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Más Allá (vea Vida Eterna)

Matrimonio

Una abuelita oyó por casualidad a su nieta de cinco años, Cristina, cuando “jugaba a la boda”. Los votos nupciales decían algo como esto: “Tienes derecho a permanecer en silencio. Todo lo que digas puede ser usado en tu contra. Tienes derecho a un abogado. Puedes besar a la novia”.

En Diane Hodges (2006), Líneas Humorísticas para Maestros [Laugh Lines for Educators], eds. Elizabeth Brenkus, et.al. (Thousand Oaks, CA: Corwin), p. 27.

  • M, Comunicación en el

Una mujer fue a una corte y dijo al juez que quería divorciarse. El juez preguntó: “¿Tiene algún fundamento?”. La mujer respondió: “Sí, mi casa tiene uno muy bueno; incluso puede sostener una edificación de cinco pisos”. El juez dijo: “Esa no es mi pregunta, mujer. ¡Quiero decir si tiene alguna queja!”. La mujer respondió: “No, el techo no es de tejas, sino de metal”. Ahora el juez estaba frustrado: “¿Le golpea su esposo?”. Ella dijo: “No, a mi esposo no le gusta la jalea, pero a mí sí”. El juez no sabía que decir, así que preguntó: “¿Por qué quiere el divorcio?”. La mujer confesó: “Porque parece que no podemos comunicarnos”.

En Steve Powers (1997), Escuche el Corazón de Su Prójimo [Listen to Your Neighbor’s Heart] (Cupertino, CA: Listeners Press), p. 133.

  • M, Conflictos en el

Algún tiempo atrás, mi esposa y yo tuvimos una discusión sin importancia. (Yo pienso que fue sin importancia; ella diría que fue “el fin del mundo”). Como es de costumbre humana, ninguno quería admitir que podía estar equivocado. Debo reconocer que mi esposa finalmente dijo: “Mira, te diré algo. Yo admitiré que estoy equivocada si tú admites que estuve en lo cierto”. Yo dije: “Bien”. Luego ella respiró profundamente, me miró a los ojos y dijo: “Estoy equivocada”. Yo sonreí y respondí: “Estás en lo cierto”.

En “Final de la Discusión” (2007), De Casa a Casa, 12[3]:4, mayo/junio.

Mentira

El demandante estaba en el estrado en un juicio debido a un accidente. El abogado del demandado tomó la palabra, y preguntó al demandante: “¿Fuiste lesionado o no? Cuando se te preguntó al momento del accidente si lo estabas, tú dijiste que no”. El demandante dijo: “Bueno, fue así. Yo estaba viajando en la carretera con mi caballo y mi carreta, y luego vino este conductor y nos envió a un agujero. Usted nunca lo hubiera creído. Allí estaba yo, caído de espalda con mis piernas en el aire. Allí estaba mi caballo, de espalda y con su patas en el aire. Y allí estaba mi carreta, volteada y con sus ruedas en el aire. Este conductor paró su auto, salió y nos miró. Vio a mi caballo que tenía una pata rota, regresó a su auto y sacó su pistola y le disparó. Luego vino donde mí y dijo: ‘Ahora, ¿qué hay de ti? ¿Estás herido?’”.

En David Graham (2001), “Y Ahora, el Juego de la Mentira” [“And Now, the Lying Game”], Toronto Star, 23 de julio.

Misericordia (vea Compasión)

A algunos niños de nueve años se les preguntó su opinión concerniente a la muerte. Juan dijo, “Cuando mueres, la gente te sepulta en la tierra y tu alma va al cielo; pero tu cuerpo no puede ir al cielo porque ese lugar ya está demasiado lleno”. Julieta respondió, “Solamente las personas buenas van al cielo. Las otras personas van a un lugar donde hace calor todo el tiempo, como en Florida”. Pablo respondió, “Tal vez yo moriré algún día, pero espero que no muera en mi cumpleaños porque no es divertido celebrar tu cumpleaños si estás muerto”. María añadió, “Cuando mueras, no tendrás que hacer la tarea en el cielo, a menos que tu profesor esté también allá”.

En “La ‘Muerte’ y los Niños de Nueve Años” (2006), De Casa a Casa, 11[5]:3, septiembre/octubre.

Mundanidad

Un predicador advirtió a un joven en la congregación que estaba juntándose con compañeros mundanos, que ese grupo sería una mala influencia para él. Además, le dijo que le perseguirían por ser cristiano. El joven rechazó el consejo. Meses después el predicador vio al joven y le preguntó si sus amigos le estaban tratando mal. El joven dijo que su experiencia había sido “placentera”. El predicador dijo: “¿Quieres decir que no te han tratado mal por ser cristiano?”. El joven respondió: “¡No! ¡Realmente ni siquiera se han dado cuenta que lo soy!”.

En Allen Webster (sine data), “Debajo de un Almud” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

  • M, Consecuencias de la

Un reportero estaba entrevistando a un hombre viejo y canoso que estaba sentado detrás de su casa en su hacienda. El reportero dijo: “Caballero, me gustaría saber el secreto de su larga vida”. El hombre respondió: “Bueno, bebo cerveza cada día, fumo cigarros todo el tiempo, bailo salvajemente cada noche y he vivido con muchas mujeres”. El reportero se asombró, y exclamó: “Eso es remarcable. ¿Y exactamente cuántos años tiene?”. El hombre respondió: “Veintisiete años”.

En Gulley, Dan (2004), “El Pecado Tasa”, De Casa a Casa, 9[2]:3, marzo/abril.

Mundo

  • M, Fin del

Una persona preocupada y curiosa encontró a Ralph Waldo Emerson y le dijo, “Sr. Emerson, la gente dice que el mundo está llegando a su fin”. Emerson calmadamente respondió, “No se preocupe, podemos sobrevivir sin él”.

En E. Stanley Jones (1933), Cristo y el Sufrimiento Humano [Christ and Human Suffering] (Londres: Hodder & Stoughton), p. 198.

Murmuración (vea también Queja)

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