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Anécdotas

Este es un archivo de EB Global, donde incluimos frecuentemente anécdotas e ilustraciones para sermones y lecciones.

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Unidad

La gente de un pueblo hizo un concurso de los caballos más fuertes. El caballo que ganó el primer puesto pudo jalar un peso de 4,500 libras. El segundo un peso de 4,000 libras. Los dueños de los caballos querían ver cuánto podían jalar los dos caballos juntos. Los unieron y descubrieron que el equipo podía jalar 12,000 libras. Trabajando solos, los caballos solamente podían jalar 8,500 libras. Trabajando juntos, su sinergia añadió 3,500 libras.

En Allen Webster (sine data), “Al Diablo le Gusta Pescar en Aguas Turbias” (Jacksonville, AL: House to House), folleto. 

Muchos años atrás, un hombre en su caballo se encontró con un pelotón que estaba tratando de mover un tronco muy pesado. Un cabo estaba dando la orden con voz fuerte: “¡Levanten!”. Pero el tronco era demasiado pesado para el pelotón. “¿Por qué no les ayuda?”, preguntó calmadamente el hombre en el caballo, hablando al cabo importante. “¿Yo? ¿Por qué? ¡Yo soy el cabo!”. El extraño se bajó de su caballo y tomó un lugar en el pelotón, y dijo: “Ahora, todos juntos, ¡levantemos!”. Finalmente pudieron mover el gran tronco. El extraño volvió a subir a su caballo y dijo al cabo: “La próxima vez que tropiece con un tronco tan grande como para que su pelotón lo levante, vaya a llamar al comandante en jefe”. Este hombre era George Washington.

En Crockett, Kent (2001), Haciendo que Hoy Cuente para la Eternidad [Making Today Count for Eternity] (Colorado Springs, CO: Multnomah Books).

En las olimpiadas de 1992 de Barcelona, en la carrera de 400 metros, a Derek Redman se le rompió un ligamento cuando estaba en la recta de fondo y cayó en la pista. Se levantó con mucho esfuerzo y comenzó a cojear hacia la línea de meta. Su padre saltó de la tribuna, abrazó a su hijo y dijo: “Vamos, hijo; terminemos juntos”.

En Allen Webster (sine data), “La Barrera del Amor de Dios” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Cuentan que la mano se cansó de trabajar para el cuerpo humano y convocó a una asamblea de órganos y partes del cuerpo. La mano argumentaba que ella y las piernas eran las que hacían todo el trabajo y que el estómago, sin hacer nada, se llevaba toda la comida. Como consideraba que era totalmente injusto, decidió hacer huelga y dejar de trabajar. Pasaron unos días en huelga y, como el cuerpo humano no comía, empezó a debilitarse y con él la mano. Ya cuando los órganos estaban casi moribundos, la mano convocó a otra asamblea para cancelar la huelga. Se había dado cuenta de que si el estómago no comía, ella tampoco lo haría.

En David Fischman (2000), El Espejo del Líder (Perú: El Comercio), p. 137.

Universo

  • U, Creación del

Una vez Don Isaac Newton consiguió una réplica en miniatura de nuestro sistema solar. Su centro era una gran esfera dorada que representaba al Sol, y a su alrededor había esferas pequeñas conectadas al extremo de varillas de diferentes tamaños. Estas esferas representaban los planetas Mercurio, Venus, Tierra, Marte y otros. Todas las esferas estaban unidas a piezas y rodajes que les hacían girar alrededor del “Sol” en armonía perfecta. Un día cuando Newton estaba estudiando el modelo, un amigo que no creía en el relato bíblico de la creación vino a visitarle. Impresionado por el artefacto y mirando cómo el científico hacía que los cuerpos celestes se movieran en sus órbitas, el hombre exclamó: “Don Newton, ¡qué cosa tan perfecta! ¿Quién lo hizo?”. Sin mirar hacia él, Newton respondió: “Nadie”. “¿Nadie?”, preguntó su amigo. “¡Correcto!”. Todas estas esferas, piezas y rodajes se unieron por casualidad, e increíblemente, comenzaron a girar en sus órbitas fijas y con un ritmo preciso”. El amigo entendió el mensaje. Era tonto pensar que el modelo se había originado solo por casualidad”.

Vea Harold Willmington (1984), Manual de la Biblia de Willmington [Willmington’s Guide to the Bible] (Estados Unidos: Willmington), p. 591. 

Editorial