EB Global: Enfoque Bíblico / Bible Focus
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Anécdotas

Este es un archivo de EB Global, donde incluimos frecuentemente anécdotas e ilustraciones para sermones y lecciones.

Anécdotas: Letra A

Actitud

Una familia estaba regresando de la adoración un domingo. Los padres estaban hablando en los asientos delanteros mientras sus pequeños niños “jugaban a la pelea” en los asientos de atrás. El padre estaba molesto debido a una decisión de los ancianos y estaba enfatizando el punto a su esposa. Él ni siquiera pensaba que los niños estaban escuchando hasta que uno asomó su cabeza entre los asientos y dijo: “Nosotros odiamos a esos ancianos, ¿no crees, papá?”.

En Allen Webster (sine data), “Venciendo al Diablo en Su Propio Juego”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Adoración

Cuando Albert Thorwaldsen terminó su famosa estatua de Cristo, invitó a un amigo a verla. El escultor danés había creado un retrato de Cristo con sus brazos abiertos y su cabeza inclinada. El amigo miró y dijo: “No puedo ver su rostro”. Thorwaldsen respondió: “Si quieres ver el rostro de Cristo, debes arrodillarte”. Solamente cuando los siervos de Dios se humillan para adorarle, pueden verle claramente.

En Allen Webster (sine data), “El Verdadero Adorador”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Adulterio

Una viuda requirió el epitafio “Descansa en Paz” para la tumba de su esposo. Cuando después se enteró que su esposo había dejado su fortuna a su amante, ella intentó hacer que el labrador cambiara el tallado. Pero eso era imposible; las palabras ya estaban talladas y no se las podía cambiar. Entonces ella dijo: “En tal caso, por favor añada, ‘Hasta que Nos Volvamos a Ver’”.

En “Adaptación del Epitafio” (2006), De Casa a Casa, 11[3]:4.

Afán

Afán de la Vida

Varios ex alumnos que tenían profesiones muy establecidas se reunieron para visitar a su antiguo profesor de la universidad. La conversación pronto se convirtió en quejas en cuanto al estrés en el trabajo y la vida. El profesor les ofreció café, trayendo una cafetera grande y una variedad de tazas—de porcelana, plástico, cristal, algunas simples, algunas muy caras, algunas delicadas—y les dijo que se sirvieran. Cuando todos los estudiantes tuvieron una taza en la mano, el profesor dijo: “¿Notaron que todas las tazas caras y elegantes fueron escogidas, y las baratas y simples fueron ignoradas? Aunque es normal para ustedes querer lo mejor, esa es la fuente de sus problemas y estrés. Tengan en cuenta que la taza misma no añade calidad al café en la mayoría de casos. Es solamente más cara, y en algunos casos incluso esconde lo que bebemos”.

En “Una Taza de Café” (2006), De Casa a Casa, 11[6]:3.

Agradecimiento

Agradecimiento a Dios

Un hombre pobre recibió un pan. Él agradeció al panadero, pero el panadero dijo: “No me agradezcas. Agradece al molinero quien hizo la harina”. Así que él agradeció al molinero, pero el molinero dijo: “No me agradezcas. Agradece al agricultor quien plantó el trigo”. Así que él agradeció al agricultor, pero el agricultor dijo: “No me agradezcas. Agradece al Señor. Él dio el calor del sol, la lluvia y fertilidad al suelo, y por esa razón tienes pan para comer”.

En “Toda Buena Dádiva” (2011) De Casa a Casa, 16[5]:3.

Ambición 

Cuentan que en la India los cazadores esconden botellas con garbanzos en la selva para atrapar monos. Los monos meten su mano en la botella para sacar los garbanzos, pero ya que su mano está llena, entonces no sale por la boca de la botella cuando quieren sacarla. Con su mano en la botella, los monos pierden agilidad y velocidad para huir. Ellos pueden soltar los garbanzos y sacar la mano de la botella para salvarse, pero no lo hacen. Los monos envanecidos con el deseo de obtener los garbanzos, no ven que pronto serán el menú del cazador.

En David Fischman (2000), El Camino del Líder (Lima, Perú: UPC/El Comercio), p. 63, adaptado.

Amor

En su libro, Escrito en Sangre, Robert Coleman cuenta la historia de un pequeño niño cuya hermana necesitaba una transfusión de sangre. Ella tenía la misma enfermedad de la cual el niño se había recuperado dos años atrás, y su única oportunidad de sobrevivir era una transfusión sanguínea de su hermano, quien tenía el mismo tipo de sangre.
El doctor preguntó al niño: “¿Darías tu sangre a María?”. Juan dudaba, y sus labios comenzaron a temblar por un momento. Pero luego sonrió y dijo: “Seguro, lo haría por mi hermana”.
Los dos niños fueron llevados a la sala del hospital. María estaba pálida y delgada; Juan estaba robusto y sano. Ninguno hablaba, pero cuando cruzaron las miradas, Juan sonrió. La sonrisa de Juan se desvaneció cuando la enfermera insertó la aguja en su brazo, y su sangre comenzó a fluir por el tubo al cuerpo de su hermana. El cuarto estuvo silencioso hasta que la mala experiencia terminó.
Luego Juan preguntó al doctor: “Doctor, ¿cuándo moriré?”. El doctor se quedó pasmado al entender por qué el niño había dudado y temido, como también al darse cuenta que en tal tiempo corto el niño había tomado la decisión de hacer el sacrificio más grande por su hermana.

En Ben Patterson (2005), El Me Ha Hecho Feliz [He Has Made Me Glad] (Downers Grove, IL: InterVarsaty). p, 61, adaptado.

En la edición del 31 de diciembre de 1989 de la publicación Chicago Tribune, los editores imprimieron las fotos de la década. Una de ellas, que Michael Fryer tomó, capturó la imagen de un bombero y paramédico angustiado que cargaba a una víctima de un incendio fuera de la escena del fuego. El incendio en Chicago en diciembre de 1984 pareció ser simple rutina. Luego los bomberos descubrieron los cuerpos de una madre y cinco niños acurrucados en la cocina de un departamento. Fryer dijo que los bomberos supusieron que la mujer pudo haber escapado con dos o tres de los hijos, pero que no pudo decidir a quién escoger. Escogió esperar con todos hasta que los bomberos llegaran. Todos ellos murieron por la inhalación del humo. Simplemente hay tiempos en que alguien no puede dejar a aquellos que ama.

En Allen Webster (sine data), “La Madre de Jesús” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Un joven cayó en un pozo profundo durante una tormenta en el oeste de Texas. Para el momento que su padre le encontró, el agua que subía había llegado casi a su cuello. Sin poder encontrar nada para sacarle, el padre saltó al pozo y envió a otros a buscar ayuda. Cuando ellos finalmente llegaron, la lluvia y el agua se habían detenido. El padre se había ahogado, pero todavía estaba levantando a su hijo vivo por encima de su cabeza, lo cual estaba justo por encima del nivel del agua. El padre había asido a su hijo tan fuertemente que los rescatadores tuvieron que literalmente palanquear al joven de los brazos de su padre.

En Allen Webster (sine data), “La Barrera del Amor de Dios” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

La National Geographic una vez publicó un artículo sobre el periodo subsiguiente a un incendio en el Parque Nacional de Yellowstone. Los guardaparques subieron a una montaña para calcular los daños. Un guardaparques encontró a un ave que literalmente estaba petrificado por las cenizas, parado esculturalmente en el suelo cerca de un árbol. Impresionado por el evento extraño, tumbó al ave con una rama, y tres pequeños polluelos salieron disparados de debajo de las alas de su madre muerta. Al darse cuenta instintivamente del peligro inminente, la madre había llevado a sus polluelos al pie del árbol y les había acurrucado en sus alas. Podía haber volado y ser libre, pero rechazó abandonar a sus bebés. Cuando el calor del fuego quemó su pequeño cuerpo, ella permaneció firme, dispuesta a morir para que sus bebés bajo sus alas pudieran vivir.

En William Goddard (2009), Solamente Diga las Palabras [Just Say the Words] (Bloomington, IN: Xlibris), p. 132.

Cerca de los almacenes principales de un pueblo particular, a menudo se debe dragar el canal del río para que las barcazas puedan entrar. Se vierte en la rivera la arena que se draga del fondo del río. A los niños les gusta jugar en esas enormes colinas de arena. Sin embargo, los montones de arena pueden ser peligrosos. Cuando la arena húmeda se seca, crea cortezas que pueden colapsar en cualquier momento, causando que la arena cubra instantáneamente a una persona.
Varios años atrás cuando dos hermanos no llegaban a casa para la cena, se encontró sus bicicletas fuera de la cerca donde estaban los montones de arena. La familia y un equipo de rescate comenzaron a buscarles desesperadamente. Finalmente encontraron a uno de ellos. El niño estaba enterrado en la arena hasta su mentón. Debido a la presión de la arena húmeda y la tierra alrededor de él, no estaba respirando; así que ellos comenzaron a cavar desesperadamente. Cuando le desenterraron hasta la cintura, recobró la conciencia. Sus padres le preguntaron: “¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está tu hermano?”. El niño respondió: “Estoy parado en sus hombros”.

En David Sargen (2010), “El Amor Me Levantó”, De Casa a Casa, julio/agosto, 15[4]:3.

Aunque era inocente, Anatoly Shcharansky pasó nueve años en campos de trabajo en la Unión Soviética. A la edad de 38 años, se le incluyó en un intercambio de prisioneros entre el Oriente y el Occidente, y en febrero de 1986 se le permitió migrar a Israel. Después de dos meses de libertad, dijo: “En la Unión Soviética me acostumbré a vivir por muchos años en un mar de odio. Ahora tengo que acostumbrarme a vivir en un océano de amor”.

En Allen Webster (sine data), “Cómo Amar a Alguien que Odia”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Una familia salía de vacaciones en su auto. Las ventanas del auto estaban abiertas y se podía disfrutar la cálida brisa veraniega de un día soleado. De repente una gran abeja entró disparada al auto y comenzó a zumbar dentro. Una pequeña niña muy alérgica a las picaduras de abejas se agachaba en el asiento trasero. Si la abeja le picaba, ella podía morir en una hora. Ella gritaba de miedo: “Oh, papi, ¡es una abeja! ¡Me va a picar!”. El padre rápidamente se hizo a un lado de la carretera y detuvo el auto. Extendió su mano para atrapar a la abeja. Zumbando hacia él, la abeja chocó contra la ventana donde el padre la atrapó en su mano. Cerrando su mano, esperó la picadura inevitable. Luego, con dolor, dejó ir a la abeja. La abeja estaba suelta en el carro otra vez. La pequeña niña se alarmó nuevamente: “Papi, ¡me va a picar!”. El padre gentilmente dijo: “No cariño, ahora ya no te va a picar. Mira mi mano”. El aguijón de la abeja estaba en su mano.

En “El Aguijón de la Abeja” (2006), De Casa a Casa, 11[4]:8.

Amor Incondicional

Un hombre con problemas financieros finalmente tuvo el valor suficiente de pedir a su jefe un aumento de sueldo. Era viernes; él dijo a su esposa esa mañana lo que planeaba hacer, y ella le dio un beso de buena suerte. Todo el día el hombre se sintió nervioso e inquieto. Esa tarde habló con su empleador, y para su alivio, el jefe accedió concederle el aumento.
El hombre regresó a casa con una sonrisa en el rostro. No podía esperar para contar las buenas noticias a su esposa. Pero cuando llegó a su hogar, imaginó que alguien le había contando la noticia. La mesa del comedor estaba arreglada de manera hermosa, con la mejor vajilla y velas encendidas. El cuarto estaba lleno del aroma de su comida favorita. Al encontrar a su esposa en la cocina, dijo en voz alta: “¡Lo conseguí!”. Ellos se abrazaron de gozo, y luego se sentaron a disfrutar de una comida maravillosa. Cerca de su plato el hombre encontró una nota que decía: “¡Felicitaciones, Cariño! ¡Sabía que conseguirías el aumento! Estas cosas te mostrarán cuánto te amo”.
Luego, mientras caminaba en la cocina, encontró otra nota que había caído del bolsillo de su esposa. La nota decía: “¡No te preocupes por no obtener el aumento! ¡Tú lo mereces de todos modos! Estas cosas te mostrarán cuánto te amo”.

En Stan Dean (2004), “Amor Real” [“Real Love”], Times Daily, 13 de noviembre, p. 2B.

Amor Sin Vista

William M. Dyke quedó ciego a la edad de 10 años. Sin embargo, se convirtió en un joven inteligente, ingenioso y de buena apariencia. Mientras asistía a la escuela para graduados en Inglaterra, se comprometió con la hija de un almirante inglés. El almirante insistió en que William se sometiera a un nuevo procedimiento para restaurarle la vista. Con la esperanza a pesar de cualquier pronóstico, William requirió que se le quitara la gasa de sus ojos durante la boda para que lo primero que viera fuera el rostro de su esposa. Mientras ella se acercaba a través del pasillo, el padre de William quitó el vendaje—sin saber si la operación había sido exitosa. Cuando se quitó la última capa, William miró el rostro de su novia por primera vez, y dijo: “Eres más hermosa de lo que jamás imaginaba”.

En Allen Webster (sine data), “Quiero Ver Su Rostro”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Aprendizaje (vea Educación)

Aptitud

Una vez se preguntó al Dr. Wernher von Braun lo que se requeriría para que el hombre llegara a la Luna. Él no respondió con formulas matemáticas complicadas, la necesidad de más fondos o un diferente tipo de suministro para cohetes. Simplemente respondió: “La voluntad de hacerlo”.

En Allen Webster (sine data), “La Manera de Cambiar Su Personalidad” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Arrepentimiento

Una leyenda de la Edad Media cuenta que se expulsó del cielo a una joven y se le dijo que sería readmitida cuando trajera el regalo que Dios valora más. Ella trajo una gota de sangre de un mártir moribundo. Juntó monedas que una viuda pobre había dado a los necesitados. Encontró una Biblia que un predicador elocuente había usado. Regresó trayendo polvo de los zapatos de misioneros que habían servido por años en una tierra lejana. Cada vez era rechazada. Un día vio que un hombre se acercó a una fuente donde un pequeño niño estaba jugando. Al mirar al niño, él hombre recordó su propia inocencia infantil. Luego notó en la fuente su rostro habitual. Él había sido vencido por el pecado, y comenzó a derramar lágrimas penitentes. La joven llevó una de esas lágrimas al cielo, con lo cual las puertas se le abrieron ampliamente.

En Don McCullough (sine data), “El Juez Jesús” [“Jesus the Judge”], Preaching Today, Cinta #129.

Asistencia

Asistencia a los Servicios, Importancia de la

Una vez un viajero llegó a una pequeña villa francesa. La noche se aproximaba, y la gente andaba apurada en las calles. El viajero notó que cada persona llevaba una lámpara. Cuando preguntó acerca de esto, un transeúnte respondió: “Estamos yendo a la casa de adoración de la villa. Cuando se construyó el edificio de la iglesia, se decidió que cada uno de los miembros trajera su propia luz a los servicios de las noches. No hay otra manera de iluminar el edificio, y cada uno se da cuenta que si se ausenta, el edificio estará en oscuridad”. El viajero entró al edificio de la iglesia de la villa, y vio que cada asiento tenía un lugar para colgar una lámpara. Cuando más miembros venían, el edificio se iluminaba más.

En Allen Webster (sine data), “¿Qué se Necesitaría para Hacernos Regresar el Domingo en la Noche?”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Ateísmo

Un joven escéptico dijo a una mujer anciana: “Antes creía en Dios, pero desde que estudio ciencia estoy convencido de que Dios es una palabra vacía”. La mujer contestó: “Bueno, yo no he estudiado ciencia, pero ya que tú lo has hecho, tal vez puedas decirme de dónde vino este huevo”. Él respondió: “De la gallina, por supuesto”. “¿Y de dónde vino la gallina?”. “Del huevo”. Ella dijo: “Y tal vez me puedas decir cuál vino primero”. El joven respondió: “Desde luego, la gallina”. “¿Quieres decir que la gallina existió sin haber venido de un huevo?”. “Oh, no. Quise decir que el huevo vino primero”. “¿Entonces quieres decir que el huevo existió sin haber venido de una gallina?”. Él joven respondió: “Ya me confundió”.
Ella entonces señaló su punto: “Jovencito, ya que no puedes explicar la existencia de incluso una gallina o un huevo sin Dios, entonces no debes esperar que yo crea que puedes explicar la existencia de todo el mundo sin Él”.

En “En Busca de Fe” (2011), De Casa a Casa, 16[4]:2.

Después de regresar de la clase dominical, un niño estaba jugando en el jardín frontal de su casa. Un vecino incrédulo que pasaba por el lugar, paró a hablar con el niño. Le preguntó qué había hecho esa mañana. El niño respondió que había estado en la clase bíblica y que había aprendido mucho en cuanto a Dios. El vecino rio con burla y retó al niño: “Bueno, si puedes decirme dónde está Dios, te daré 25 centavos”. El niño respondió calmadamente: “Señor, yo le daré 1 dólar si me puede decir dónde no está Dios”.

En Phillip Barnhart, et.al. (2004), Momentos de Paz en la Presencia de Dios [Moments of Peace in the Presence of God], ed. Lila Empson (Brentwood, TN: GRQ), p. 252.

Cuando el nazi número dos después de Hitler, Hermann Goering, fue encarcelado esperando ser ejecutado, un capellán de la prisión le visitó para hablarle en cuanto a su preparación para encontrarse con Dios. Goering ridiculizó la Biblia y rechazó aceptar que Cristo murió por los pecadores. Negó el poder de la sangre de Cristo. “La muerte es muerte”, fue el punto de sus últimas palabras. Cuando el capellán mencionó que un día él podía ver a su hija en el cielo, él contestó: “Ella cree a su manera; yo creo a mi manera”. El capellán salió desalentado. Un poco menos de una hora después, Goering cometió suicidio.

Vea el reporte de H.F. Gerecke, en “La Gracia de Dios en Sus Últimas Horas” [“God’s Grace in Their Last Hours” (sine data), Dachau TV, http://www.dachau.tv/grace.html.