I

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Incredulidad (vea también Ateísmo)

Cuando el nazi número dos después de Hitler, Hermann Goering, fue encarcelado esperando ser ejecutado, un capellán de la prisión le visitó para hablarle en cuanto a su preparación para encontrarse con Dios. Goering ridiculizó la Biblia y rechazó aceptar que Cristo murió por los pecadores. Negó el poder de la sangre de Cristo. “La muerte es muerte”, fue el punto de sus últimas palabras. Cuando el capellán mencionó que un día él podía ver a su pequeña hija en el cielo, él contestó, “Ella cree a su manera; yo creo a mi manera”. El capellán salió desalentado. Un poco menos de una hora después, Goering cometió suicidio.

Vea el reporte de H.F. Gerecke, en “La Gracia de Dios en Sus Últimas Horas” [“God’s Grace in Their Last Hours” (sine data), Dachau TV, [En-línea], URL: http://www.dachau.tv/grace.html.

Inconsistencia

  • I entre el Conocimiento y la Aplicación

Una vez la revista Parade publicó una historia de una iglesia en una pequeña villa en Kalinovka, Rusia, donde la asistencia en la escuela dominical subió cuando el predicador comenzó a repartir caramelos a los niños campesinos. Uno de los más fieles era un niño enérgico de nariz chata que recitaba sus escrituras con devoción adecuada, ponía su recompensa en su bolsillo y luego corría a los campos a mascar sus caramelos. El predicador observó la afición del niño y le persuadió a asistir a la escuela de la iglesia. El niño prefería hacer eso que los quehaceres del hogar, así que fue. Al ofrecer otras recompensas, el maestro pudo enseñar al niño todos los versículos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Él ganó un premio especial por aprender los cuatro evangelios de memoria y recitarlos sin parar en un servicio de la iglesia. Sesenta años después, a él todavía le gustaba recitar las Escrituras, pero en un contexto que horrorizaría a su antiguo maestro. ¡El alumno que memorizó tanto la Biblia fue Nikita Khrushchev, el líder comunista fallecido!

En Jackie Kendall (2006), La Madre Consejera [The Mentoring Mom] (Birmingham, AL: New Hope), pp. 69-70.

Infidelidad

Una viuda requirió el epitafio “Descansa en Paz” para la tumba de su esposo. Cuando después se enteró que su esposo había dejado su fortuna a su amante, ella intentó hacer que el labrador cambiara el tallado. Pero eso era imposible; las palabras ya estaban talladas y no se las podía cambiar. Entonces ella dijo, “En tal caso, por favor añada, ‘Hasta que Nos Volvamos a Ver’”.

En “Adaptación del Epitafio” (2006), De Casa a Casa, 11[3]:4, mayo/junio.

Infierno

  • I, Consecuencias y/o Implicaciones de la “Inexistencia” del

En una ocasión se anunció que el Coronel Robert G. Ingersoll, conferencista agnóstico del siglo XIX, hablaría sobre el infierno. Él declaró que probaría concluyentemente que el infierno es un sueño descabellado de teólogos que lo inventaron para atemorizar a la gente crédula. Mientras desarrollaba su tema, llamando al infierno el “espantapájaros de la religión”, dijo a su audiencia de lo poco científico que era esta idea, y que la gente inteligente había concluido que no existía tal lugar. Un hombre medio borracho en la audiencia se levantó y exclamó, “Dígalo en voz fuerte, Bob. Hay muchos de nosotros que dependemos de usted. Si usted está equivocado, entonces todos estamos perdidos. Así que asegúrese de probarlo firme y claro”.

En H.A. Ironside (1945), Ilustraciones de la Verdad Bíblica [Illustrations of Bible Truth], (Chicago, IL: Moody), p. 40.

  • I, Predicación sobre el

Peter Cartwright, un predicador del siglo XIX, era un hombre firme. Un domingo en la mañana cuando iba a predicar, se le informó que el presidente de los Estados Unidos, Andrew Jackson, estaba en la congregación, y se le advirtió que no dijera nada indiscreto. Cuando Cartwright se paró para predicar, dijo, “Se me informó que Andrew Jackson está aquí. Se me ha requerido cuidar mis comentarios. Andrew Jackson irá al infierno si no se arrepiente”. La iglesia estaba sorprendida y se preguntaba cómo reaccionaría el presidente. Después del servicio, el Presidente Jackson dio la mano a Peter Cartwright y dijo, “Señor, si tuviera un regimiento de hombres como usted, pudiera conquistar el mundo”.

En Allen Webster (sine data), “Si No Predico Sobre el Infierno”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Inmortalidad

Una persona preocupada y curiosa encontró a Ralph Waldo Emerson y le dijo, “Sr. Emerson, la gente dice que el mundo está llegando a su fin”. Emerson calmadamente respondió, “No se preocupe, podemos sobrevivir sin él”.

En E. Stanley Jones (1933), Cristo y el Sufrimiento Humano [Christ and Human Suffering] (Londres: Hodder & Stoughton), p. 198.

Insensibilidad

Un hombre de negocios se sentó en la silla de lustrar zapatos de un niño para obtener un lustrado rápido. Estaba un poco apurado y notó que el niño tomaba un tiempo inusualmente largo. Finalmente el niño terminó el primer zapato, y luego el otro. Cuando el hombre miró sus zapatos, se dio cuenta que estaban manchados, y lucían peor que al principio. Habló bruscamente al niño, mientras que el niño miraba al suelo y golpeaba la tierra con su zapato. Finalmente, el hombre dijo, “¿Qué explicación tienes que dar?”. El niño miró arriba con lágrimas que corrían por sus mejillas, y con voz entrecortada dijo, “Señor, lo siento por sus zapatos. Mi madre murió esta mañana, y yo estoy tratando de conseguir algo de dinero para llevar flores a su tumba. Creo que mi mente no estaba completamente en mi trabajo”.

En Allen Webster (sine data), “Cómo Amar a Alguien que Odia”, (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Interés

  • I por el Prójimo

Durante mi segundo mes en la universidad, uno de mis profesores tomó un examen sorpresa. Yo era un estudiante aplicado y había respondido las preguntas sin problemas hasta que llegué a la última pregunta: “¿Cuál es el primer nombre de la mujer que limpia la escuela?”. De seguro que ésta era alguna clase de broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba. Ella era alta, de cabello negro, tenía alrededor de 50 años, ¿pero cómo se esperaba que supiera su nombre? Entregué mi papel, dejando la pregunta en blanco. Justo antes que la clase terminara, un estudiante preguntó si la última pregunta afectaría nuestra calificación en el examen. El profesor contestó, “Absolutamente. En sus carreras, conocerán a muchas personas. Todas son importantes. Merecen su atención e interés, incluso si lo único que hacen es sonreír y decir ‘Hola’”. Yo nunca he olvidado esa lección. (El nombre de la mujer era Dorothy).

Joanne Jones; en Jack Kornfield (2002), El Arte del Perdón, el Amor y la Paz [The Art of Forgiveness, Lovingkindness, and Peace] (Nueva York: Bantam Dell), p. 92.

Una pequeña niña tardaba en llegar a casa después de la escuela. Su madre caminaba de un lado a otro hasta que la niña finalmente llegó 15 minutos tarde. La madre abrió la puerta y dijo, “¡Cuántas veces te he dicho que vengas directamente a la casa después de la escuela! ¡Estaba muy preocupada! ¡No me hagas esto otra vez!”. La pequeña niña miró a su madre, con lágrimas, y dijo, “No, mamá, tú no entiendes”. “¿Qué es lo que no entiendo?”, su madre dijo airadamente. La niña respondió, “Hoy hubo una clase especial de Memorias Familiares y Jenny trajo una muñeca china que su abuelita le dio”. Su madre interrumpió, “No me importa cuán bonita haya sido la muñeca de Jenny, tú no debes quedarte a jugar… ¡Debes venir directamente a casa!”. “No, no, mamá, no entiendes”, respondió la niña. “¿Entender qué?”, preguntó su madre. “Cuando estuvimos caminando de regreso a casa, algunos niños comenzaron a molestarnos. Jenny soltó la muñeca, y la muñeca se rompió en pedazos. Yo me quedé para ayudar a Jenny”. Su madre sonrió y dijo, “Oh cariño, es muy dulce que te hayas quedado atrás ayudando a Jenny a arreglar su muñeca, pero tú debes todavía venir directamente a casa”. “¡No, no, mamá!”, la niña dijo otra vez. “¡La muñeca estaba muy rota, y no pudimos arreglarla! Yo me quedé para ayudar a Jenny a llorar”.

En “Las Tres Lágrimas del Ojo del Salvador” (2006), De Casa a Casa, 11[4]:1-2, julio/agosto.

Ira

Un niño preguntó a su padre cómo comienzan las guerras. Su padre respondió: “Bueno, imagina que los Estados Unidos tuviera un desacuerdo con Inglaterra, y…”. La madre interrumpió: “Los Estados Unidos no tiene desacuerdos con Inglaterra”. El padre dijo con tono irritado: “Estoy usando solamente un caso hipotético”. Ella alzó la voz: “Estás confundiendo a Juan”. Él gruñó: “No lo estoy haciendo”. El niño dijo: “Olvídenlo; ahora sé cómo comienzan las guerras”.

En Allen Webster (sine data), “Todo Hombre Sea Tardo Para Airarse” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

Una mujer dijo a un predicador que ella tenía un temperamento malo, pero se justificó al decir que estaba bien porque “esto solamente duraba un minuto”. El predicador respondió: “Lo mismo sucede con el disparo de un arma”.

En Allen Webster (sine data), “Todo Hombre Sea Tardo Para Airarse” (Jacksonville, AL: House to House), folleto.

  • I, Consecuencias de la

Aunque Alejandro el Grande conquistó el mundo conocido, no pudo conquistar su propio temperamento. Una vez Cleto, un amigo de la infancia de Alejandro, y general de su ejército, se emborrachó e insultó al líder en frente de sus hombres. Alejandro se enfureció y arrojó una lanza a Cleto, tratando solamente de asustarle. Pero la lanza mató al amigo de toda la vida de Alejandro. El remordimiento envolvió al general mientras consideraba su ira incontrolable.

En George Sweeting (1993), “Escalando Más Alto: Temperamento, Temperamento” [“Climbing Higher: Temper, Temper”, Moody Magazine, marzo, p. 74, adaptado.