leo cincuenta veces”.

En Allen Webster (sine data), “Sugerencias Prácticas para Aprender la Biblia”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Biblia, Influencia de la/Poder Transformador de la

Un escéptico norteamericano que visitaba África se encontró con un nativo que leía la Biblia. Él le dijo que “en Norteamérica la gente ya no lee ese libro antiguo”. El africano no dijo nada por un momento, y luego respondió con acento imperfecto: “¡Libro enseña a no comerte!”.

En Allen Webster (sine data), “¿Ya No Necesita el Hombre la Biblia?” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

El tren pitó su silbato y comenzó a avanzar por los rieles del pueblo natal de un hermano en Hungría. Un agente de aduanas comunista comenzó a chequear todo el equipaje. El hermano tenía un saco de Biblias a sus pies. Al lado suyo, tenía su Biblia personal con notas y sermones. El agente de aduanas miró primero el saco, lo abrió, miró las Biblias y comenzó a tirarlas por la ventana del tren en movimiento. Con rencor, el agente miró la Biblia abierta (obviamente personal) del hermano, la tomó y la tiró a través de la ventana a lugares desconocidos. Por tres años este hermano lamentó el hecho que su buena Biblia con tantas notas y sermones ya no era su compañía constante. Se preguntaba: “Yo creo en Romanos 8:28, pero, Señor, ¿cómo puede esto ayudar a bien?”. Un día recibió su Biblia personal por correo. Había una carta dentro que decía: “Querido hermano en Cristo, Gracias, gracias por su Biblia. Yo la encontré por la vía del tren tres años atrás. La guardé, la leí y la estudié frecuentemente. Mi familia y yo hemos escrito muchos versículos en papel y muchos más en nuestros corazones. No podemos agradecerle lo suficiente, ya que ahora tal vez podemos ir al cielo… Pero hermano, por favor perdóneme por quedarme con su Biblia por tanto tiempo. Yo pensé que si no la leía ahora, tal vez nunca tendría la oportunidad de encontrar una Biblia para leer. “Oh, Gran Dios y Padre de todos nosotros, perdóname por dudar”, lloró nuestro hermano de Hungría.

En “Perdóneme por Quedarme Con Su Biblia” (2007), De Casa a Casa, 12[4]:7.

Biblia, Interpretación Incorrecta de la

Las interpretaciones bíblicas al estilo tablero-ouija han guiado a muchas decisiones necias. Una persona dijo: “Señor, quiero conocer tu voluntad para mi vida”. Abrió su Biblia y puso su dedo. El pasaje decía: “Judas fue y se ahorcó”. Él pensó: “Eso no puede ser correcto”. Así que cerró su Biblia, la abrió otra vez, y puso su dedo. El pasaje decía: “Ve, y haz tú lo mismo”. Pensó: “Señor, esto no puede ser correcto. La tercera es la vencida…”. Abrió su Biblia por tercera vez y puso su dedo. El pasaje decía: “Lo que vas a hacer, hazlo más pronto”.

En Allen Webster (sine data), “Sugerencias Prácticas para Aprender la Biblia”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Biblia, Supervivencia de la

En el año 303 d.C., el emperador romano Diocleciano publicó un edicto para destruir a los cristianos y sus Biblias. Sobre una Biblia quemada, edificó un monumento en el cual escribió estas palabras: Extincto Momene Christianorum (El Nombre Cristiano Está Extinguido). Veinte años después, Diocleciano ya estaba muerto, y el nuevo emperador Constantino comisionó que se prepararan cincuenta copias de la Biblia a expensas del gobierno.

En “La Palabra Indestructible” (2007), De Casa a Casa, 12[3]:6.

En 1776, Voltaire, filósofo francés, anunció: “En cien años no habrá ninguna Biblia en la tierra excepto la que un coleccionista de antigüedades posea”. Cien años después de la predicción de Voltaire, se vendió la primera edición de sus obras por doce centavos en París, pero el gobierno británico pagó al Zar de Rusia medio millón de dólares por un manuscrito antiguo de la Biblia.

En “La Palabra Indestructible” (2007), De Casa a Casa, 12[3]:6.

Boda (vea Matrimonio)